Reactivar el consumo es una necesidad clave

El SOS del sector papero por bajos precios para el productor

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El cierre de hoteles, restaurantes y cafeterías redujo entre 30 y 40 % el consumo de papa en el país. Esto, a su vez, llevó al tubérculo a precios que representan pérdidas para los agricultores. Alivio para las deudas y acciones frente a las importaciones, entre las peticiones.

La agricultura es uno de los pocos sectores que no han parado en ningún momento durante la crisis por el coronavirus. Como dicen sus representantes: los productores le cumplieron al país. Sin embargo, mientras ellos atendían el llamado a no detener sus actividades para alimentar a la población, canales de consumo como colegios, universidades, hoteles, restaurantes (el llamado canal “horeca”), entre otros, se cerraban. Esa realidad tiene hoy en crisis un cultivo como la papa, pues los precios que se están pagando no alcanzan ni siquiera para cubrir los costos de producción.

Los representantes del sector son enfáticos en que no hay sobreproducción, sino una caída en el consumo —por el canal horeca, según Fedepapa, se consume cerca del 30 % de la papa en el país— que cortó casi por la mitad los precios que se les pagan a los papicultores. Los precios varían según el tipo de papa y el lugar donde se vende, pero puede decirse que normalmente un kilo del tubérculo se vende a la plaza en $900 o $1.000. Hoy la están comprando a $400 o $450, insuficientes para correr con los costos de mano de obra, empaque, acarreo, etc., y ni hablar de que quede alguna rentabilidad.

Lázaro Rojas, un productor de Jenesano, Boyacá, asegura que “muchos prefieren dejar el producto sin sacar porque ese margen no da”. Es más, asegura que ni regalado lo están aceptando por el exceso de oferta que hay localmente o el costo del transporte hasta la ciudad. Como quien dice: sale más caro el collar que el perro. Rojas fue uno de los productores que participaron en el debate de control político por la crisis del sector papero, que se llevó a cabo en la Comisión Quinta de la Cámara de Representantes el pasado 8 de octubre, convocado por el representante César Pachón (Partido MAIS).

En respuesta a la crisis, el Gobierno anunció $30.000 millones para “compensar el precio que se paga a pequeños productores de papa”, es decir, quienes tienen menos de tres hectáreas —en Colombia alrededor del 90 % de los 100 mil productores de papa son pequeños—. El auxilio —que estará vigente por tres quincenas, desde el 1.° de noviembre— rige para los departamentos de mayor producción: Antioquia, Boyacá, Caldas, Cauca, Cundinamarca, Nariño, Norte de Santander, Santander y Tolima, y les reconocerá a 23.000 productores —según las cuentas del Ministerio— la diferencia entre el precio de referencia y el costo de producción, según valores determinados en un instructivo técnico.

Tanto Rojas como Germán Palacio, gerente del gremio Fedepapa (que representa a cerca de 30.000 productores), reconocen y agradecen el esfuerzo del Gobierno de conseguir estos recursos; sin embargo, coinciden en que no es suficiente. Para ellos, sigue siendo preocupante la situación de los productores que ya perdieron su inversión entre agosto y octubre, pues el auxilio no tiene ningún efecto retroactivo. Según cifras de Fedepapa, además, las pérdidas mensuales para los productores son cercanas a los $100.000 millones (teniendo en cuenta que la producción mensual se puede estimar en 220.000 toneladas y que por tonelada se están perdiendo por lo menos $450.000).

En diálogo con este diario, el viceministro de Desarrollo Rural, Juan Camilo Restrepo, reconoció que el auxilio anunciado no será la solución definitiva a la coyuntura, pues la causa del problema actual es principalmente la baja demanda. Según él, se dará un alivio y un incentivo a la comercialización, “mas no un programa para mejorar el precio de la papa, que solo se mejorará si hay un equilibrio entre oferta y demanda”, explicó. Las cuentas del Gobierno, por otro lado, son un poco menores, pues el déficit que calculan es con respecto a los costos de producción y ronda los $125.000 por tonelada, por lo que consideran que podrán impactar más de 200.000 toneladas entre noviembre y diciembre.

En lo que sí coinciden todos es en que también es necesario plantear soluciones para los problemas estructurales. Como dice Rojas, los problemas de hoy son los mismos de hace 22 años, cuando se empezó a dedicar a este cultivo. Germán Palacio y el viceministro están de acuerdo en que hay que hablar de “ordenamiento de la producción”, es decir, sembrar productos adecuados en zonas y tiempos adecuados. Palacio y el representante Pachón, por otro lado, hacen énfasis en la necesidad de mayor investigación genética, pues la variedad más demandada por la industria nacional fue desarrollada hace 60 años y no tiene la resistencia ni el rendimiento ideales.

Hay otros retos que no son exclusivos del sector papero, como el mejoramiento de las vías, lo que ayudaría a disminuir costos de producción, y la competencia con las importaciones. Fedepapa se refiere en particular a las importaciones que se hacen con prácticas desleales, las que llevaron a que este Gobierno finalmente tomara medidas antidumping contra empresas de Holanda, Bélgica y Alemania que, según el gremio, deben prorrogarse. Pachón, por su parte, señala la necesidad de adoptar una salvaguardia que impacte a toda la Unión Europea, con la que se firmó el TLC.

El ministro de Comercio, José Manuel Restrepo, recordó en el debate de control político que las medidas antidumping siguen vigentes y que ahora se está solicitando información adicional a Fedepapa para poder sustentar mejor las medidas —por las que, por cierto, se viene un litigio ante la Organización Mundial del Comercio—. De todas formas, el Gobierno resalta que las importaciones de papa a junio de este año habían disminuido. Fedepapa proyecta que caerán un poco, hasta las cerca de 50.000 toneladas (frente a 58.000 del año pasado), pero a causa de la contracción del mercado mundial. Los productores resaltan, además, que cada kilo que se importa (en forma de papa precocida congelada) “desplaza” entre 2 y 2,5 kilos de papa en fresco que podría proveer el mercado nacional, es decir, según ellos, todas las importaciones “desplazan” entre 160.000 y 180.000 toneladas de papa colombiana.

El viceministro Restrepo resaltó que por el momento están enfocados en “ejecutar bien” el programa anunciado, sobre el cual harán “trabajo de campo” para analizar sus resultados y convocar al Consejo Nacional de la Papa, en donde también se espera que tengan lugar las discusiones de estrategias a más largo plazo. Insistió en que gran parte de la solución está en que haya más consumo de papa. Por ahora, Rojas hace un llamado urgente a que se puedan renegociar las deudas con las entidades financieras que se empezarán a vencer sin que haya cómo pagarlas, empatando, además, con la temporada de heladas de principio de año. Palacio, en un sentido similar, señaló que muchos productores se quedaron con deudas y sin capital de trabajo. “La producción de 2021 está en riesgo”, advirtió.

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