Reformas en España no despejan temores

Se busca ahorrar 65.000 millones de euros.

Al inicio de la semana los retornos sobre los bonos del gobierno español se alejaron un poco más del límite de 7%, que representa el nivel simbólico en el que los intereses sobre los préstamos se volverían insostenibles para España. Paralelamente, los mercados respondían de forma positiva al último grupo de medidas de austeridad.

Sin embargo, las tensiones en torno a la crisis de la Eurozona seguían siendo altas, con el euro en su nivel más bajo en dos años con respecto al dólar y una demanda por deuda soberana de Estados Unidos y Alemania que sigue siendo fuerte. El comercio de acciones seguía siendo decepcionante, con volúmenes livianos en todo el mundo, mientras que los participantes esperaban la publicación de las minutas de la última reunión sobre política monetaria de la Reserva Federal, con la esperanza de encontrar indicios sobre la probabilidad de más medidas de relajamiento cuantitativo.

Mariano Rajoy, primer ministro de España, reveló recortes adicionales en el gasto público e incrementos tributarios por 65.000 millones de euros durante los siguientes dos años y medio, lo cual ayudó a reducir los retornos sobre los bonos soberanos a diez años por 18 puntos base, hasta llegar a 6,59%. Sin embargo, los analistas no estaban convencidos de que las medidas fueran suficientes.

“Más austeridad puede profundizar la recesión en el corto plazo, lo que potencialmente llevaría a mayores incrementos en el desempleo y más préstamos sin rendimientos para los bancos”, dijo Alberto Gallo, director de investigación en macrocrédito de RBS.

“Sin embargo, las reformas fiscales deberían ser positivas a largo plazo, pues mejorarán la sostenibilidad de las finanzas públicas y reducirán los riesgos de un cese de pagos soberanos”.

Darío Perkins, de Lombard Street Research, asumió una perspectiva más robusta de las últimas maniobras de Madrid. “La austeridad europea es una locura”, dijo, aunque reconoció que Rajoy fue obligado a llevar a cabo estas medidas como una condición para el rescate de la Unión Europea a los bancos del país.

“Entre tanto, descubrimos que otros países europeos están desesperados por evitar cualquiera de las pérdidas potenciales que pueda implicar una recapitalización de la banca española”, agregó.

Este escepticismo fue evidente con el euro llegando a 1,2227 dólares, su nivel más bajo en dos años con respecto a la divisa estadounidense. La moneda única también siguió perdiendo terreno con respecto a la libra esterlina y al dólar australiano.

Las preocupaciones en torno a la periferia de la Eurozona también ayudaron a que los bonos del gobierno alemán aumentaran de precio y sus retornos descendieran cinco puntos base, para llegar a 1,28%. Entre tanto, los retornos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos cayeron dos puntos base para llegar a 1,48%.

 

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