Piden reformas al sector cafetero

La fuerte división que vive la dirigencia cafetera en Colombia puso a los expertos en la materia a hablar claro y de frente sobre lo que necesita el sector.

No se trataba sólo de cobrar la cabeza del presidente de la Federación, como sucedió el miércoles en la tarde cuando Luis Genaro Gutiérrez, quien había liderado el gremio durante seis años, tomó la decisión de dar un paso al costado. Se trata de darle un vuelco a la institucionalidad.
 
Rubén Darío Lizarralde, exministro de Agricultura, dejó claro que lo que hay que hacer en Colombia es “reestructurarla”. Y por eso explica que “es fundamental que el documento que produjo la Misión Cafetera no sólo se publique, sino que se discuta, porque yo personalmente creo que en función de esa discusión van a salir cosas muy importantes para propiciar esa reestructuración de la que hablo, de todo el sector”.
 
¿A qué se refiere? “Hay que ver, por ejemplo, el precio, porque dicen que el precio se ha caído dentro del país un 25%. Debemos analizar cuánto de ese café es verdaderamente colombiano, porque una cosa es que se caiga el precio interno y consumamos café importado, y otra cosa es el precio internacional y cómo se transa afuera. Se debe observar cuánto le cuesta al cafetero sacar ese café y exportarlo. Hay que revisar toda la cadena de valor para saber en dónde están los costos que no contribuyen a nada y que se deben eliminar. Hay que hacer un análisis de fondo antes de tomar cualquier decisión”.
 
Pero, de acuerdo con Óscar Gutiérrez, de Dignidad Cafetera, el gran problema está en el estatuto cafetero, por que es “antidemocrático”, advierte. “En Colombia vale más el voto de tres productores grandes que de 5.000 pequeños, a eso me refiero con antidemocrático. Al final el gobierno Santos volverá a poner a un dirigente que haga lo que ellos quieren y seguiremos en las mismas”.
 
Por eso, dice que el cambio estructural se dará el día que sean los mismos cafeteros los que escojan su líder, que sea capaz de bajar las tasas de los créditos, visibilice los altos precios de los fertilizantes y que, además, democratice la Federación. “Por eso hicimos Dignidad  Cafetera. Hay que hacer una gran movilización que busque la democratización”.
 
Lizarralde, por su parte, dice que hay que dejar de pensar sólo en subsidios como una solución sectorizada al agro y la tarea está en tecnificar el campo para que sea competitivo tanto internamente como de cara al comercio internacional. “Algo que ya han logrado los floricultores. Deberíamos seguir ese ejemplo”.