Relación económica entre Colombia y Venezuela, de amores y odios

El comercio de ambos países, en los gobiernos recientes, ha tenido una de las mayores volatilidades de la historia.

Venezuela, la boyante Venezuela que durante años fue el principal socio comercial de Colombia y se consolidó en esa posición por su cercanía geográfica, que hacía sólidas compras a los exportadores nacionales y por su similitud cultural y de consumo, que también fue la encargada de facturar las más grandes cantidades de productos y servicios que se generaban desde este lado de Latinoamérica, fue la protagonista de una serie de cambios estructurales y de fondo en su economía durante el gobierno del presidente Hugo Chávez. El mismo que no solo hizo que más de 1100 empresas fueran expropiadas, sino que tuvo estuvo a punto de cortar toda relación comercial con los colombianos.

Se vivían buenas épocas. Todo era una luna de miel. Pero a esa buena luna de miel entre los dos países se le atravesó una serie de impases y fracturas políticas que protagonizaron en el 2007 sus principales líderes: Hugo Chávez y Álvaro Uribe, cada uno el presidente en su momento de dos naciones consideradas ‘hermanas’. Diferencias que costaron millones de dólares, pues Venezuela dejó de hacerle las acostumbradas compras a Colombia y, las que ya había hecho, se demoró en pagarlas.

El trauma que se veía venir era tan fuerte que el 28 de noviembre de 2007 Chávez aseguró que mientras Uribe fuera presidente no tendría "ninguna relación" ni con él ni con su Gobierno. Los contratos de los exportadores ya estaban firmados y por eso no se registraron las estrepitosas caídas que se pensaban en el 2008. Al contrario, las exportaciones colombianas llegaron a un histórico pico de casi $US4.000 millones contra menos de US$ 1.000 millones que nos vendían los venezolanos.

Finalizado ese año, las cosas cambiaron. El indicador del ministerio de Comercio colombiano empezó a descender. Ahora sí, tras tantos debates inconclusos y ofensivos, el 28 julio de 2009 Suecia confirmó que varios lanzacohetes producidos en ese país e incautados a las Farc habían sido vendidos a Venezuela a finales de los años 80. Entonces Chávez ordenó el "retiro" de su embajador en Bogotá y congeló las relaciones diplomáticas y comerciales. Y lo más complicado fue que advirtió que rompería lazos ante una "nueva agresión" del presidente Uribe.

Fueron años de números rojos, de millonarias pérdidas para los industriales y empresarios colombianos que no tuvieron la capacidad de reaccionar y cambiar rápidamente de mercado. En el mejor de los casos, sus ventas se fueron al piso, porque la lista era más larga de los que tuvieron que esperar meses y casi años para que les consignaran los pagos por los productos que ya habían puesto en terreno venezolano. Las exportaciones a Venezuela, al cerrar el 2010, bordearon los US$1.000 millones. Una impresionante caída de más del 300%. Cayeron, prácticamente desaparecieron, las ventas de carros hechos en el país. Los más afectados fueron Renault y Chevrolet. Así terminó el mandato de Uribe, mientras Chávez seguía más fuerte que nunca en el poder.

Aterrizó Juan Manuel Santos en la presidencia de Colombia el 7 de agosto de 2010. El panorama cambió. Los acercamientos fueron fructíferos y se logró reactivar la economía entre los dos países. Los exportadores, que habían tenido años difíciles y estaban poniendo sus productos en otros mercados, con el costo que eso significaba, ya no confiaban en ese país. Y más aún, porque a muchos no les habían pagado por sus ventas.

“Afortunadamente logramos tener un instrumento internacional para manejar nuestro comercio tras la salida de Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones”, manifiesta Luis Carlos Villegas, presidente de la Andi. Pero lo más importante es que el país vecino tenga estabilidad política y que se pueda dirimir en democracia sus conflictos políticos, porque de esa estabilidad es que depende el futuro de las relaciones comerciales entre los dos países, apuntó.

Ahora, tras los 21 meses de enfermedad de Chávez y su partida, de los acercamientos entre los cancilleres y los ministros de comercio, la situación aunque ha mejorado, no registra alzas sustanciales. El 2011 cerró, de acuerdo con cifras oficiales de Colombia, con exportaciones hacia Venezuela de US$1.216,5 millones y unas pobres importaciones de US$533,6 millones. Faltan sacar las cuentas del 2012, que aún n se han cerrado. “Pero el tema sigue siendo los pagos y la disponibilidad de divisas”, apunta Javier Díaz, presidente de Analdex, el dirigente gremial que posiblemente más ha sufrido con los impases de los dos países.