“Se requiere más responsabilidad política y social del empresariado”: Jairo Libreros

El profesor de la U. Externado de Colombia llamó al sector privado a comprometerse con la formulación e implementación de las políticas públicas en la coyuntura de incertidumbre que atraviesa el país.

Jairo Libreros. /Cortesía.

En el marco del XVIII congreso de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia, Fenavi, el abogado y profesor titular de la Universidad Externado de Colombia Jairo Libreros les recordó a los empresarios el papel de peso que tienen en el camino hacia la reconciliación.
Según él, el sector privado se puede ver afectado en la coyuntura por una eventual caída de la demanda, fomentada por la incertidumbre fiscal, pero al mismo tiempo tiene una responsabilidad para prevenir una crisis política y social.

¿A qué se enfrenta el empresariado colombiano en esta coyuntura de incertidumbre política?

En el corto plazo, la incertidumbre se prolongará unos 18 meses. La mayor incógnita es sobre tener capital político y músculo para hacer una reforma tributaria equitativa pero que también genere recursos al país, recursos que la administración de Juan Manuel Santos no ha sido capaz de conseguir como fuentes fiscales durante los últimos seis años. Si no hay tranquilidad fiscal para financiar las políticas públicas que siguen colgadas, el tema económico sí se afectará y la demanda se contraerá, que es el peor escenario para los empresarios. Si la reforma no sale en los próximos 12 meses, el primer acto del presidente del 2018, sea quien sea, será hacerla.

Entonces, ¿no está seguro de que la reforma tributaria se haga ahora?

No.

¿Por qué?

Santos sale muy debilitado, no tiene buen músculo para hacerlo, y el partido liberal, que está haciendo una apuesta política importante, pidió en boca de (Ernesto) Samper no hacerlo, pero sería un escenario suicida porque sin el entusiasmo de tener un proceso de paz o una sociedad que comience a reconciliarse, y se la empieza a gravar, la situación sería inmanejable. Ya empieza la campaña electoral, y lo que sabemos de la campaña es que sale con candidatos muy fuertes, uno del Centro Democrático, y Vargas Lleras, que debe estar por renunciar, y cuando llegue la campaña ningún partido se querrá echar el muerto de la reforma.

¿Qué papel o responsabilidad cree que tienen los gremios en esta coyuntura?

El empresariado ha demostrado que puede trabajar consecuentemente con la administración de turno y que puede ser solidaria con las circunstancias difíciles, pero se requiere más empuje y responsabilidad política y social. La apuesta por un país diferente implica meterse más en el plano político. Cito dos casos, en Estados Unidos y Argentina, los gremios jugaron un papel en la reconstrucción después de la crisis. No creo que estemos en crisis, pero si queremos evitarlo se requiere una participación más efectiva en la política por parte de los gremios. Para algunos eso puede ser desviar la razón social de las actividades empresariales, pero cuando hay incertidumbre, creo que es la actitud más responsable para mejorar la políticas públicas, facilitar su implementación y reactivar la economía.

¿Podría ahondar más en los casos de otros países?

La crisis de 2001 en Argentina, ante la imposibilidad de pagar la deuda con el Club de París, y de forma especial por la poca maniobrabilidad que le daba el gobierno argentino al tener dolarizada la economía, llevó a que no solo la clase media perdiera lo que había invertido sino que se perdieran jubilaciones y que un sector importante de jóvenes estudiantes o graduados salieran del país en una diáspora que Argentina no conocía, se fueron a buscar oportunidades en otros países. Los gremios cuando entendieron la situación, apostaron por dar estabilidad política al gobierno y permitieron que hubiera dos años para reconstruir la institucionalidad política, aportaron buscando nuevas fuentes de empleo y se apoyaron en incentivos tributarios para crear nuevos nichos de negocio. En colombia no es igual pero si no tenemos una intervención tendremos una situación más crítica.

¿A un eventual posconflicto, cómo llega el empresariado en el que hay actores que son vistos como financiadores de grupos ilegales?

Si las hay, y aparentemente sí hay algunas empresas que han estado involucradas, el primer papel es reconocer que ocurrió. Debemos buscar mecanismos para reconciliarnos así no haya acuerdo de paz, y si hay personas que tomaron la decisión o que por motivos difíciles se involucraron y quieren sobrevivir como marca, deben reconocer las faltas que cometieron. Eso sería un mensaje importante de reconciliación y responsabilidad con las nuevas generaciones.

 

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