Suecia y su sueño colombiano

Gunnar Oom, secretario sueco de Comercio, está en el país para estrechar los lazos comerciales entre ambas naciones y mantener la cooperación económica con el Estado.

Los ojos azules de Gunnar Oom adquieren un brillo característico cuando se refiere a América Latina, una región que conoció profundamente en los años 90, cuando se desempeñaba como director financiero de la generadora de energía Vattenfall.

Su regreso se produjo esta semana, ahora como secretario de Comercio de Suecia. Está al frente de una delegación empresarial que busca en Colombia nuevas oportunidades de negocios y fortalecer las relaciones binacionales. En diálogo con El Espectador, reveló los intereses de las empresas nórdicas en nuestro país.

¿Cuál es el motivo de su visita?
Por supuesto, el buen crecimiento económico que está teniendo Colombia. Las compañías suecas han estado aquí por varios años y existen muchísimas oportunidades para incrementar el comercio bilateral. Colombia es una estrella ascendente en el firmamento latinoamericano.

¿Cuáles son esas oportunidades?
Hay muchas semejanzas entre ambos países, como los proyectos en infraestructura y minería. Nuestras inversiones están depositadas en varios segmentos de la industria pesada, como la de transporte; también tenemos buenos progresos en el sector hospitalario y la generación de energía limpia es otra de nuestras especialidades. Estamos presentes con toda nuestra experticia.

¿Ellos son los sectores claves de la relación binacional?
Así es. También tenemos una larga experiencia en el concepto de ciudades sostenibles, en reducir las emisiones de dióxido de carbono en 30% sin sacrificar el crecimiento de la economía. Son los temas estratégicos que queremos promover en el futuro.

¿Cuánto tardarán esas inversiones en dar frutos?
Es difícil decirlo. Sé que Colombia le ha dado la bienvenida a nuestros capitales, pero es una tarea de las compañías suecas.

¿Cómo están las relaciones?
Excelentes. Hemos seguido de cerca tanto el desarrollo del país, la mejoría de la seguridad, la caída en los indicadores de pobreza. El TLC con la Unión Europea está muy cerca de entrar vigencia y creemos que promoverá tanto el libre comercio como la libre empresa. Todo eso no hace pensar que Colombia va por el camino indicado.

¿Cómo se beneficiará Suecia del TLC con Europa?
Al igual que Colombia, dependemos mucho de nuestras exportaciones: cerca del 50% de nuestro PIB es generado por el comercio, mientras que en el caso colombiano se acerca al 40%. Es un tema vital para ambas naciones, sobre todo en la coyuntura europea actual donde los países en crisis buscan cerrar sus fronteras. Nosotros hemos decidido ir en la dirección contraria: somos un mercado abierto, tratamos de reducir las barreras arancelarias, lo cual ha demostrado, en el largo plazo, ser la clave para generar crecimiento y prosperidad.

¿La corona, su moneda, ha sufrido por la inestabilidad de los mercados?
Se ha fortalecido frente al dólar. Pero la economía está en muy buena forma, tal como la colombina. Tenemos una tasa de cambio baja y un buen crecimiento, hemos realizado reformas fiscales que han repercutido en el buen comportamiento de la industria. Somos una excepción en el panorama europeo actual.

¿Dónde están depositando sus esparanzas: en Asia o en América Latina?
No se puede perder de vista a ninguno de estos dos mercados tan importantes. La presencia de nuestras compañías en América Latina se remonta a un siglo, como es el caso de Ericsson, y ésta ha demostrado ser una región estratégica para Suecia porque también importamos muchos bienes.

¿Se fortalecerá la cooperación política con Colombia?
Esperamos que sí. El diálogo es muy cercano. Sabemos que Colombia está enfrentando algunos problemas en los que intentamos ayudar, como la cooperación financiera enfocada al sector de la responsabilidad social empresarial, reducir la corrupción, entre otros. Todo nos indica que las relaciones van, y seguirán, por buen camino.

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