Pandit y el cáliz envenenado de Citigroup

Cuando Vikram Pandit salió de su cargo de alto rango en Morgan Stanley, hace unos siete años, lo hizo con poca publicidad.

En cambio, tomó su abrigo y dejó en silencio su rol como jefe de los activos institucionales del banco. Ahora, Pandit probablemente no salga de Wall Street tan sigilosamente.

El inesperado anuncio hecho el martes por el Citigroup, en el que se informaba que Pandit, de 55 años, renunciaba como director ejecutivo del banco luego de cinco años, ya ha puesto las lenguas a hablar y desatado una ola de especulaciones sobre el futuro de la compañía.

Pandit, que fue corredor de derivados de Morgan Stanley durante muchos años, salió por primera vez de Wall Street en 2005 para iniciar su propio fondo de inversión. La exploración en ese campo duró unos pocos meses. Para 2007 el fondo de Pandit, Old Lane, había sido adquirido por Citigroup, junto con Pandit.

Entonces fue nombrado para liderar el brazo de inversiones alternas de Citi. En pocos meses se convertiría en el director ejecutivo del gigante bancario, derrotando a una horda de candidatos que se postularon para reemplazar al saliente Chuck Prince.

Prince renunció como director ejecutivo en noviembre del 2007, justo cuando Citi estaba en medio de anunciar una cantidad creciente de pérdidas ligadas a activos apoyados por hipotecas de alto riesgo.

Cuando se desató la crisis de crédito, Prince hizo una declaración indignante: “Cuando se detenga la música, en términos de liquidez, las cosas se pondrán complicadas, pero siempre y cuando siga sonando la música, hay que pararse y bailar. Nosotros seguimos bailando”.

Su salida desató una lucha por hallar a un sucesor: los candidatos iban desde Rob Rubin, exsecretario de Tesoro de Estados Unidos, hasta Shaukat Aziz, un ex primer ministro de Pakistán, así como el director ejecutivo de J.P. Morgan, Jamie Dimon.

Pero fue Pandit quien llegó al complejo cargo de dirigir Citi. Incluso a comienzos de la crisis financiera se sabía que estaba asumiendo algo así como un cáliz envenenado.

“No hay ningún sucesor natural en Citigroup porque la compañía en sí es un acto contra natura”, escribió un comentarista.

Desde que asumió el cargo hasta hoy, el precio de las acciones de Citi ha caído 89%. Depende del sucesor de Pandit, Mike Corbat, demostrar que es posible dirigir a Citi y convencer a los inversionistas de que la complejidad del grupo vale la pena.

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