La reinvención energética de Latinoamérica

Según el BID, la región necesita duplicar su capacidad energética en 30 años. Esto supondría inversiones por US$430 mil millones.

En Colombia, las hidroeléctricas aportan más del 80% de la energía que se consume. / Archivo
En Colombia, las hidroeléctricas aportan más del 80% de la energía que se consume. / Archivo

A diferencia de grandes economías del mundo como la Unión Europea y Estados Unidos —aún permeadas por la crisis—, los países de Latinoamérica y el Caribe crecerán a tasas del 3% durante las próximas décadas, lo que implica también un mejoramiento de las condiciones de vida de la población. Lo anterior significa, según un estudio revelado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que la región deberá duplicar su capacidad instalada para generar energía.

Wálter Vergara, Claudio Alatorre y Leandro Alves, autores del estudio que conoció este diario y que se presentará hoy en Bogotá, durante el Foro Global sobre Crecimiento Verde, plantean de entrada que Latinoamérica y el Caribe deben llevar su generación energética a niveles de 600 megavatios (MW) hacia 2050, lo que significará futuras inversiones estimadas en US$430.000 millones.

“Esto es un desafío, pero igualmente ofrece una oportunidad para que la región redefina su modelo energético”, indica un aparte del documento del BID donde se resalta que la región ya cuenta con un sector eléctrico bajo en carbono, el cual se encuentra atado a una abundancia de recursos hídricos. “Sin embargo, la demanda esperada de energía requerirá realizar ampliaciones significativas a la matriz energética existente. Afortunadamente, la región tiene la capacidad de producir cerca de 80 PWh (petawatts) a partir de energía solar, eólica, marina, geotérmica y de biomasa”, aseguran los autores del estudio.

El documento resalta que, en materia de costos, los métodos para producir energía en mención ya se encuentran cercanos a los combustibles fósiles. Estos recursos, de carácter propio, traerían a la región “varios beneficios sociales, generación de empleo y mejoras ambientales. Según un estimado, el valor de estos beneficios sociales podría ascender a US$50 por cada MWh (megavatio) suministrado”.

Pese a que este tipo de energías calificadas como limpias son consideradas como una opción viable para Latinoamérica y el Caribe, los autores de la investigación señalan que es necesario modificar el marco regulatorio del suministro de electricidad. “Los países y regiones que tomen la delantera en cuanto a desarrollar estas nuevas fuentes de energía lograrán una obvia ventaja en uno de los sectores de más rápido crecimiento en el mundo, lo cual les permitirá a su vez aprovechar plenamente el crecimiento económico y la generación de empleo que de allí se derive”.

Germán Corredor Avella, director del Observatorio Colombiano de Energía de la Universidad Nacional, asegura que en los países de la región sí se está viendo un volumen de inversión creciente y que acarrea proyectos de carácter hidroeléctrico, térmico y geotérmico. En el caso colombiano, desarrollos hidráulicos como Hidrosogamoso y El Quimbo (en el Huila) están mandando la parada.

En cuanto al empleo de energías alternativas, el académico opina que éstas no han tenido mayor impulso en el caso colombiano. “Energías como la eólica o la geotérmica o la solar no han tenido cabida en el país; ningún impulso en realidad. Colombia no ha contado con una política de incentivos para el empleo de este tipo de energías. Cuando todo esto se pone en perspectiva, los costos son enormes y las inversiones, también”.

Para el rector del Colegio de Estudios Superiores en Administración (CESA), José Manuel Restrepo, muchas naciones siguen aferradas a energías tradicionales —como la explotación de hidrocarburos y de minería— y al comportamiento de los commodities en mercados internacionales.

“Hacer un tránsito a un modelo distinto para generar energía requiere investigación y muchos recursos. Es indispensable estudiarlo. Por ejemplo, Brasil ha migrado hacia la generación energética a través de biocombustibles; sin embargo, en otras naciones de la región las cosas son diferentes. Países como Estados Unidos son los más avanzados en esto”, concluye el académico.

 

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@hector_sandoval

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