La pyme “antigrafiti” que protege al Vaticano

Con casi 100 empleados, la firma francesa Guard Industrie tiene la misión de que los trazos de grafiteros y activistas no dejen huellas en las 284 columnas de la Plaza de San Pedro, en la Santa Sede.

Como una iniciativa de negocio familiar nació la empresa Guard Industrie, una pequeña compañía con cerca de 100 empleados que ha logrado escalar las paredes de los edificios más altos de Europa y tocar las puertas del Vaticano. Esta pyme es la encargada de custodiar los muros de la Santa Sede, su misión consiste en crear productos resistentes que protejan a las 284 columnas de la Plaza de San Pedro de los grafiteros y eviten que los trazos de una jornada activista queden plasmados en la estructura.

Su labor ya ha atravesado las fronteras y ha sido contratada para espacios públicos como la Plaza de Tiananmén y el Parque Olímpico, en Beijing (China), así como para el aeropuerto de Hanói (Vietnam), el Parque de Exposiciones de Mumbai (India) y el Museo del Louvre, en París. "Me sorprendió mucho constatar que la protección contra los grafiteros era un aspecto fundamental e importante para la Santa Sede", le dijo el presidente de la empresa, Barnabé Wayser, al diario galo Le Figaro.

Dos años le tomó a Guard Industrie finalizar el estudio de mercado y las pruebas de materiales para crear una fórmula única que se adecuara a las necesidades pontificias. Desde su propio laboratorio de Toulouse (Francia), la empresa dedica el 15% de su actividad a idear y ensayar sus fórmulas, para que cada cliente quede satisfecho con su compra. “Diseñamos cosméticos para la piel de los edificios”, agrega Wayser. La piedra, la madera y el hormigón son algunas de las superficies que han sido “maquilladas” bajo esta lógica.

En la carrera por ganar el contrato con el Vaticano, Guard Industrie compitió con grandes grupos empresariales alemanes e italianos, y salió victoriosa con “varias decenas de millones de euros”, aunque no se ha divulgado la cifra exacta de la transacción. Desde que se celebró la negociación, los técnicos llevan seis meses aplicando cuatro toneladas de producto biodegradable sobre las 284 columnas. Impedir que el agua se filtre en las estructuras o que la grasa penetre en el mármol son algunos de los beneficios.

Pero sobre todo, ser un antídoto contra los grafitis es la promesa principal de la compañía, ya que éstos suponen "un verdadero problema en Roma", concluye Wayser, quien asumió el timón del negocio familiar hace cuatro años. Ahora, su apuesta es consolidar la imagen de la compañía en el mundo, ya que el 40% de su facturación (11 millones de euros) lo obtiene de la exportación. Brasil y Argelia están en el radar para su expansión y Reino Unido, Rusia, China, India e Italia ya cuentan con filiales.

En Dubái, Guard Industrie está trabajando en un proyecto cuyo objetivo es crear un producto capaz de eliminar la contaminación en el aire al entrar en contacto con la luz. Aunque el 2015 augura un futuro promisorio, la firma francesa sueña con proteger el Coliseo de Roma.

(Lea la historia completa en El Mundo)

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