Obama planea impuesto sobre ganancias en el extranjero

Los recursos serían usados en la reparación de puentes y carreteras para dinamizar la economía norteamericana.

Barack Obama, presidente de EE.UU. / AFP

El presidente Barack Obama propondrá reunir US$238.000 millones para reparar las carreteras y puentes de Estados Unidos, al establecer un impuesto de un solo pago sobre el efectivo que las compañías estadounidenses tienen en el extranjero.

La medida, que es una parte fundamental del presupuesto del presidente, impondría un impuesto de “transición” de 14% sobre los estimados US$2 billones en ganancias que las compañías de Estados Unidos han reunido en el extranjero, dijo el domingo la Casa Blanca.

El impuesto que se propone es menos de la mitad que el impuesto corporativo en los Estados Unidos, que es de 35%, y que los críticos dicen les da incentivos a las compañías estadounidenses para que acumulen ganancias en el extranjero, en lugar de invertirlas en casa.

La propuesta probablemente generará una fiera oposición e implicaría un aumento significativo en los impuestos para las compañías, en particular las de los sectores de la tecnología y los farmacéuticos, que han estado trasladando sus ganancias a países con bajos impuestos, como Irlanda y Bermuda.

Los críticos dicen que las montañas de dinero en el extranjero son prueba de la agresiva planeación en impuestos por parte de las compañías de Estados Unidos, mientras las empresas los citan como prueba de las dificultades que enfrentan bajo el régimen tributario poco competitivo de EE.UU.

Obama también propondrá un impuesto del 19% sobre las ganancias extranjeras futuras, dándoles a las compañías un crédito sobre los impuestos extranjeros y permitiéndoles que sean reinvertidos en el país sin penalidad adicional. Bajo el sistema actual, las compañías de Norteamérica pagan poco o ningún impuesto sobre sus ganancias en el extranjero, hasta que sean traídas de nuevo a los Estados Unidos.

El dinero reunido sería utilizado para financiar aproximadamente la mitad de un ambicioso programa de seis años de mejoras en carreteras, puentes y tránsito, que es una de las principales prioridades del presidente durante sus últimos dos años de mandato, y que es una iniciativa que ha generado cierto grado de apoyo bipartidista. El resto del programa sería financiado por el actual fondo de carreteras.

“El impuesto de transición querría decir que las compañías deben pagar el impuesto de Estados Unidos ahora, sobre los US$2 billones que tienen en el extranjero, en lugar de poder aplazar indefinidamente los pagos sobre cualquier impuesto en esa Nación”, dijo un funcionario de la Casa Blanca.

Estas propuestas son el esfuerzo más reciente del presidente por mejorar un sistema que los republicanos y los demócratas concuerdan no es adecuado y que está repleto de ineficiencias y lagunas que benefician desproporcionadamente a ciertas industrias.

No obstante, hay agudas diferencias con respecto a cómo este sistema debería reestructurarse y cómo debería gastarse cualquier fondo que se reúna por los impuestos a las ganancias en el extranjero.

Estas diferencias se han acrecentado durante las últimas semanas, luego de que el presidente delineara una serie distinta de reformas tributarias que tendrían como objetivo a los ricos, aumentando la tasa superior del impuesto sobre las ganancias al capital y cerrando una laguna que les permite a las familias más ricas de Estados Unidos tener ingresos de inversión libres de impuestos.

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