La receta del Valle del Cauca

En medio de una difícil situación para la industria, 20 empresarios se unen para volcar la economía y los negocios al Asia Pacífico.

Dentro de los planes del Grupo Empresarial Vallecaucano, el puerto de Buenaventura jugaría un papel crucial. / El Espectador
Dentro de los planes del Grupo Empresarial Vallecaucano, el puerto de Buenaventura jugaría un papel crucial. / El Espectador

Algunos de los cambios fundamentales en una sociedad suelen gestarse a puerta cerrada: en el salón de un hotel, en una oficina o en la mesa reservada de un restaurante. Y éste no fue la excepción: una reunión informal en la casa de uno de los más prestantes empresarios vallecaucanos con sus pares, en la que más allá de escuchar música, preguntarse por viajes pasados y hablar sobre el próximo matrimonio de la alta sociedad caleña, se propuso una unión. Una alianza para cambiarle la cara a la economía de la región.

En un punto de la conversación, el anfitrión tomó la palabra. “Les dije que deberíamos dejar de ser unipersonales, de pensar únicamente en la empresa de la familia. Que debíamos mantener el espíritu asociativo para crear nuevas cosas”. Así recuerda Alberto Losada, presidente de Fanalca, una de las empresas colombianas de mayor proyección, el momento en el que nació el Grupo Empresarial Vallecaucano.

Se trata de la unión de alrededor de 20 empresarios de la región, dispuestos a unir esfuerzos para transformar el panorama económico mediante la financiación de proyectos que generen desarrollo. La lista la integran varios de los hombres fuertes de la industria del departamento, como Harold Éder, del Grupo Manuelita; César Caicedo, de Colombina; Juan Pablo Cruz, de Giros y Finanzas, y Maurice Armitage, de la Siderúrgica de Occidente (Sidoc). 

“Si mañana viene una empresa extranjera y busca un socio para instalarse en el Valle, queremos que vea al grupo como una opción estratégica. Eso sí, hay una única restricción: no vamos a montar empresas que le compitan a lo que ya existe”, asegura Losada.

Su aparición se da en un momento estratégico y coyuntural en el que la dinámica industrial del país ha ralentizado la actividad en el departamento. Según la más reciente edición de la Muestra Trimestral Manufacturera por Regiones del Dane, la actividad del sector en los municipios de Cali, Yumbo, Jamundí y Palmira disminuyó 8% frente a los tres primeros meses de 2012; también presentaron caídas las ventas (bajaron 5,4%) y el personal ocupado (-4%).

Pero en un principio esta unión generó suspicacias en la institucionalidad departamental. Al interior del Comité Intergremial y Empresarial del Valle del Cauca, una federación de gremios y compañías instaladas en la región que buscan garantizar la proyección económica por medio del apoyo a proyectos de infraestructura, se pensó que el grupo venía a imponer sus reglas.

 “La Alcaldía de Cali ha sido vital para perfilar los esfuerzos de ambas organizaciones y evitar enfrentamientos. Es así como ellos se concentrarán en iniciativas de carácter económico y nosotros seguiremos trabajando con un enfoque de región”, explica una persona allegada a la organización supragremial que pidió la reserva de su nombre.

Otro de los garantes es el propio presidente Juan Manuel Santos, quien, durante la sexta cumbre de la Alianza del Pacífico —celebrada en Cali el mes pasado— presentó al grupo en sociedad: “Es importante esta propuesta, porque permitirá impulsar proyectos de alianzas público privadas en la región, y que eso redunde en opciones de empleo para la gente y en el crecimiento de las empresas pequeñas y medianas”. 

El momento adecuado

Cuando Losada les reveló a sus invitados el proyecto que lo venía desvelando desde semanas atrás, también aceptó que buena parte de su inspiración es seguir los pasos de otra región: “Queremos repetir un poco la historia del Sindicato Antioqueño y copiar su espíritu asociativo con el que han salido adelante gracias al montaje de diversas empresas”.

En esencia, los 20 empresarios vallecaucanos van tras los pasos del aquel mítico enroque empresarial formado en la Medellín de los años 70 para evitar que sus empresas insignia fueran adquiridas por millonarios de otras regiones. Siguiendo la filosofía japonesa del keiretsu, el modelo que genera un contexto favorable para diversas compañías, el conglomerado conocido hoy como Grupo Empresarial Antioqueño genera más del 5% del PIB nacional y cuenta entre su portafolio con firmas multilatinas como Bancolombia, Nutresa, Grupo Sura y Cementos Argos.

Será un camino difícil de igualar, pero no imposible. En especial, porque el modelo llega en una época de cambio generacional en la industria del Valle del Cauca. De aquel sector basado enteramente en los ingenios azucareros y las fábricas de multinacionales que producían alimentos y productos básicos para Centro y Suramérica, la región cuenta hoy con compañías que culminaron exitosos procesos de reconversión industrial, que han diseñado portafolios de valor agregado, han realizado inversiones estratégicas en el exterior y ven al océano Pacífico ya no como una barrera sino como el puente a Asia, que reúne el 60% del PIB y 48% de la población mundial.

“Las primeras generaciones pensaban en un modelo familiar, de generar beneficios para sus trabajadores y los municipios vecinos, que se revaluó con el inicio de la Apertura Económica, la caída de los precios por las importaciones y los bajos rendimientos de cultivos tradicionales como el sorgo, la soya y el maíz. Sus sucesores entendieron que mantener el dinero en el exterior generaba grandes rentabilidades, liderando procesos de reconversión y desintegración vertical, y tercerizaron servicios y se dedicaron a su actividad esencial. Hoy están recogiendo los frutos de ese proyecto y se han dado cuenta de la ventaja estratégica que significa el puerto de Buenaventura”, explica Julio Escobar, jefe de Estudios Económicos del Banco de la República en Cali.

Y en este objetivo, la región es la ganadora. Porque en la misma dirección trabaja el Comité Intergremial y Empresarial del Valle del Cauca, que ya ha escogido la vía Mulaló-Loboguerrero (le ahorra 52 kilómetros a los vehículos que van hacia Buenaventura), el aseguramiento del agua y la conectividad vial y férrea con la Orinoquía —considerada la próxima despensa alimenticia del país— como los proyectos que consolidarán el crecimiento económico departamental a mediano y largo plazos.

Lo mejor que le puede pasar al Valle del Cauca es que sus esfuerzos vayan de la mano con los del nuevo grupo empresarial. Un futuro que, según Losada, es factible: “Ya hicimos la primera asamblea y nombramos una junta directiva que empezará a mirar los proyectos más atractivos”.

El Valle de hoy

10,9 por ciento del PIB colombiano se ha generado en el Valle del Cauca durante los últimos años, según el Dane.

1,47 billones de pesos es la inversión proyectada en la vía Mulaló-Loboguerrero.

15 por ciento del PIB departamental es aportado por el clúster de la caña de azúcar.

4 billones de pesos ha dispuesto el departamento para financiar obras de infraestructura en 2013.