Revolución digital: ¿riesgo para la clase media?

El Banco Mundial advierte en su último informe sobre los riesgos de la automatización y las oportunidades y retos de la disrupción de tecnologías como robots o incluso aplicaciones como Uber.

¿Qué tanto podrían afectar los robots el trabajo de los humanos? Bloomberg

Un mundo como salido de las películas de ciencia ficción, en el que las máquinas y la inteligencia artificial habrán reemplazado al hombre, parece cada vez más alejado del cine y la literatura y más cercano a la realidad. Muestra de ello es la preocupación que el Banco Mundial advierte en su más reciente informe, titulado “Dividendos digitales”. La velocidad con que avanza la tecnología pone en riesgo a quienes aún no la han adoptado, pues el ensanchamiento de la brecha digital se acelera cada día más.

Como explicó Indhira Santos, economista sénior de la entidad, hay un grupo de personas que en el mundo ha ido escalando en y hacia la clase media a punta de esfuerzo en empleos como operarios de call center, organizadores de archivos, entre otros, los cuales el Banco llama “rutinarios”: trabajos para cuya ejecución se puede hacer una lista de instrucciones para seguir y que eventualmente podría desempeñar una máquina. Ese grupo, según la economista, tiene una afectación particular en la revolución digital.

Quienes están en lo más alto, investigadores o gerentes preparados, quienes normalmente se mueven con facilidad en los entornos digitales, tienen casi garantizado seguir aumentando su productividad si le siguen el ritmo a la tecnología. Por otro lado, el grupo más abajo, “el menos calificado”, que se desempeña en oficios como servicios personales, no se ve aún amenazado por la automatización, debido a que sus funciones las siguen desempeñando mejor los seres humanos. Pero los de en medio “tienen que preparase para subirse de nivel o puede que retrocedan hacia los más bajos”, dijo Santos. Para países como Colombia, cuya clase media se encuentra apenas en crecimiento, eso puede ser algo para tener en cuenta.

Actualmente, cerca de 40% de la población mundial tiene acceso a internet y en siete de cada diez hogares del 20% más pobre hay celulares. En Colombia, el Gobierno se ha trazado la meta de llegar a 27 millones de conexiones a la red a 2018 y hoy hay más de 50 millones de líneas de telefonía móvil. Pero a pesar del panorama, el Banco Mundial en su informe advierte que la participación del sector de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en el PIB sigue siendo en general muy bajo. En el país, según el Departamento Nacional de Planeación (DNP) la cifra ronda el 3%. Eso se suma a que la proporción de los ingresos nacionales que va a los bolsillos de los trabajadores decrece o es muy poco, como en Colombia, con apenas 2% de crecimiento entre 1975 y 2013.

Entonces, ¿dónde están los beneficios de la revolución digital? El Banco Mundial asegura que aún hay cerca de 4.000 millones de personas que en el mundo no tienen internet y que esa brecha digital, si no se actúa rápido, se hará cada vez más grande y difícil de cerrar. Pero, además, según la entidad, esa desigualdad no se elimina solo con la provisión de tecnología y conectividad, sino con el desarrollo de habilidades para saber usarlas.

Por eso, entre las principales recomendaciones del informe está que los países adopten una agenda de desarrollo digital con un componente de desarrollo de habilidades, algo en lo que por ejemplo los deficientes resultados de las pruebas PISA en Colombia, según Indhira Santos, confirman que hay que trabajar. “La tecnología por sí sola no soluciona los problemas”, dijo Issam Abousleiman, director del Banco Mundial en el país.

“Para sacar el máximo provecho de la revolución digital, los países también deben ocuparse de reforzar las regulaciones que garantizan la competencia entre empresas, adaptar las habilidades de los trabajadores a las exigencias de la nueva economía, y asegurar que las instituciones sean responsables”, recomienda la entidad. La economista Santos agregó que, según los casos estudiados como el mexicano, ha sido la competencia, sobre todo procedente del exterior, la que ha impulsado a las empresas a adoptar tecnologías (como canales de venta en línea) y así ser más productivos.

En Colombia, apenas 20% de las pymes usa las TIC para vender o comprar. Por demás, la productividad nacional actualmente se encuentra en terreno negativo (- 0,5%), lo cual de hecho fue uno de los argumentos para que el salario mínimo no creciera más de lo que creció para 2016 (7%). Ante situaciones de ese tipo, el Banco Mundial es enfático en que hay que garantizar la competencia a nivel empresarial –acompañada del refuerzo de capacidades- para que así haya incentivos para innovar. Por supuesto ejemplos como Uber no quedaron al margen de la discusión.

Alibabá es ejemplo de cómo internet está cambiando la forma de comerciar, mientras Uber hace lo propio en el sector transporte. “Hay que preguntarse por las ventajas que tiene Uber. ¿Hay barreras de entrada al negocio tradicional? ¿Hay que mejorarlo? Seguramente se necesitan ajustes de los dos lados: regulación para seguridad de pasajeros en Uber, y una regulación más inteligente en el sector de taxis”, opinó la economista del Banco Mundial. En esto, para ella, el Mintic debe ser un ente articulador entre los diferentes ministerios de gobierno para que cada uno atienda las disrupciones en su sector.

En todo caso, el sector TIC colombiano sigue siendo relativamente pequeño, no sólo por su aporte al PIB, sino porque representa apenas el 1,5% del empleo en el país. Para Bruce Mac Master, presidente de la Andi, es ineludible que las empresas se tienen que adaptar a la que ha sido llamada “la cuarta revolución industrial”, la digital. “Trabajamos para cambiar la mentalidad de las empresas que se creen digitales, pero son digitales de los años 90”, dijo. La agremiación, según Mac Master, a través de la vicepresidencia de transformación digital, promueve por ejemplo la adopción de soluciones digitales y las buenas prácticas en esos ecosistemas.

David Luna, ministro TIC, por su parte, durante la presentación del informe, no dejó de hacer referencia a los retos para la penetración de internet y la apropiación tecnológica que supondría la reforma tributaria próxima. “Fue Planeación Nacional quien dijo hace unos meses que excluyamos del IVA los teléfonos inteligentes. Entendemos que tenemos una coyuntura económica y una reforma tributaria que hacer, pero también es importante entender de dónde venimos. El Congreso de la República hace unos años excluyó del IVA computadores y tabletas, y también para internet en estratos 1,2 y 3. Por eso pasamos de 7% (de penetración) en 2010 a 50% en 2015”, dijo.

El Departamento Nacional de Planeación se refirió al reto de medir el aporte del sector TIC a la economía de cara precisamente a las nuevas plataformas. “Cuando estaban de moda los mensajes de texto se generaba un cobro por cada uno y se podía medir el aporte al PIB. Ahora con tecnologías como Whatsapp eso no ocurre”, explicó Simón Gaviria, director del DNP. Se trata de un diálogo con el Dane para obtener estadísticas al respecto, lo cual se implementaría en 2017. Eso, sumado a la creación de 1.400 empresas más en la industria TI a 2018, para un total de 3.200, está entre las metas de la actual administración.