Posconflicto y reforma tributaria, desafíos del sector hotelero en Colombia

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Durante el Congreso Nacional de la Hotelería, que se realiza en Cali, líderes del gremio revelaron la esencia de dos proyectos claves para la paz y manifestaron su preocupación por la reforma tributaria que discutirá el legislativo.

Ayer inició en el Centro de Eventos Valle del Pacífico la XXII edición del Congreso Nacional de la Hotelería, organizado por la Asociación Hotelera y Turística de Colombia, Cotelco. Para esta ocasión el tema central del evento son los retos y las oportunidades de la industria a nivel nacional. Durante el primer día los temas claves fueron el papel de los hoteleros en el posconflicto y la reforma tributaria que se presentará en el Congreso el próximo mes.

Quien más habló al respecto fue el presidente de Cotelco, Gustavo Adolfo Toro. Para el directivo, la firma del acuerdo de paz del pasado lunes es “solo el principio de una cadena de acciones que debe contar con la participación de todos los colombianos y en donde Cotelco está dispuesta a ser parte activa con propuestas concretas”, Para ello plantean dos programas.

El primero es el de las posadas turísticas para la paz, que consiste en que la empresa privada apadrine proyectos que estén alineados con el acuerdo de fin del conflicto, brinde acompañamiento y asesoría legal, en infraestructura, servicio al cliente, tecnologías de información y comunicaciones, sostenibilidad y calidad. Se trata, básicamente, de ayudar a los reinsertados a montar una empresa hotelera o en el sector del turismo.

Por otra parte, está un programa para incentivar la compra de productos a comunidades víctimas del conflicto que, organizadas en cooperativas y otras formas empresariales, suministren insumos a la industria hotelera. Esto ya se ve en Antioquia con un plan piloto en el que las mujeres víctimas de la violencia trabajan en confección y tienen la posibilidad de vender uniformes elaborados por ellas a los hoteles afiliados de Cotelco. La idea es capacitar a los beneficiarios en sus oficios y replicar la iniciativa en 23 departamentos.

Toro hace una salvedad: “Estos programas requieren recursos para capacitación y generar acciones visibles que muestren un turismo planificado que sea sostenible, a partir del trabajo conjunto con autoridades regionales que apoyen el desarrollo organizado”. Con esto sugiere incluir dichas iniciativas en los planes de ordenamiento territorial y planes sectoriales del turismo del país.

Mientras la paz emociona, la reforma tributaria genera inquietudes, pues puede ser una oportunidad para alivianar la carga tributaria y operativa que agobia al sector o un factor que termine de profundizarla al subir los cobros para aquellos que ya los pagan. Entre las obligaciones de los hoteleros formales están el impuesto de industria y comercio, el de consumo, renta, CREE, sobretasa al CREE, al patrimonio, vehículos y predial, y la declaración y pago de contribuciones parafiscales como la del turismo y la cultural de espectáculos públicos. Eso sin contar con una serie de matrículas e informes referentes al hospedaje y la sostenibilidad, así como los deberes y cuentas que acarrean los servicios de restaurante, música, piscina, entre otros.

Los hoteleros reconocen que muchos de estos requisitos son necesarios por cuestiones de calidad, pero llaman la atención sobre tres puntos importantes. El primero tiene que ver con la ley 788 del año 2002, que exime a la construcción de nuevos alojamientos del impuesto de renta por 30 años y que podría dejar de funcionar con la reforma, sin importar que todavía falte tiempo para cumplir con el periodo de exención. “Solicitamos al Gobierno no olvidar que estas inversiones se tomaron a la luz de un privilegio que esperamos se respete; de lo contrario, esto representaría un fuerte golpe a la confianza inversionista”, señala el ejecutivo.

El segundo tiene que ver con la sobretasa a la energía, impuesto del que fueron exoneradas la mayoría de las industrias en 2012, pero que dejó por fuera a la hotelera. Esto se ha convertido en un problema, especialmente en la Región Caribe, donde los sobrecostos y el mal servicio de Electricaribe se han convertido en una pesadilla para los empresarios hoteleros. Así lo explicó Hernándo Padauí, representante de la Comisión Tercera de la Cámara (donde aterrizaría la reforma) durante su intervención. “No podemos mermar una industria que genera más de 10 millones de empleos a nivel nacional y que incentiva otros clústeres de la economía”.

El tercer punto, quizás el más espinoso, tiene que ver con el IVA. Por una parte, Toro señala que el impuesto al consumo es un mecanismo que dificulta la administración de los establecimientos y que confunde al huésped al hacer variar el precio de un alimento o bebida dependiendo de si se consume en el restaurante del hotel o en la habitación. Por esto, el gremio sugiere convertirlo en IVA a la tarifa general. Además, y para desincentivar el hospedaje en establecimientos informales, plantea “la posibilidad de que las personas naturales puedan descontar de la base gravable de su impuesto de renta todo o parte del IVA que paguen en alojamientos que expidan factura”, concluyó.

Estas peticiones, que en principio iban dirigidas al ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, fueron escuchadas por la ministra de Comercio, Industria y Turismo, Maria Claudia Lacouture, pues el primero no pudo asistir al evento. Aunque a su cartera no le corresponde intervenir en temas relacionados con la reforma tributaria, Lacouture les respondió a los empresarios hoteleros que “vamos a luchar para que se mantenga la estabilidad jurídica de las personas que han invertido en el sector”. Por ahora habrá que esperar como responden las autoridades competentes al llamado de una industria que en 2015 duplicó sus ingresos.

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