Robots serían última esperanza de daneses para salvar bienestar

Dinamarca dedica algo más de 30 por ciento de su producto interno bruto al gasto social, uno de los más altos niveles del mundo rico.

Bloomberg

Dinamarca tiene un problema: pronto podría verse impedida de ofrecerle a su pueblo un tan buen trato.

Atención gratuita de la salud, un estipendio mensual de US$757 para los estudiantes universitarios y sólidas redes de seguridad para los menos favorecidos, todo esto cuesta dinero. Dinamarca dedica algo más de 30 por ciento de su producto interno bruto al gasto social, uno de los más altos niveles del mundo rico.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, tal “sistema generoso de bienestar requiere finanzas públicas robustas”. Y si bien Dinamarca “parece sostenible” por ahora, el supuesto en que se basa esa opinión involucra un alto nivel de incertidumbre, advirtió la OCDE en una encuesta reciente. Tomemos la participación del mercado laboral.

Es verdad, una tasa de desempleo por debajo del 4 por ciento es una de las más bajas de Europa, y la industria suele quejarse de la escasez de trabajadores calificados. Pero las proyecciones sobre la población muestran que el sistema de bienestar danés, que mueve 600.000 millones de coronas (US$91.000 millones), enfrenta un futuro de más clientes y menos personas disponibles para pagar la factura.

Los beneficios infantiles y una abundancia de guarderías no lograron producir un nuevo auge de nacimientos. Importar mano de obra del extranjero no es una opción a causa de la dependencia del gobierno minoritario en el Partido Popular de Dinamarca, que está en contra de la inmigración (el año pasado, el país aceptó menos de un octavo del número de refugiados que se establecieron en la vecina Suecia).

Como sucede en muchos otros países desarrollados, la población danesa está envejeciendo. Una solución obvia es hacer que la gente trabaje más años. Gobiernos sucesivos ya han cancelado los esquemas de retiro temprano y aumentado la edad mínima para recibir una pensión (a 68 años para 2030). El primer ministro Lars Loekke Rasmussen podría anunciar medidas adicionales en su próximo plan económico 2025.

La alternativa a recortar costos, por supuesto, es aumentar el ingreso. Pero a Dinamarca no le va muy bien tampoco en eso, con una productividad que viene debilitándose y ha llevado a la economía a expandirse a menor ritmo que la de la zona del euro.

En 2014, una comisión gubernamental estimó que la producción anual habría sido 360.000 millones de coronas más alta, reforzando el PIB en cerca del 15 por ciento en el proceso, si los daneses hubieran igualado el tipo de avances de la productividad visto en Estados Unidos desde mediados de la década de 1990, cuando las compañías estadounidenses aceleraron el despliegue de computadoras y otros avances tecnológicos.

Según la Confederación de la Industria Danesa, no es demasiado tarde para cosechar las recompensas de la automatización.

“La robótica, la inteligencia artificial, conectar todo a internet, es todo tan barato ahora”, dijo Adam Lebech, que representa a las compañías tecnológicas en el lobby del sector.

Lebech cree que la tecnología ya está ayudando a devolver a Dinamarca algunos de los 150.000 empleos industriales que se mudaron al extranjero después de la crisis financiera. La empresa Danfoss, por ejemplo, puede ahora hacer termostatos más sofisticados en Dinamarca gracias a los avances en robótica e impresión 3D.

Los robots son también parte de la solución para Helge Pedersen, economista jefe de Nordea.

“Los robots nos permiten traer la producción de nuevo a nuestro país”, dijo, pero también pueden “contribuir a mejorar el rendimiento en los gastos de bienestar”.