Prolongada promesa de la Alianza del Pacífico

Aún habrá que esperar un año para que quede en firme la alianza.

Los presidentes de Perú, Ollanta Humala; Chile, Sebastián Piñera; Colombia, Juan Manuel Santos; México, Enrique Peña, y Costa Rica, Laura Chinchilla. / Cancillería

Casi tres años, ocho cumbres presidenciales y múltiples reuniones de análisis pasaron para que la Alianza del Pacífico finalmente tomara forma. Eso sucedió ayer en Cartagena, hasta donde los presidentes de Colombia, Chile, Perú y México se trasladaron para estampar su firma en el Protocolo Comercial, un documento quizá más estratégico e importante que el propio Acuerdo Marco, suscrito en junio de 2012, con el que nació formalmente este grupo económico.

El texto fue suscrito por Juan Manuel Santos, de Colombia; Ollanta Humala, de Perú; Sebastián Piñera, de México, y Enrique Peña Nieto, de México, quien destacó el alcance que tendrá el bloque: “En este gran mercado, de más de 210 millones de consumidores, podremos establecer una mayor integración entre los países miembros y de América Latina”, dijo, e incluso comparó su importancia con el NAFTA, la zona comercial integrada por su país, EE.UU. y Canadá.
Y es que la trascendencia del protocolo no es poca. Es el documento clave con el cual se libera todo el potencial de esta integración, que agrupa el 35% de la población de América Latina y el Caribe, el 50% de su comercio y la tercera parte de la economía regional. Porque a pesar de que los cuatro Estados fundadores han establecido convenios para otorgar becas a sus estudiantes, eliminar las visas de corta estadía y compartir sedes diplomáticas y comerciales en el extranjero, el protocolo es el instrumento que dará paso al libre comercio en todas sus expresiones.

La primera, en su estructura arancelaria: se elimina el impuesto de entrada al 92% del universo arancelario de bienes y se establece, salvo para el caso del azúcar (quedó por fuera de la negociación), un esquema de desgravación progresiva para el restante 8%. Se trata de una medida esencial para ciertos sectores que, además de asegurarse a materias primas, les permitirá conquistar mercados muy similares al suyo.

“La propia dinámica del nuevo escenario (genera un PIB de cerca de US$2.000 millones) y profundidad en la dimensión comercial, representa un mercado de más de 200 millones de habitantes. Igualmente se vislumbra un horizonte por el número creciente de países observadores que siguen el avance del proceso, como es el caso de Australia, Nueva Zelanda y Japón”, destacó Luis Gustavo Flórez, presidente de la Asociación Colombiana de Industriales del Cuero y sus Manufacturas (Acicam).

La segunda se dará en su contexto complementario, pues el documento les brinda ventajas a las empresas del bloque a la hora de realizar contratos de compras con los gobiernos socios, de concretar proyectos de inversión y requerir servicios marítimos y financieros.

Y la tercera se dará en el contexto de la productividad. El acuerdo permitirá la acumulación de origen, una norma esencial para que las empresas del grupo puedan trabajar en conjunto, a través de encadenamientos productivos, en la transformación de materias primas para vender productos de alto valor agregado en mercados de gran crecimiento, como los de Asia Pacífico y África.

“Estos cuatro países están mejor preparados para enfrentar esa volatilidad de los mercados. Cuentan con crecimientos fuertes, altas tasas de inversión, una buena situación fiscal y amplias reservas monetarias”, señaló Santos, al tiempo que resaltó las ventajas que el bloque le traerá a la economía de su país: un crecimiento del PIB adicional de 0,7%, un incremento de 1,4% en los flujos de inversión y la creación de 40.000 empleos.

Otro ganador será Costa Rica, país que se convirtió en el primero en iniciar el proceso de adhesión con la firma de la hoja de ruta que establecerá los requisitos a cumplir. “Dado que ya tenemos tratado de libre comercio con todos los miembros, va a ser un proceso realmente fluido. Se podría desarrollar en el transcurso de los próximos meses, para que a finales de 2014 estemos en condiciones de suscribir el Protocolo de Adhesión”, explicó Anabel González, ministra tica de Comercio Exterior.

Su inclusión trae una ventaja estratégica, toda vez que cuenta con tratados de libre comercio con China y Singapur, dos de las economías más activas del Asia, y ha consolidado una industria que ofrece bienes de alto valor agregado. “Exportamos 4.500 productos a 150 países del mundo y nuestras ventas desde 1990 a la fecha se han multiplicado por 15. Somos un país muy activo en la atracción de inversión extranjera directa y contamos con más de 250 multinacionales de alta tecnología”, agregó.

Sin embargo, la promesa del grupo aún tiene mucho trabajo por delante. Porque al acuerdo todavía le falta ser aprobado por los Congresos de los países fundadores para que pueda entrar en vigencia, un trámite que sin mayores complicaciones tardaría un año en completarse. Precisamente, en Colombia enfrentará a un nuevo Congreso, con una nueva agenda legislativa y que probablemente andará al ritmo de las negociaciones de paz en La Habana. Será, entonces, hasta 2015 cuando se pueda ver el verdadero potencial de este grupo económico, el cual llevó al presidente Santos a afirmar: “Ya no somos quienes tenemos que ir a tocar otras puertas. Ahora todos quieren venir a conocernos”.

*Cartagena

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