Secretos para el posconflicto

Hitendra Patel nació en Zambia, un pequeño país africano sin salida al mar. Es de ascendencia india, su pasaporte es británico, vive en Estados Unidos y trabaja, desde hace unos años, en Latinoamérica. Fue gerente de Arthur D Little y responsable del departamento de energía portátil de Motorola. Tiene seis patentes a su nombre por la creación de baterías de litio para celulares y laptops.

Hitendra Patel es el director general de IXL Center. / Mauricio Alvarado
Hitendra Patel es el director general de IXL Center. / Mauricio Alvarado

¿Qué está haciendo en Colombia?

En este momento trabajamos con 140 compañías que buscan el crecimiento y el desarrollo económico en y para las regiones del país. Nos enfocamos en las pymes, porque consideramos que son las empresas con mayor potencial, las que más pueden aportar a la construcción de una nueva Colombia. Tenemos presencia simultánea en Cali, Barranquilla, Cúcuta y Bucaramanga. Nuestra asesoría dura cuatro meses y tiene como propósito capacitar a empleados con labores específicas y desarrollar una idea innovadora que haga crecer el negocio.

¿Qué les enseñan a los trabajadores?

Lo primero y lo más importante es ayudarles a tener una mentalidad distinta, una mentalidad de desarrollo. Nuestra filosofía es que cada persona es capaz de hacer lo que se proponga así parezca imposible. Cuando el presidente J.F. Kennedy dijo “voy a poner un hombre en la Luna”, la gente miraba desde la tierra y decía no se puede, no es posible. Y mira, gracias a la ciencia y a la tecnología y a la investigación, hoy muchos hombres ya han caminado en la luna. Se tienen que convencer de que son capaces de contribuir a que el crecimiento de sus empresas sea exponencial. Lo segundo es enseñarles cómo generar ideas creativas, inusuales, fuera de lo común.

¿Qué debe hacer Colombia para consolidarse como una de las economías más estables en América Latina?

Los colombianos tienen que ser conscientes de su papel dentro de la globalización. Es urgente dejar de creer que su competencia es Bolivia, Ecuador o Nicaragua y empezar a mirar hacia Europa y Asia. Además, hay que empezar a pensar en grande, como Dubái, que a pesar de ser uno de los países más pequeños del mundo, tiene el edificio más grande, el aeropuerto más grande y por eso se ha convertido en un referente en innovación a nivel internacional. Otro factor importante es la necesidad de asumir e incorporar el inglés: 80 % de la investigación científica es en inglés. El inglés es como Power Point, todo el mundo lo habla, todo el mundo lo usa y ayuda a generar nuevas alianzas, concretar nuevos negocios y ser más competitivos en el mercado.

Desde su experiencia laboral en países que han vivido momentos de transición similares al nuestro, ¿qué papel han jugado la innovación y el emprendimiento en la construcción de una sociedad en paz?

La innovación contribuye al crecimiento de las personas y del país. El emprendimiento genera más empresas, más trabajo y más dinero. Entonces, es evidente el rol que pueden ejercer en esta etapa del país. Por ejemplo, cuando trabajamos en Sudáfrica logramos que blancos ricos trabajaran de la mano con negros pobres, todos con un mismo propósito. La clave estuvo en diseñar soluciones innovadoras que combatieran la discriminación y permitieran descubrir que el “enemigo” podía ser un aliado.

¿Se podría aplicar este modelo en Colombia, con empresarios, víctimas y desmovilizados?

Claro que sí. Esa es la idea. Es fundamental poner a estas personas en un mismo cuarto, forzarlas a trabajar juntas para que descubran que es posible construir desde la diferencia. Los empresarios van a reconocer las cualidades y las virtudes de los excombatientes, mientras estos se podrán reintegrar a la vida civil y aprovechar las oportunidades laborales que el país les ofrecerá. El reto es generar un sistema gana-gana-gana. Ganan los desmovilizados, ganan las empresas y gana el país.

¿Qué políticas debe cambiar la empresa para poner en práctica este modelo?

Si tenemos en cuenta que hoy hay más de 10.000 pymes en Colombia, el hecho de que cada una decida contratar un solo reinsertado disminuiría significativamente el problema. Las pequeñas y medianas empresas deben establecer relaciones de cooperación con el gobierno y la academia para capacitar y tecnificar a los antiguos combatientes. Incluso, a largo plazo, sería muy productivo que estas personas se vinculen a una carrera profesional y contribuyan al crecimiento de la compañía.