Resultado electoral en EE.UU. aviva inquietud sobre futuro económico

Al igual que el brexit en el Reino Unido o el triunfo del No en Colombia, el desenlace de las elecciones en Estados Unidos abrió muchos interrogantes sobre los impactos en la economía.

De ahora a enero, expertos prevén incertidumbre, subidas y bajadas en los mercados del mundo. / AFP

Al igual que el brexit en el Reino Unido o el triunfo del No en Colombia, el desenlace de las elecciones en Estados Unidos abrió muchos interrogantes sobre los impactos en la economía. ¿Qué pasará con los mercados y el dólar? ¿Y con la producción y precios del petróleo? O ¿es posible que se renegocien los tratados de libre comercio que ha firmado la economía más grande del mundo? La palabra que de nuevo aparece: incertidumbre. 

La publicación inglesa The Economist vaticinó, por un lado, que más que mercados bajistas, lo que se verá de ahora hasta principios de 2017, cuando el republicano Donald Trump se posesione en la Presidencia, será mucha volatilidad. “Les corresponde a los mercados anticiparse y tener en cuenta los cambios de política esperados”.

La caída en los mercados, según el medio, sería de consideración en la medida en que los empresarios vean afectados sus beneficios por la incertidumbre. Sin embargo, recordó que, por ejemplo, los efectos del brexit “no fueron tan inmediatamente dañinos como muchos observadores temían”.

Este miércoles, el índice Dow Jones en la Bolsa de Nueva York cerró 1,42 % al alza. No obstante, a nivel regional, la Bolsa de Sao Paulo cerró 1,40 % a la baja y la de Colombia, con un leve descenso en el índice Colcap de 0,02 %. El golpe más duro sin duda fue para la economía mexicana, cuya moneda se desplomó más del 7 %.

El Gobierno colombiano ha tratado de bajarle un poco al alarmismo. El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, incluso dio un “parte de tranquilidad”, pues el dólar cerró casi en $3.000, por debajo del nivel registrado al inicio de la semana. Afirmó: “En Colombia no se sintió el efecto de las elecciones en Estados Unidos. Eso refleja la solidez de la economía colombiana, la tranquilidad que tienen los mercados con respecto a nuestro país y la forma como están evaluando el proceso de la reforma tributaria”.

De forma similar al presidente Juan Manuel Santos y al embajador de Colombia en Estados Unidos, Juan Carlos Pinzón, Cárdenas insistió en que mantener “relaciones bipartidistas” ha sido la estrategia de varios gobiernos para conseguir el respaldo para Colombia por parte de republicanos tanto como de demócratas. Lo dijo al referirse a la mentada posibilidad de una renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y el país norteamericano. Recordó que la negociación del TLC se inició con el gobierno republicano de George W. Bush y se puso en marcha con uno demócrata, el de Barack Obama.

El sector privado colombiano también reaccionó. De acuerdo con Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), “vienen años muy importantes para la consolidación de las relaciones comerciales, políticas y financieras de Estados Unidos con Latinoamérica. Será tarea de todos la de no estigmatizar personas, países, y ojalá construir un futuro de prosperidad para todo el continente americano”.

Según Marc Hofstetter, profesor de Economía de la Universidad de los Andes, la que reinará definitivamente será la volatilidad mientras se define una noción más clara sobre “qué de todo lo que se dijo en campaña se tratará de volver propuestas concretas”. Señaló contradicciones en el discurso del presidente electo, quien durante su campaña prometió bajar los impuestos y al tiempo incrementar los proyectos de infraestructura. “Lo uno no cuadra con lo otro”, explicó.

Sobre el TLC, afirmó que su renegociación “no es de la agenda republicana”, pues ha sido ese partido el que principalmente ha simpatizado con los tratados. Finalmente, sobre política energética y la explotación de petróleo, es conocido que Trump es un escéptico del cambio climático. “Lo que señalan los analistas es que es un área en la que sabe muy poco y que potencialmente el día en que sus asesores lo informen mejor, podría cambiar de opinión. Es más fácil que cambie de opinión alguien que no sabe del tema que alguien que estudió y se formó una posición al respecto”, concluyó Hofstetter.