Se incrementará la renta para la salud: Coljuegos

Pasará de $600.000 millones que recauda actualmente a $1,5 billones en el año 2020.

Rodrigo Vélez, presidente de Coljuegos. / David Campuzano
Rodrigo Vélez, presidente de Coljuegos. / David Campuzano

El desarrollo de juegos de suerte y azar, tan cuestionado en tiempos en que la entidad supervisora era Etesa, hace menos de un quinquenio, viaja viento en popa y vuela por todo lo alto. Así lo deja ver el presidente de Coljuegos, la Empresa Industrial y Comercial del Estado Administradora del Monopolio Rentístico de los Juegos de Suerte y Azar en el país, y quien asumió la responsabilidad de controlar este jugoso negocio que crece tan rápido como las millonarias apuestas en una noche de casino en Las Vegas.

“El 17 de abril cumplimos un año de funciones”, resalta Rodrigo Vélez, presidente de la entidad, y en esa transición la renta causada se elevó 15%, la recaudada 19% y los montos transferidos 27%. El objetivo, tras esta buena racha, es “incrementar las rentas. Hoy estamos en $303.000 millones por los juegos de nivel nacional y otros $300.000 de los de nivel territorial, para un total de $603.000 millones. Lo que nosotros creemos es que podemos llegar, en el año 2020, a $1,5 billones, ya aterrizando cifras, construyendo una estrategia de juego por juego”, apunta.

Para lograrlo, suman actividades como la que recientemente lanzó la multinacional que controla el Baloto en Colombia. “Si usted compra un billete de $5.500 de Baloto y compra además el de Revancha, que son $2.000 adicionales, uno puede decir que lo máximo que puede incrementar de ingresos la Revancha es el 40%. A la gente le gusta porque cuando Baloto cae mucho, el premio de revancha es más alto. Es una empresa que permite incrementar los ingresos en 22% y se nota ese aumento importante en los tres primeros meses del año. Vamos a ver cómo se comporta en octubre, noviembre y diciembre, porque fue en esa época cuando el Baloto acumuló el premio histórico. Gracias a Revancha es que se han mantenido los ingresos”.

A la apuesta hay que sumarle una movida gerencial con la que se están jugando el futuro. Ellos —Vélez y su equipo— lo ven como una implementación de un modelo de gestión que transforme la industria en un sector responsable, sólido, pero ante todo, transparente. Que opere con estándares internacionales de clase mundial para que, además, se eleve la confianza de los consumidores y sean estos últimos quienes aumenten su interés por poner su dinero en los juegos de suerte y azar.

Estamos trabajando en varios frentes, uno de ellos es el asegurar los ingresos y el otro está enfocado en el desarrollo del mercado, cuenta. El primero se está haciendo desde la fiscalización, el control de la ilegalidad y, de la mano, el control en línea de tragamonedas. Y el desarrollo del mercado se trabaja con “nuevos juegos, profundización de los negocios actuales, la preparación de negocios futuros y la atracción de inversionistas nuevos”. Ya empresarios norteamericanos y sudafricanos han tocado las puertas del país, porque están interesados en desarrollar casinos en barcos, por ejemplo.

Coljuegos, hace menos de una semana, expidió la Resolución 260 de 2013, con la que exige a los operadores de juegos de suerte y azar del orden nacional la implementación de un Sistema Integrado para la Prevención del Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo (Siplaft). Con esto, básicamente, los operadores de juegos localizados, como los casinos y bingos, están en la obligación de identificar a los clientes que realicen transacciones o apuestas en sus establecimientos iguales o superiores a $5 millones.

Por eso, antes de lanzar los dados, tanto los representantes del gremio como las entidades vigilantes y reguladoras saben que el mayor reto es la ilegalidad. “Cuando vienen los inversionistas extranjeros ven condiciones muy buenas, como el respeto a las condiciones, la estabilidad jurídica, pero siempre sale el lunar y ese es el juego ilegal, porque es el 40%, que es una locura”, destaca.

En esa cruzada, ya se han adelantado 14 procesos sancionatorios: 235 tragamonedas ilegales, valoradas en $530 millones, han sido retiradas del mercado y se ha logrado la intervención de dos salas de bingo que no cumplían con las normas y que contenían elementos de juego valorados en $50 millones. “Una labor que no habría sido posible sin la ayuda de la Policía, que siempre está dispuesta a colaborar y apoyar esta cruzada contra el juego ilegal”, destaca. Tarea que, para poder seguir incrementando los recursos de la salud, deben aplicar en ocho departamentos del país, donde se concentra la mayor proporción de ilegalidad con cerca de 450 denuncias.

ebohorquez@elespectador.com

@EdwinBohorquezA

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