4,2 millones de colombianos perdieron su trabajo

Los problemas para emplearse en medio de la pandemia

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Las mujeres, los jóvenes y los trabajadores del sector comercio son quienes más se han visto afectados. Así se mueve el mercado laboral para ellos.

En junio de 2020, 4,2 millones de colombianos perdieron su trabajo y 16,9 millones de personas se declararon en inactividad. Esto significa que la tasa de desempleo en Colombia se ubicó en 19,8 % respecto al mismo mes en 2019. A pesar de la gravedad de la situación, la cifra estuvo por debajo de la reportada en mayo por el DANE, que fue de 21,4 %, pues se perdieron 4,9 millones de puestos de trabajo.

Pero más allá de la leve recuperación de la economía, las cifras de la entidad ponen en evidencia la vulnerabilidad de ciertos grupos que tradicionalmente son los primeros afectados en una crisis y para los cuales no ha sido tan fácil ubicarse laboralmente, aquellos que no son parte de la nómina principal de las empresas: las mujeres y los jóvenes.

En los resultados de junio es especialmente preocupante la profundización de las brechas de género y edad en materia de empleabilidad. En el primer caso, la tasa de desempleo femenina de junio asciende al 24,9 %, cuando la masculina es de 16,2 %, y se evidencia que del total de la población inactiva el 64,5 % son mujeres. En el segundo caso, en el grupo de personas de 14 a 28 años, la tasa de desempleo para el trimestre abril-junio asciende a 29,5 %, cuando un año atrás era de 17,2 %.

Esto significa que la diferencia en la tasa de desempleo entre hombres y mujeres se amplió a casi nueve puntos porcentuales, cuando un año atrás era de cinco puntos porcentuales (7,3 % para los hombres y 12,3 % para las mujeres), la más alta de los últimos nueve años. Paula Herrera, profesora de la Universidad Javeriana y experta en economía laboral, explicó que desde febrero los datos empezaron a mostrar una caída en la ocupación de las mujeres en Colombia y en los últimos meses ha habido grandes saltos en inactividad, “una condición de pérdida de empleo que siguió empeorando”.

Según la especialista, la dinámica se explica en los sesgos de género, pues las encuestas dejaron en evidencia que quien se encarga de las labores domésticas en la mayoría de los casos es la mujer, “cuando no es que los roles se determinan así, es una decisión que toman las mujeres cuando alguien debe permanecer en el hogar porque tienen salarios más bajos que los hombres”. También advirtió que las mujeres inactivas vienen saliendo del sistema educativo, y en junio se retiraron 4 mil, “lo cual es sumamente preocupante”.

En ello coincide Iván Jaramillo, director del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, quien destacó que la diferencia de 8,7 puntos entre hombres y mujeres es consecuencia de que la política de confinamiento ha aumentado la asignación de actividades de cuidado, pues los inactivos en el renglón de oficios del hogar crecieron 46,5 %.

Según cifras del DANE, el 87 % de las 8,1 millones de personas dedicadas a oficios del hogar son mujeres, que equivalen al 65 % del total de mujeres inactivas. Desde otra perspectiva, en las empresas de hasta 10 trabajadores la población ocupada cayó 12,1 puntos porcentuales y las mujeres contribuyeron con 7,1 puntos porcentuales del total.

Incluso un documento de la Universidad Javeriana de los profesores Adrian Garlati y Paula Herrera muestra que en abril del año pasado la fracción de mujeres jóvenes (de 18 a 28 años) trabajando se incrementaba progresivamente del12 % a 47 %, para el mismo mes de 2020 se redujo de 5 % a 26 %. Esto se ha reflejado en un gran incremento en la proporción de jóvenes que no se encuentran ni trabajando ni estudiando. “Mientras que en abril de 2019 solo el 22 % de los hombres jóvenes de 18 declaraban estar ocupados en oficios del hogar u otra actividad, y reduciéndose a 18 % a los 28 años, esto cambió radicalmente en abril de 2020, con porcentajes respectivos de 34 % y 42 %. Para las mujeres estos porcentajes son aún más preocupantes: 35 % y 49 % en abril de 2019 y 41 % y 65 % en abril de 2020”, dice el estudio.

El reto, de acuerdo con el director del Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social de la Universidad Externado, Stéfano Farné, es evitar que las mujeres queden por fuera de la fuerza laboral del país. Según su análisis, algunas trabajadoras que fueron despedidas se contabilizan ahora como inactivas porque quisieron o debieron quedarse en casa para atender el cuidado de los niños y las tareas del hogar en una proporción mayor a la de los hombres que toman esta decisión. “Cuando se normalice la situación a las mujeres les resultará aún más difícil conseguir trabajo que antes de la pandemia por la pérdida de conexiones, aptitudes y conocimientos que rechazarán los empleadores. Es un problema grave respecto al género”, dijo.

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El llamado de todos los analistas al Gobierno es que las políticas de reactivación económica le apunten a la equidad de género, por ejemplo, activando sectores donde la participación laboral femenina sea alta, como la educación o la industria textil. “El punto en el que estábamos no era deseable, antes de la crisis ya existían brechas, pero mientras la situación siga así la caída de empleo femenino irá a peor”, concluyó Herrera.

Respecto a los jóvenes, en junio se perdieron unos 889 mil puestos de trabajo para personas entre 10 y 24 años, la mayoría de ellos (57 %) estaban ocupados por mujeres. Por ciudades, para el trimestre abril-junio, la mayor población de entre 14 y 28 años desempleada se registró en Neiva (53,4 %), Ibagué (51,7 %) y Popayán (48 %).

