Qvit: el éxito de un 'vestier' virtual

La plataforma de ropa que se lanzó a principios de 2013 ya tiene en el mercado de Estados Unidos y Latinoamérica más de cinco mil clientes.

Una tendencia mundial que nació en la mente de las colombianas Laura Pastrana, Mayra y Lorena Roa. / Cortesía

Laura, Lorena y Mayra son tres jóvenes colombianas, de esas que llevan en la sangre la aventura para decidir vivir en otro país y en la mente la idea de crear cosas nuevas todo el tiempo. La vida se encargó de unirlas y ellas se ocuparon de lograr el éxito con la creación de lo que hasta el momento era impensable. Son las fundadoras de Qvit, la tienda de ropa virtual que sin importar la distancia les asegura a sus clientes exactitud en la talla, calidad y exclusividad en las prendas. “Lo que empezó como un proyecto de universidad, hoy es nuestra mayor fuente de ingreso”, dijo al otro lado de la línea Laura Pastrana.

La empresa, que empezó con tres personas, hoy está conformada por 12, entre diseñadores y graficadores. Tiene el centro de tecnología en Bogotá, pero todo el trabajo de mercadeo en Estados Unidos. Empezó a funcionar en febrero de 2013 y el número de clientes ya sobrepasa los cinco mil, cuentan con el apoyo de 30 marcas reconocidas y el respaldo de diseñadores como Silvia Tcherassi, de los cuales venden entre 3 y 10 prendas por modelo. “Empezando 2013 lanzamos la versión beta, pero las personas sólo se podían medir tres tallas, el 2 de septiembre hicimos mejoras y ya es en tiempo real”, agregó Pastrana antes de empezar a contar el génesis de la empresa.

“Todo surgió cuando Lorena Roa, en uno de los viajes de regreso a Chicago siente la necesidad de encontrar un portal donde su compañera, una compradora compulsiva, pudiera conseguir ropa precisa”. Hasta ese momento era un problema sin solución que tomó vida cuando en la universidad le pidieron presentar un plan de negocio y lo armó pensando en la tienda virtual. Mayra, su hermana, que estudiaba finanzas, era la pieza perfecta que la orientaría en los planes financieros y la contabilidad, finalmente quien la apoyaría a desarrollar el negocio.

Tiempo más adelante, cuenta Laura, los gajes de la materia de emprendimiento en la universidad le exigieron crear una empresa, pero a ella, que ya tenía su trabajo fijo y planes en Nueva York, poco le interesaba dedicarse por completo al trabajo de la academia, por lo que optó, con la aprobación de Lorena y Mayra, presentar a Qvit. “Después nos graduamos y, por cosas de la vida, me quedé sin trabajo y decidí con Mayra empezar con la compañía”, agregó.

Tuvo que pasar un año entre análisis de mercado, estadísticas, cálculos de cuentas y búsqueda de tallas en tres dimensiones para encontrar al diseñador que haría realidad la idea de negocio. El mismo que sólo les indicó que la solución estaba en medir a la gente, su masa corporal en brazos, piernas, cintura y abdomen para ser exactos en las tallas. Hoy Qvit cuenta con dos tipos de mediciones, una en avatar y otra en prendas, que les permite a los usuarios medirse ropa de diferentes marcas en una réplica exacta de tres dimensiones.

“Es una tecnología donde los clientes se toman fotos de frente y una de lado, y les aparece una silueta para ubicar en el cuerpo, con eso nosotros extraemos las medidas exactas. Tenemos la aplicación espejo que les muestra la textura de la ropa, la de transparencia les permite ver qué tan separada le queda la prenda o qué tan largo le queda el pantalón, y la última es la paleta de colores que explica los sentimientos, si es rojo la ropa está muy ajustada, el naranja es para ubicar los hombros y el busto, y el azul para ajustar la cadera”.

Hoy las colombianas que no imaginaban cómo transmitir a través de la tecnología emociones sobre una prenda, están comercializando sus productos a jóvenes de entre 25 y 36 años de todo el mundo. Un negocio de moda y tecnología a un solo clic.

 

 

[email protected]

@MarceDiaz20