¿Otra crisis cafetera?

Los intentos de fraude para robar los apoyos estatales a la caficultura por parte de empresas SAS y de cooperativas de papel están saliendo a flote y ponen en riesgo la sostenibilidad del sector.

Luis Genaro Muñoz, gerente general de la Federación de Cafeteros. / Archivo

Los cafeteros de a pie, los que forjaron el imperio colombiano que tuvo equipo de ciclismo conquistando cumbres en Europa, tiendas en la zona turística más famosa del mundo en Nueva York y hasta una flota mercante que fue boyante en la década de los 80, son los mismos que desde comienzos de este año claman porque no los dejen en el olvido, con la quiebra a sus espaldas y con un futuro tan oscuro como un mismo café expreso.

Y ahora, para completar, otra nube oscura se cierne sobre su futuro. Por cuenta de un cúmulo de avivatos, los cafeteros estarían siendo extorsionados y, además, víctimas de organizaciones que falsifican documentos para reclamar los subsidios que se elevaron con la autorización del Gobierno Nacional tras las manifestaciones de los agricultores que daban fe de su inminente necesidad de apoyo gubernamental.

La situación es tan grave que las investigaciones ya están en manos de la Fiscalía. El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, reveló que “se presentó en el Comité Cafetero Extraordinario una información grave, porque se está haciendo fraude con el Programa de Protección del Ingreso Cafetero (PIC). En los últimos meses han aparecido compradores fantasmas de café . No están adquiriendo el grano, sino expidiendo facturas. Unas precooperativas y otras S.A.S. Entonces la decisión que tomó ese comité fue suspenderlas y solicitar una información adicional que descubra que son empresas fachada para cobrar el subsidio”.

Cárdenas contó que también algunos caficultores se prestan para el delito, porque están en el censo cafetero y actúan de manera ilegal. “La cantidad de empresas, en una cosecha normal, no superaba las 800. Menos de 100 movían la mayoría de la producción. En el último año han aparecido 400 nuevos compradores. Ahí es donde está el problema y no está claro el destino de unos $35.000 millones”.

Por su parte, el gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz, sentó su posición y le dijo a El Espectador: “Hay que tener el mayor cuidado en la administración de los subsidios. Tuvimos de nuevo un Comité Nacional extraordinario dedicado de lleno a dos puntos: a dónde va el mercado internacional del café y qué está pasando con los intentos de fraude que hemos venido denunciando desde febrero y que andan por sumas cercanas a $20.000 millones”.

Recalcó que “en la medida en que Colombia no proteja sus subsidios, eso deja mucho que desear, pues pone en riesgo cualquier acuerdo. Hacemos una invitación directa para un actuar institucional conjunto en la justicia que permita tener resultados más efectivos y prontos. Acá vemos de todo: bandas sofisticadas, gente que ha estado con lavado de activos y narcotráfico detrás del fraude documental. En el Huila se ha exacerbado el intento de fraude. Por lo tanto hemos sugerido, y el Gobierno ha atendido, que los subsidios deben estar canalizados a través de documentos expedidos por actores que reúnan ciertos requisitos que den confianza”.

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