Privilegios en el aire

Acceder a un curso rápido de idiomas, evitar las filas, comer a la carta y dormir como si se estuviera en un hotel son algunas ventajas.

Dormir lo suficiente para garantizar que el cuerpo descanse es lo que permite comenzar el día con energía y rendir al máximo sobre todo cuando durante la jornada se tiene programada una apretada agenda y reuniones desde primeras horas de la mañana.

Pensando en la agitada rutina que deben llevar las mujeres y hombres de negocios, las aerolíneas diseñaron un exclusivo servicio para que el vuelo se transforme en una verdadera experiencia de descanso.

Las estrategias son tan numerosas que van desde una cálida atención a bordo, hasta el deleite de un menú elaborado por destacados chefs y sommelieres con estrellas Michelin. La experiencia comienza en tierra, relajándose en una exclusiva sala VIP, como si se tratara de un lujoso hotel, donde los pasajeros tienen a disposición teléfonos, fotocopiadoras, wi-fi, camas, duchas, spa y una acertada carta de comidas para degustar mientras preparan sus reuniones hasta el momento del abordaje.

Una vez dentro de la aeronave, el confort sigue siendo la premisa fundamental. En la aerolínea Lufthansa, por ejemplo, se viaja en un sillón-cama que al extenderse mide dos metros de largo, con posiciones flexibles, función de masaje, cobijas y almohadas. El menú cambia bimensualmente e incluye cuatro platos y caviar. Además, cada pasajero recibe un bolso exclusivo de la colección Bogner, kit de cosméticos Clarins y otro de aseo, pantuflas y pijama.

American Airlines, por su parte, creo el servicio Flagship Suite que comprende paneles divisorios y asientos giratorios para realizar reuniones en caso de viajar con otros colegas y, cuando llega el momento de descansar, dispone de un asiento-cama reclinable, de 1,98 metros, que se puede ajustar en diferentes posiciones ergonómicas.

Como la mayoría de pasajeros de primera clase aprovechan al máximo las horas de vuelo para trabajar, el ambiente de la cabina debe ser el indicado. Por eso, la mayoría de aerolíneas acondicionaron los asientos de primera clase para que las mesas sean plegables, con conexión a computadores portátiles y lámparas de lectura individual.

El entretenimiento a bordo también es un factor importante. En el caso de Lufthansa, además de tener la opción de elegir entre 65 títulos de películas, decenas de melodías, 25 programas de televisión y 10 canales musicales, se puede acceder a 11 cursos diferentes de idiomas Berlitz y videojuegos.

Por su parte, American Airlines ofrece un equipo personal de video con variada programación y una tableta Samsung Galaxy con un amplio portafolio de largometrajes y vídeos. Recientemente LAN rediseñó sus cabinas e instaló asientos-cama de última generación para ofrecerles a los pasajeros un sueño placentero.

Entre tanto, los viajeros de Avianca gozan de mayor comodidad y confort en vuelo, gracias a que ahora las cabinas son más espaciosas, los asientos se pueden reclinar hasta 170 grados, el sistema de vídeo y audio aumentó su oferta de música, películas, juegos, cortometrajes y seriados.

A lo anterior se suma la posibilidad de tener conexión para iPod, tomas de corriente eléctrica para portátiles y procesador de Word, Excel y Power Point. Adicionalmente, se proporciona el servicio de comidas especiales para personas que deben cumplir especificaciones médicas o se alimentan según creencias religiosas.

Aeroméxico también implementó una alternativa similar al contar con recetas para pasajeros que sufren de diabetes, hipertensión, requieren dieta blanda o Kosher. Además, en sus vuelos hacia y desde Asia cuenta con platos típicos de la gastronomía occidental y oriental servidos en vajillas propias de cada región.

En definitiva, cuidar los pequeños detalles es el gran diferenciador de las primeras clases. El objetivo es proporcionar una grata experiencia con el mayor número de opciones posibles. Hacer sentir a los viajeros en casa, en su oficina.

 

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