Realidad del TLC y el Atpdea

Sin lugar a dudas, lo ocurrido con el TLC y el Atpdea es un acontecimiento histórico que tendrá un efecto neto muy positivo para el país.

Los beneficios no vendrán por sí solos y dependerán en gran parte de la iniciativa empresarial con creatividad, innovación y visión de negocio, para aprovechar las oportunidades que brinda la economía más importante del mundo.

Para la floricultura era casi requisito de viabilidad contar tanto con el TLC como con el Atpdea, pues son complementarios para permitir un acceso inmediato y continuo.

El beneficio del TLC con Estados Unidos para la floricultura es la eliminación de la incertidumbre de depender de un Atpdea, que no se sabe si se va a renovar o no y por cuánto tiempo se renovaría. Además, cuando se vence y se hace retroactivo, la experiencia ya nos mostró que el proceso de reintegro es dispendioso y tortuoso, y, en muchas ocasiones, incluso no le llega al floricultor. Por eso, el TLC es la solución definitiva que garantiza unas reglas de juego claras, estables y permanentes.

El TLC para la floricultura no significa una ganancia económica de acceso por un menor arancel. Durante 20 años la floricultura ha podido acceder al mercado de los Estados Unidos sin pagar aranceles gracias al Atpdea. Con el TLC esa condición se vuelve permanente, pero no implica un cambio o una disminución del arancel, se mantiene en cero.

Al firmarse el proyecto de ley por el presidente Obama, ambos países deben realizar ajustes normativos antes de que entre en vigencia. Este proceso puede durar un año o más, como ocurrió con Perú. Por ello era indispensable que simultáneamente con el TLC se aprobara la renovación del Atpdea para que los productos que durante los últimos 20 años venían accediendo a ese mercado sin arancel, lo sigan haciendo hasta que el TLC entre en vigencia.

Bienvenida la aprobación de TLC y el Atpdea, pero este logro no nos puede distraer de la necesidad de continuar con esfuerzos en todos los frentes para contrarrestar el lastre que aún subsiste como consecuencia de las dificultades acumuladas durante varios años, que han implicado un endeudamiento excesivo, un atraso en renovación de variedades y, en general, una disminución de la inversión en tecnología.

*Presidente de Asocolflores.

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