Obama firma y Silva se queda en EE.UU.

Después de cinco largos años, el presidente de Estados Unidos estampó su firma en los acuerdos comerciales con Corea, Panamá y Colombia. Ahora sí viene la implementación.

El TLC con Colombia fue sancionado por el presidente Barack Obama en la Casa Blanca, junto con los tratados de Panamá y Corea y el tratado de asistencia a los trabajadores estadounidenses (TAA). El hecho le puso fin a una espera de más de cinco años desde que el tratado con Colombia fue enviado a EE.UU., y tiene lugar una semana después de su aprobación por el Congreso en Washington.

Con la firma de Obama, el TLC con Colombia se convierte en ley y comienza su proceso de implementación, que, según fuentes del gobierno de Colombia, puede durar entre seis meses y un año. Además del TLC, en la ley de implementación sancionada ayer está el ATPDEA, un tratado unilateral de preferencias arancelarias que Colombia tiene con EE.UU. y que estaba suspendido desde febrero de este año. En los próximos 15 días volverá a entrar en vigor.

El acto de la firma se llevó a cabo ayer en la oficina oval de la Casa Blanca. Por Colombia estuvo presente el ministro plenipotenciario de la Embajada en Washington, Nicolás Lloreda.

Lloreda asistió en reemplazo del embajador Gabriel Silva, quien viajó a Colombia a participar en las reuniones promovidas por el presidente Santos para afinar la implementación del tratado. Desde Bogotá, Silva confirmó los rumores de que busca nuevo rumbo en el gobierno y anunció en una entrevista que le había pedido a Santos que considerara su renuncia.

Mientras tanto, en Washington, donde las noticias de la renuncia del embajador llegaron por el periódico a la misión diplomática, la Casa Blanca ofrecía una recepción tras la firma de los tratados.

Según algunos asistentes, el presidente Obama saludó a cada uno de los cerca de 150 invitados, quienes habían sido recibidos en el Jardín de Rosas con un grupo de música clásica. Entre ellos, y además de los cuerpos diplomáticos de Colombia, Corea y Panamá, había empresarios y trabajadores estadounidenses amigos de los acuerdos comerciales.

El presidente llegó acompañado de altos funcionarios de su gobierno, como la secretaria del Trabajo, Hilda Solis, y Ron Kirk, el embajador de la Oficina Comercial de la Casa Blanca. Obama pronunció unas breves palabras con las que destacó el trabajo de todos los funcionarios y el impacto del libre comercio responsable, acompañado de medidas como el TAA, sobre la generación de empleo en EE.UU.

Para cuando el evento había terminado, en Colombia se conocía que el presidente Santos rechazaba la renuncia del embajador Silva: “El país requiere sus servicios por un tiempo más”, le dijo Santos en un evento en la Casa de Nariño.

A Silva todavía lo espera, en Washington, la implementación del TLC, que en el caso de Perú se demoró más de un año. Otro tema aún pendiente es el del Plan de Acción Sindical, que aunque ya se cumplió casi en su totalidad, tiene aún asignaturas pendientes para el próximo año, como terminar de contratar a los 480 inspectores laborales. Aunque Silva no actúa directamente en su implementación, está encargado de transmitir sus logros en EE.UU., ante la mirada vigilante de los sindicatos.

A propósito, en una carta conocida por El Espectador, al tiempo que Obama firmaba el TLC, Leo Gerard, presidente de los United Steel Workers, el sindicato industrial más grande del país, advertía a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, sobre las amenazas de las Águilas Negras a sindicalistas de la CUT en Colombia. “No es una coincidencia que las amenazas lleguen con la firma del TLC; los paramilitares se sienten ahora envalentonados para librar una guerra contra el movimiento sindical”, dice Gerard.

De modo que, así haya pasado lo más difícil del TLC, al Gobierno de Colombia aún le quedan varias asignaturas pendientes en Washington, hasta que el tratado esté finalmente implementado.