Reforma tributaria deja sabor agridulce en industriales

Quieren que una carga tributaria más ligera se anticipe dos años y temen que otros gobiernos desmonten lo aprobado.

Santiago Montenegro, presidente del Consejo Gremial. / Óscar Pérez - El Espectador

Los empresarios no están del todo satisfechos con la forma como se va aprobando la reforma tributaria y tienen serios reparos, ahora que la iniciativa hace su tránsito definitivo en el Congreso antes de convertirse en ley en 2017. Entre otras cosas, advierten que el aparato productivo se puede afectar de aprobarse el texto como salió de las comisiones terceras del Legislativo.

Respecto a la “transición de la tarifa (de renta) a las personas jurídicas, que hoy está en 49 % y que se plantea en 33 % a partir del año 2019”, el presidente saliente del Consejo Gremial Nacional, Santiago Montenegro, señaló que “se haga más rápido”. Para 2017 la tarifa de renta queda en 40 %, que sale de la renta que es 34 % más la sobretasa del 6 %, sería lo mismo que en 2016. Para 2018 se plantea que baje a 37 %;  es 33 % de renta más la sobretasa de 4 %, y “sólo en 2019 se eliminaría la sobretasa y sólo tendríamos el salto a la tarifa del 33 %”, explicó el dirigente gremial.

Los industriales temen que los gobiernos sucesivos desmonten lo aprobado en esta reforma y la carga tributaria vuelva a los niveles actuales. “Colombia tiene la tradición de hacer permanentes impuestos y tributos que se concibieron originalmente como temporales. Así sucedió con el impuesto al patrimonio y el gravamen a los movimientos financieros”, dicen los empresarios en comunicación dirigida al ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, y a los ponentes del proyecto tributario. Advierten que esos temores no son infundados. Les preocupa que la sobretasa al impuesto de renta se vuelva permanente y no baje la carga impositiva.

Recuerdan que en 2018 habrá un nuevo gobierno, con otro Plan Nacional de Desarrollo, “que podría sacrificar, nuevamente, la competitividad y la sostenibilidad empresarial”.

Comenzar con una tarifa del 38 % en 2017, de 35 % en 2018 y llegar a 33 % un año después es “la señal adecuada que se les va a dar a los inversionistas nacionales y extranjeros, diciendo: no podemos bajar a la tarifa del 33 %, pero hacemos una transición más rápida. Ese es el mensaje que tiene esta comunicación”, dijo Montenegro en reunión con periodistas.

La seguridad jurídica es la que vienen reclamando desde diversos sectores de la economía. Las empresas mineras también reclaman que las reglas de juego se mantengan para dar tranquilidad a los inversionistas. El presidente de la Asociación Colombiana de Minería, Santiago Ángel Urdinola, manifestó que las preocupaciones del sector son las generales relacionadas con la tasa de tributación para las empresas y el tema de los dividendos. “La afectación por los mercados, la inseguridad jurídica y la menor competitividad afectan no sólo al sector sino al país”, dijo.

Pese a los reparos empresariales por ese sabor agridulce que les deja hasta este momento lo aprobado, Montenegro indicó que la reforma tributaria es buena “y debemos hacer que sea el estatuto tributario que permanezca por muchos años, por eso hemos mandado estas sugerencias al ministro, a los coordinadores y a los ponentes”.

El presidente saliente del Consejo Gremial recordó que en la reforma tributaria aprobada en 2014, la tarifa que ahora se plantea para el 33 % acababa en 43 %. Es decir, de no aprobarse esta reforma, la tasa impositiva de renta para las personas jurídicas llegará al 43 %. En la que se debate, todo se replantea y se baja al 33 % desde 2019, pero los empresarios insisten que sea desde 2017. “Hoy estamos en 40 % y bajar desde allí al 33 % sería lo ideal”, dijo Montenegro. “Esa competitividad que se buscaba con la tarifa de renta a las personas jurídicas quedó muy alejada en el tiempo y queda una transición muy larga”, insistió el dirigente empresarial.

 

últimas noticias