Sacyr espera en el canal

Mientras las obras para la ampliación del canal de Panamá se mantienen paradas desde el miércoles y la autoridad del canal exige que se reinicien, un tribunal en Florida estudia el caso.

Las obras de ensanche del canal de Panamá tienen avance del 70%. / AFP

Los problemas de financiación que vive la ampliación del canal de Panamá y que paralizaron las obras del tercer juego de esclusas desde el pasado miércoles, tienen en vilo a Sacyr, firma española que lidera el consorcio que construye el proyecto y que también hace presencia en Colombia con la ejecución de dos obras viales.

El director de Sacyr Construcción América Latina y el Caribe, Jesús Revilla Angulo, con sede en Bogotá, explicó a El Espectador la problemática que vive la compañía tras el fracaso de las conversaciones con la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), a la que le reclaman recursos adicionales por US$1.600 millones.

El directivo señaló que el contrato del consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC), integrado por Sacyr Vallehermoso, Impregilo, Jan de Nul y Constructora Urbana S.A. (CUSA), con la Autoridad Panameña es por US$3.200 millones, pero debido inversiones adicionales se incrementó en el mencionado monto.

Aseguró que el consorcio presentó la oferta más competitiva, con las mejores soluciones técnicas y así lo reconoció la ACP, “razón por la cual ganamos el contrato y que no es cierto que hicimos una oferta temeraria para quedarnos con la obra”.

“Con nuestra propuesta, al día pasarán dos barcos y medio más, lo que representará un ingreso adicional de US$1 millón diarios, los que se traducirá en cerca de US$400 millones al año”.

Sostuvo que lo que desfinanció la obra obedeció a que la zona que identificó la autoridad panameña para extraer el agregado para construir la obra, luego de siete años de análisis, no sirvió, razón por lo cual les tocó cambiar a otro lugar, lo que incrementó el valor proyectado en el contrato.

A esto se sumó que debían construir una presa para el desarrollo de la obra, pero tenían proyectada una excavación de seis metros y como el suelo es pantanoso, debieron bajar a 18 metros, lo que les generó más gastos adicionales.

También la fórmula del concreto que utilizarían debía llevar la aprobación de la ACP y esta sólo se dio siete meses después de su presentación, lo que generó la desfinanciación de la obra, recalcó Revilla.

Esta situación obligó al consorcio a poner US$300 millones sobre la mesa para financiar el desarrollo de las obras, que hoy supera el 70%.

“En ningún momento el consorcio amenazó a la ACP con paralizar los trabajos si no se les reconocían los US$1.600 millones de la reclamación. Lo que pedimos fue que nos dieran los recursos que requeríamos para continuar los trabajos y que el tribunal de arbitramento definiera quién debe asumir esta diferencia”, manifestó.

De acuerdo con Sacyr, sólo en mayo se resolverá un laudo por US$600 millones, pero el tiempo es muy largo y la compañía no podría mantener la obra a la espera de esta situación.

Por ahora las obras están paralizadas y la ACP exigió ayer a Sacyr reanudar los trabajos en el proyecto, tal como lo establece el contrato.

El administrador de la ACP, Jorge Luis Quijano, dijo que el canal de Panamá sigue en la búsqueda de una solución, pero el contratista debe normalizar los trabajos en el proyecto para aprovechar la crucial temporada seca en ese país.

“La ACP mantiene la puerta abierta para encontrar una solución razonable dentro del contrato”, indicó el administrador.

Se repite la situación que ocurrió hace más de cien años y que provocó que el ingeniero frances Fernando de Lesseps abandonara la obra por la muerte de sus trabajadores por fiebre amarilla y la terminación de los recursos, lo que al final sirvió para que Estados Unidos interviniera y retomará las obras que este año cumplirán 100 años.

 

 

 

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@jairochacong

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