“La prioridad son nuestros trabajadores”

El empresario dice que la clave para dirigir 4.500 empleados es crear una visión a largo plazo y empoderarlos. Que se lidere con el ejemplo.

Cipriano López, gerente general de Haceb. / Cortesía
Cipriano López, gerente general de Haceb. / Cortesía

¿Cómo se lidera Haceb?

La empresa colombiana se lidera desde el ser. Esto quiere decir que nuestra prioridad es el bienestar de las personas que trabajan en Haceb. Lograr que cada una de ellas se alinee con los objetivos de la empresa y que a su vez cumplan los personales. La integridad, la cercanía y el bienestar son nuestros pilares. Desde que don José María Acevedo fundó esta empresa, en 1940, es un mandato apostar por construir mejores sociedades. Más justas, que respeten el medioambiente y tengan propósitos de valor. Todo esto desde el ejemplo y con la convicción de trascender en el tiempo y de jamás negociar nuestros valores. Haceb tiene un propósito superior: hacer familias y hogares felices. Es un tema retador.

Usted hace énfasis en el ser humano. ¿Cómo es esto?

Las organizaciones se conforman por seres humanos y muchas veces nos olvidamos de eso. Los colaboradores tienen sus objetivos. Uno como líder debe entender tres escenarios: la familia, el trabajo y la espiritualidad —no religiosidad—. Cuando reconocemos esto se trabaja de una forma más cercana con las personas, generamos los espacios y las posibilidades para que ellas puedan mantener ese equilibrio. El ser humano no es sólo trabajo y utilidades, es mucho más, y en Haceb lo entendemos. Por eso trabajamos desde los propósitos de valor, un liderazgo consciente que genera un bienestar colectivo.

Usted dirige a 4.500 personas. ¿Cómo logra movilizarlas hacia esos propósitos de valor?

Primero, se trata de crear una visión a largo plazo y empoderarlas. Liderar con el ejemplo. Que todo lo que uno dice lo sientan. No tiene ningún sentido aparentar. Es ser coherente; de esa forma uno inspira a la gente, la moviliza y logra lo mejor de ella. Es crear una empresa humana muy competitiva y formar líderes. Muchas veces creemos que los líderes son de otro mundo o como superhéroes, y no es así. Los líderes también sienten miedo, se equivocan y tienen una gran responsabilidad con la gente, la empresa y el entorno.

¿Cómo define a un buen líder?

Aquel que trabaja para conocerse, que identifica sus habilidades, sus límites y trabaja para mejorar. Una persona curiosa. Que sea maleable. Que tenga muy buena energía y un espíritu ganador. Que siempre esté capacitándose. Que se arriesgue a tomar decisiones. El temor no es a equivocarse sino a no hacer nada. Y que reconozca que el líder no es sin su equipo y que su responsabilidad es crear equipos de alto desempeño.

¿De qué manera forma equipos de alto desempeño?

Genero espacios de innovación y emprendimiento. Identifico las habilidades de cada uno y siempre los estoy retando. Yo comparo el liderazgo con el deporte y con la naturaleza. Creo que uno debe ser cima y dar las herramientas para que las personas vayan escalando. Dedico más de un 40 % a guiarlos, y en el momento que siento que ya están listos, renuncio a ser cima para que otros lleguen más alto. Nunca cortarles las alas. Mi propósito de valor es que las personas se sientan felices, que sean mejores que cuando llegaron a la organización. Crear un equipo en donde brillen todos. No me gusta jugar con un número 10, me gusta que haya varios 10 en el equipo.

¿Cómo se ha formado como líder? Qué pesa más: ¿academia o experiencia?

Estudié ingeniería mecánica en la Universidad Pontificia Bolivariana en Medellín. Después me fui a estudiar a Francia, a la Escuela de Negocios de Burdeos, un MBA, y tuve la posibilidad de hacer una práctica en Danone, el fabricante de alimentos. Hice consultoría en el grupo L’Oréal. Regresé a Colombia y trabajé en SabMiller y me tocó la fusión. Terminé mi último cargo liderando el equipo de negociación y compras para Colombia. En 2009 fui nombrado gerente general de Industrias Haceb. Todo esto lo he alternado con la academia. Es muy importante estar capacitándose, adquirir nuevos conocimientos y herramientas para enfrentar entornos tan cambiantes. Un líder nunca puede desconectarse de la academia porque es el complemento al ejercicio cotidiano.

¿Qué aprendió de liderazgo en las empresas por las que pasó?

Que uno puede ser cercano y firme. Puede ser competitivo y buen ser humano. Que en el mundo no es blanco o negro, sino que hay matices y debemos aprender a identificar las tonalidades que aplican mejor en cada situación. Es un justo equilibrio de valores, trato y desempeño. Que se debe renunciar a los egos, a los miedos, a reconocer con humildad los errores. Valentía es pedir disculpas si he cometido un error.

¿Cómo es la relación entre los “millennials” y las personas con más experiencia?

Llevamos un proceso de siete años de una transformación cultural y, sin ser perfectos, estamos alineando esas cinco generaciones para lograr grandes resultados. Eso impacta en la innovación. Estamos encontrando que las personas jóvenes están brillando y los que tienen una buena trayectoria se sienten muy bien. Escuchamos a todos. Tenemos una filosofía muy bonita. La jerarquía cada día desaparece más. No hay choque de generaciones. Hoy son un complemento.

¿Cómo funcionan el gobierno corporativo y la ética?

José María Acevedo es una persona visionaria. Cuando cumplió 80 años tomó la decisión de formar una junta directiva externa en una empresa de familia, con asamblea de accionistas, con revisoría fiscal externa y un gobierno corporativo. Tenemos un manual de ética que rige para todos los grupos de interés y también hay un protocolo de familia. Haceb ha sido muy innovadora y de avanzada desde hace más de 17 años en el tema de gobierno corporativo. Están muy claros los derechos y deberes de todos los grupos de interés. Ese manual de ética lo vivimos a cada instante. Somos íntegros. Ese es el deber ser.