La promesa del 1'200.000

Problemas de oferta y la falta de articulación de los POT regionales con los planes del Gobierno Nacional frenarían el impulso que tiene el Minvivienda de cumplir con lo prometido en campaña.

Contexto

El informe económico de agosto de 2010 de la Cámara Colombiana de la Construcción, Camacol, reveló que “después del año 2000, la actividad (constructora) registró tasas de crecimiento anuales promedio de 61% hasta el año 2003, cuando el sector presentó una leve disminución de 11.500 unidades en el nivel anual de producción. Después de ese año, la producción de estas edificaciones logró crecer a tasas anuales cercanas al 15% entre 2005 y 2007, año en el cual se alcanzó la construcción de 163.000 unidades, 50% de las cuales fueron de interés social, más conocidas como VIS”.

‘El Gran Salto’, que es como llama el gremio de los constructores a la política habitacional del Gobierno, y que tiene como meta construir un millón de residencias entre 2010 y 2014, probablemente no se cumplirá porque la tasa de crecimiento de licencias aprobadas para la construcción de este tipo de edificaciones en el último año se situó en promedio en valores cercanos a cero (0,79%, ver gráfica). Eso, básicamente, quiere decir que no creció. Por eso, según cálculos de El Espectador, al finalizar 2014 –en el mejor de los casos– se va a lograr construir 819.738 unidades, es decir, 180.262 menos que las prometidas inicialmente.

En cuanto al comportamiento del sector en Colombia, de acuerdo con José Fernando Clavijo, gerente de la constructora Bibo, “las viviendas de estrato uno a tres presentan un crecimiento generalizado en todo el país. No obstante, debido a una autorregulación natural de los precios, las residencias de los segmentos superiores están mostrando una desaceleración en Bogotá. Se espera que durante los siguientes dos años la comercialización sea para habitabilidad de los compradores y no para venderlas ni arrendarlas. Pero en las ciudades del resto del país, estas edificaciones de mayor valor sigue registrando crecimiento”. Lo cual es especialmente notorio en ciudades como Bucaramanga.

Proyecciones

El presidente Juan Manuel Santos, en su campaña electoral con la que logró reelegirse, aseguró que conseguiría aumentar las plazas habitacionales de un millón de casas a 1’200.000 en el cuatrienio que comenzó el pasado jueves. Meta ambiciosa, que presenta varios retos: en primer lugar, según el informe semanal de ANIF fechado el 7 de abril de 2014, “el nuevo marco regulatorio ha agravado el problema de disponibilidad de tierras urbanizables por cuenta de deficiencias en los Planes de Ordenamiento Territorial (POT), al igual que las fallas en la incorporación de nuevo suelo urbano a nivel territorial, como la carencia de infraestructura vial y de servicios públicos”.

El mismo estudio revela que “en la capital se enfrentan grandes limitaciones, las cuales son el resultado de la incertidumbre por la declaratoria de construcción de vivienda prioritaria, plasmada en la Ley 388 de 1997. A su vez existen inconvenientes por el suministro de los servicios públicos de agua y alcantarillado y, por último, el negativo impacto que tendríanr algunas normas contenidas en el POT del alcalde Gustavo Petro”. Razones de peso si se tiene en cuenta que Bogotá significa cerca del 50% del mercado inmobiliario del país.

Entre las variables que pueden ayudar a cumplir la meta del Gobierno está, por ejemplo, que según el DANE, en el tercer trimestre de 2013 los créditos para la compra de casas nuevas y sus financiamientos crecieron en un año 57,7% y 43,6%, respectivamente. Y, para sumar, que el Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo (PIPE) generará un impulso en la demanda de este mercado, pues $2,1 billones serán destinados para lograrlo. Entre las medidas se encuentra el subsidio del 2,5% de las tasas de interés hipotecarias para las personas que adquieran predios de $79 a $180 millones. Además, con una parte de estos recursos el Gobierno construirá 100 mil casas con beneficios de financiamiento.

Teniendo en cuenta las bases de datos históricas de Camacol, la inyección de capital del PIPE, las diferencias entre los POT, la desaceleración de la tasa de crecimiento en las licencias y la escasez de tierra para construir, las estimaciones para 2018 revelan que el Gobierno solo logrará construir 1’059.253 viviendas, aunque el objetivo de las 1’200.000 se encuentra dentro de los escenarios posibles. Asimismo, los resultados muestran que se requiere 0,009 de terreno urbanizable por cada unidad que se edifique, y el país necesita 11.009 hectáreas para cumplir la meta. Una cifra que ni siquiera el DNP tiene actualizada entre sus cuentas.

@camilovega0092

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