“El aumento de la tasa de desempleo juvenil al 29,5 % demuestra la especial vulnerabilidad de este grupo en el contexto de la política de confinamiento que enmarca la promulgación de las leyes sobre reconocimiento de prácticas como experiencia profesional (2043 de 2020) y sobre inserción laboral y productiva (2039 de 2020) de jóvenes que esperan tener efectos positivos en la corrección de las disfuncionalidades de acreditación de experiencia y conexión del sistema educativo y el mundo laboral para la acreditación de cualificaciones que habiliten el acceso al primer empleo”, señaló Jaramillo.

Por ocupación, también se evidencia una mayor afectación en las actividades artísticas, de entretenimiento y recreación, que en junio cayó 3,3 puntos porcentuales (737 mil personas menos) y en comercio y reparación de vehículos, con una variación de 2,8 puntos porcentuales (636 mil personas menos). A estos les siguen las ramas de administración pública, educación y salud (-2,8 p.p.), industrias manufactureras (-2,6 p.p.) y agricultura (-2,5 p.p.).

Además, las actividades con mayor número de población cesante en junio fueron comercio y reparación de vehículos (360 mil desocupados) y alojamiento y servicios de comida (349 mil desocupados). De hecho, para el primer paso en lo corrido del año (enero a junio) se perdieron 568 mil empleos, el 20 % del total de todas las ramas de la economía.


El presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), Jaime Alberto Cabal, llamó la atención sobre la mejora nada considerable para el sector que representa en junio, a pesar de que para este mes ya se había autorizado la reactivación del comercio, “el desempleo estuvo solo 1,6 puntos por debajo del resultado de mayo, cuando estaba todo cerrado”, dijo. El vocero aseguró que esto se debe a que la reapertura no se está haciendo al ritmo que se debe hacer, “porque no hay articulación entre el Gobierno Nacional y los locales. Todas las restricciones de alcaldes y gobernadores, como toque de queda, ley seca o pico y cédula, no han contribuido a la actividad productiva, que le están pasando factura al desempleo”.

Las perspectivas del gremio le apuntan a que los cierres que se decretaron en julio, especialmente en Bogotá, Medellín, los Santanderes y la Costa Atlántica, y el ritmo lento de apertura económica tendrán efectos aún peores en el comercio y en el desempleo del séptimo mes del año. Según Cabal, todos los sectores se han visto afectados, incluso los que no tienen mayores restricciones, como el abastecimiento de medicamentos y alimentos, por la caída del consumo y por la operación intermitente a la que deben ajustarse continuamente.

Camilo Rodríguez, presidente de la Cámara Colombiana de la Confección y Afines (Cccya), se mostró preocupado por las cifras del sector a pesar de la leve mejoría. “Nos preocupa que el sector industrial de las manufacturas está en el cuarto lugar con cerca de 600 mil personas. Es importante anotar que el 75 % del sector de las confecciones es informal. Además, queremos centrar nuestra preocupación en que la reducción de la producción ocupada en junio se dio en empresas de menos de 10 personas”.

Incluso aprovechó para hacer un llamado al Gobierno para buscar mecanismos para dinamizar el consumo mediante aranceles, “que van a significar recursos importantes para la nación vía recaudo y servirán para incentivar el empleo y el consumo”, e implementar un IVA diferencial para el sector de las confecciones.

Recuperación del mercado laboral

De acuerdo con Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, para junio hubo una reducción en el ritmo de destrucción de los empleos frente a meses anteriores. En abril de 2020, respecto a 2019, se perdieron el 25 % de las plazas, en mayo fueron 22 % y en junio, 19 %. “Esto muestra que la reactivación gradual de la actividad económica ha generado una menor destrucción de empleo en un contexto que sigue siendo difícil”, dijo.


Sin embargo, podría decirse que el país ya recibió el golpe más duro, pues entre abril y junio de este año 1,8 millones de personas obtuvieron un empleo y la tasa de ocupación creció de 41,6 a 46,1 %. Según el presidente de la Anif, Mauricio Santamaría, esto muestra los efectos positivos de la reapertura económica. “Es un alivio para los hogares. Ya hay 18,3 millones de ocupados. Todavía bajo, pero mejor que abril (16,5 millones). Hay que seguir con la reapertura responsable”, escribió en Twitter.

Dicha recuperación también se evidencia en el número de personas inactivas, que cayó de 19,1 millones a 17 millones de abril a junio de 2020. Mario Valencia, director del Centro de Estudios del Trabajo (Cedetrabajo), explicó que en el país se están dando tres fenómenos laborales simultáneos con la inactividad, la ocupación y la desocupación. Lo que llama la atención es que en junio, por primera vez desde la pandemia, hubo una reducción en el número de desocupados.

“La reapertura está generando una caída del desempleo y un aumento de la ocupación, porque más personas están buscando. Quienes más están logrando conseguir trabajo son los rebuscadores o trabajadores por cuenta propia, que representaron el 69,5 % de los nuevos ocupados para junio”, dijo Valencia. Sin embargo, advirtió que la tasa de crecimiento de los contagiados es 24 veces más alta que la tasa crecimiento de desempleo, “esto muestra que los contagios tienen una relación directa con la necesidad de salir de las casas a buscar un ingreso y la precariedad del mercado laboral sin garantías sanitarias, pues el retorno al mercado laboral es en la calle, más expuestos al contagio”.

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