Promotores inmobiliarios frenan ola de compras en Manhattan

Las ventas de departamentos de alta gama se enfriaron dado que los compradores de zonas como China y Brasil retroceden en razón de la desaceleración del crecimiento económico, la apreciación del dólar y una caída prolongada del petróleo.

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La desaceleración de las ventas de condominios en Nueva York está cambiando drásticamente uno de los activos más codiciados en la apretujada Manhattan: la tierra.

Las ventas de parcelas para desarrollo disminuyen en tanto los constructores, viendo señales de que el mercado de propiedades anteriormente en auge se enfría, ofrecen precios que los vendedores no aceptan. Sólo 48 acuerdos por terrenos se cerraron en el primer semestre de 2016, en comparación con 79 en el mismo período del año anterior y 73 en 2014, según la agencia Ariel Property Advisors. Esto puede ser un indicio de que se avecina una desaceleración inmobiliaria ya que la tierra suele ser uno de los principales indicadores para el resto del mercado.

“La tierra siempre es una de las primeras clases de activos que experimentan una caída del valor cuando el mercado entra en una transición”, dijo Robert Knakal, presidente de ventas para inversión de Nueva York en Cushman & Wakefield Inc. Es “un indicador de la perspectiva que tienen los promotores inmobiliarios respecto de cómo estará el mercado de aquí a dos o tres años”.

Los inversores inmobiliarios hicieron subir los precios por lotes en Manhattan hasta récords en los últimos años al tiempo que se apresuraban a construir condominios destinados a individuos ricos, muchos de ellos extranjeros que buscaban un refugio para estacionar efectivo. Los valores de los terrenos en alza impulsaron consecuentemente precios cada vez más altos por los condominios en tanto los promotores inmobiliarios intentaban recuperar sus costos. Ahora, las ventas de departamentos de alta gama se enfriaron dado que los compradores de zonas como China y Brasil retroceden en razón de la desaceleración del crecimiento económico, la apreciación del dólar y una caída prolongada del petróleo.

Las propiedades residenciales, normalmente el uso más rentable de los lotes de Manhattan, son motores primordiales de los valores de la tierra en Nueva York, según Jon Epstein, director en la agencia Avison Young. Un año atrás, la hipótesis de base era que, una vez terminado, un proyecto de condominio podía generar US$2.500 por pie cuadrado, dijo. Ahora, esa cifra es cercana a US$2.100. Las ofertas por terrenos para desarrollo se presentan un 20 por ciento por debajo de lo que recibían los vendedores en el pico máximo, lo cual genera un estancamiento, dijo.

“En realidad, no veremos ninguna prueba real de esto”, dijo Epstein. “Los vendedores no venden si no están cerca de lo que piden”.

Las entidades crediticias se han vuelto cada vez más quisquillosas a la hora de financiar la construcción de edificios residenciales de lujo y otros desarrollos riesgosos. Los proyectos con diseños aprobados y planes de desarrollo bien detallados tienen dificultades para obtener financiamiento bancario, según Scott Rechler, máximo responsable de RXR Realty LLC, que tiene bienes raíces por US$15.000 millones en todo Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut. Más difícil aún es conseguir que los bancos se sientan cómodos financiando la adquisición de un terreno sin un desenlace claro en mente, dijo.

Por consiguiente, es posible que en los próximos años haya menos grúas en el horizonte de Nueva York. Esto podría dejar margen para que promotores inmobiliarios despabilados den un salto cuando se produzca el próximo repunte del mercado, según Samvir Sidhu, máximo responsable de Megalith Capital Management, cuyos proyectos en marcha incluyen un edificio de condominio en el Upper West Side y una conversión a loft de cinco unidades en Tribeca. Dijo que Megalith está evaluando las posibilidades de trabajar con gente que ha adquirido terrenos últimamente y busca socios.

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