Paro agrario y camionero afectaría la economía

Las protestas agraria, camionera y de otros sectores tiene preocupados no solo al Gobierno, sino a los técnicos del Banco de la República.

 Las protestas han continuado en diversas zonas del país.  / Archivo - El Espectador
Las protestas han continuado en diversas zonas del país. / Archivo - El Espectador

Las protestas agraria, camionera y de otros sectores tiene preocupados no solo al Gobierno, sino a los técnicos del Banco de la República. El primero siente que desajustan la institucionalidad, y los segundos, que la inflación se vuelve a desbordar: la interanual a mayo está en 8,20 % presionada por los alimentos y esperan que al final de 2016 el IPC cierre cerca al 6%.

El pliego de peticiones de los protestantes es crecido y todos argumentan incumplimiento del Ejecutivo ante promesas pactadas y no satisfechas. Desde la semana pasada, en diversas regiones del país se han hecho sentir los líderes agrarios, comunidades indígenas y grupos afrodescendientes; en la medianoche del lunes se unió a la protesta un grupo de camioneros y a la expectativa se encuentran otros grupos sociales.

Los empresarios llamaron al diálogo para que no se afecte más la economía. El comercio exterior puede verse afectado porque se frenaría el transporte de mercancía desde y hacia los puertos. El presidente de Análdex, Javier Díaz, en su cuenta de Twitter advierte: “Transportadores quieren ‘medirle el aceite’ al nuevo ministro de Transporte. Esperamos que no se retroceda reviviendo tabla de fletes”.

El ministro de Transporte, Jorge Eduardo Rojas, anticipó que se va a dialogar para tratar de llegar a un acuerdo de manera que no sea necesario el paro. En varios sitios se inmovilizaron camiones: 10.000 en el Valle del Cauca, 55.000 en Antioquia, y anuncios similares se conocieron desde la costa Norte, Nariño y Cauca. El petitorio de la dirigencia camionera no ha cambiado: bajar precio de los peajes, congelar cotización del acpm y agilizar la chatarrización. Jorge García presidente de la Confederación Colombiana de Transportadores (CCT), uno de los cuatro gremios de transportadores, espera “que haya consenso”.

Los diálogos siguen estancados. Aunque el Ministerio del Interior había anunciado para ayer una reunión extraordinaria de la Mesa Nacional para discutir con los líderes del paro agrario las principales preocupaciones y los puntos más importantes del pliego de peticiones, el encuentro no fue posible. Mientras los representantes del campesinado esperaban que el Gobierno diera una muestra de buena voluntad para los acercamientos, retirando el pie de fuerza de las zonas donde más concentración de manifestantes se ha dado, el Gobierno insistía en que había intransigencia por parte de las comunidades.

“Lamentamos que no se haya podido avanzar, que no tomen la decisión del desbloqueo humanitario… No quisieron venir a Bogotá y tampoco a Cali y esperamos que haya una decisión conjunta de avanzar en estas discusiones”, manifestó el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo.

Por su parte, Jimmy Moreno, vocero del Congreso de los Pueblos, aseguró que a pesar del llamado que hicieron para que la reunión se diera en el sector de Quinamayo, en Santander de Quilichao (Cauca), el Gobierno no acudió a la cita. De hecho, señaló, aumentaron el pie de fuerza en ese departamento en el occidente del país y, según denunció la minga, ayer en la tarde existía amenaza de desalojo violento en varios puntos de concentración. Entretanto, las cifras del balance oficial dan cuenta de ocho civiles afectados y tres muertos en lo que va corrido del paro, además de 54 miembros de la Fuerza Pública heridos. “Ha sido una protesta social agresiva y violenta, pero hay que dejar constancia de que la Fuerza Pública no ha utilizado explosivos ni armas artesanales”, insistió este martes el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas. Las concentraciones se mantienen en trece departamentos con bloqueos en vías como la Panamericana y algunas de Meta y Casanare. Según Villegas, se han reportado 145 personas conducidas, de las cuales 122 fueron capturadas, la gran mayoría en Norte de Santander.