Reforma tributaria en EE.UU.

Durante el discurso del estado de la Unión, que el presidente de Estados Unidos dará al Congreso, explicará sus planes para llenar el vacío presupuestal de US$300 mil millones.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama. / EFE

El presidente Barack Obama tendrá en su mira a Wall Street y los ricos la próxima semana, en su discurso del estado de la Unión, al describir planes para reunir más de US$300.000 millones, cerrar uno de los vacíos más grandes del sistema tributario de Estados Unidos e imponer un nuevo cobro sobre las instituciones financieras más importantes del país.

Al buscar la explotación de una marea cada vez más alta de populismo económico, Obama revelará propuestas que aumentarían la tributación que se recibe por parte de los bancos y las familias adineradas, así como iniciativas que probablemente sean populares entre la clase media, como las de añadir un nuevo crédito tributario para hogares en los que ambos esposos trabajan y aumentar los beneficios tributarios para el cuidado de niños.

No obstante, las propuestas del presidente probablemente enfrenten también una fiera resistencia por parte de los congresistas republicanos y del poderoso lobby de servicios financieros de Washington, que han logrado bloquear los planes de tributación a bancos que el presidente ha presentado durante los últimos años.

Al proponer el cierre del vacío tributario que se ha llamado un “aumento” sobre ganancias de capital, Obama está poniendo en la mira una provisión en el código tributario de Estados Unidos que beneficia desproporcionadamente a las familias más ricas y a muchos de sus empresarios más exitosos.

Bajo el sistema actual, las ganancias de capital por activos que se tienen hasta la muerte no son objeto de impuestos a los ingresos. Esto quiere decir que si un individuo le deja un portafolio de acciones a un sucesor, el valor que se considerará para propósitos tributarios “aumenta” hasta el valor cuando se heredó, y no se tiene en cuenta el valor al que fue comprado.

Por ejemplo, si alguien hereda un portafolio que fue comprado a US$1 millón pero que ha aumentado a US$10 millones, tan sólo pagará impuestos sobre la diferencia entre US$10 millones y el monto al que lo venda en el futuro, no sobre la diferencia entre US$1 millón y el precio de venta futuro.

Al transferir los activos de esta manera, las familias pueden evitar millones, y en algunos casos decenas de millones, en pagos de impuestos sobre ganancias de capital. Es por eso que en los círculos tributarios se conoce este vacío como “el ángel de la muerte”.

La Casa Blanca dijo el sábado que el cambio, que se proyecta que reúna hasta US$220.000 millones durante los próximos diez años, afectaría casi exclusivamente al 1% de las familias americanas más adineradas y el 80% del impacto recaería sobre la porción mucho más estrecha de 0,1%, definida como aquellos que tienen ingresos anuales de más de US$2 millones.

El presidente propondrá aumentar la tasa más alta de impuestos sobre ganancias de capital y dividendos a 28%, mientras introduce protecciones para impedir que las familias de clase media resulten afectadas por la eliminación de este tipo de recorte tributario, cuando estén heredando una casa modesta o un negocio familiar.

El impuesto propuesto sobre los bancos más grandes de la nación y sobre las compañías de servicios financieros es el intento más reciente de Obama por reducir las ventajas que tiene el sector, luego de la crisis financiera. El cobro de 0,07% que se impondría sobre los pasivos de firmas con activos mayores a US$50.000 millones, que son aproximadamente cien instituciones, es similar al impuesto de “responsabilidad en la crisis financiera” que el presidente ha presentado en cada presupuesto federal desde 2010, sin lograr convertirlo en ley.

Sin embargo, el nuevo cobro desincentivaría a las firmas que quieren apalancarse demasiado, al tomar como objetivo un rango más amplio de pasivos y firmas, capturando así a aseguradoras, administradores de fondos y corredores, además de bancos que reúnen más de US$100.000 millones, dijeron los funcionarios familiarizados con el plan. La administración también espera que la propuesta reúna más apoyo bipartidista en 2015, luego de que el congresista republicano Dave Camp, ya retirado, propusiera un impuesto similar el año pasado.

En tanto que el presidente revisó un cierto número de iniciativas dirigidas a la clase media, poco antes de su discurso del martes, las propuestas presentadas el sábado son su respuesta más directa para tratar las preocupaciones de las familias que están alarmadas por una desigualdad económica cada vez mayor.

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