¿Qué tanto importa el TLC con Costa Rica?

Las exportaciones colombianas al país centroamericano solo representan el 0,6% del total de envíos al exterior.

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La ministra de Comercio Exterior, Cecilia Álvarez, celebró la aprobación del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Costa Rica explicando que “es un acuerdo muy importante, sobre todo en este momento en que nos hemos impuesto la tarea de diversificar las exportaciones para disminuir la dependencia de los bienes minero-energéticos. Este es un destino para todos aquellos productos diferentes a ese sector. El 74% de los bienes industriales quedarán libres de arancel en forma inmediata y el resto entre 5 y 15 años”. 
 
Sin embargo, la experiencia de los TLC de los últimos años ha demostrado que no hay certeza sobre los beneficios que estos acuerdos le generan al país. Por ejemplo, la Asociación Nacional de Entidades Financieras (Anif) analizó el balance de los últimos tres años del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y encontró que "a marzo de 2015,  Colombia  presentaba una caída del 24.4% en sus exportaciones a ese país, mientras que las importaciones crecían al 4.5%, dejando un déficit comercial de $4.050 millones". 
 
Además, el centro de estudio encontró que las perspectivas de revitalizar las exportaciones del agro y la industria colombiana los próximos dos años no lucen muy promisorias, dados los atrasos de Colombia en materia de competitividad y productividad multifactorial.
 
El TLC con Costa Rica hace parte de las estrategias para compensar el deterioro en el comercio exterior por la caída de los precios del petróleo. El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, ha explicado que “la menor cotización del crudo provocará que las exportaciones se reduzcan alrededor de US$5.000 millones, pero las coyunturas actuales, como la recuperación de Estados Unidos y la tasa de cambio, permiten hacer políticas para reemplazar la pérdida. Dado que los envíos de productos no tradicionales suman un nivel similar al que se quiere cubrir, la apuesta del Gobierno es que este rubro duplique su nivel para que se pueda lograr el empalme”.
 
El problema es que cálculos del Centro de Pensamiento en Estrategias Competitivas (Cepec) de la Universidad del Rosario indican que al país le tomaría aproximadamente 17 años duplicar sus exportaciones no minero-energéticas, teniendo en cuenta el ritmo de crecimiento promedio de los últimos 10 años, que ha sido de 4,2%. Una tarea que se podría alargar hasta 28 años si lo que se quiere es doblar las ventas externas agrícolas e industriales, pues este rubro se incrementó a un ritmo promedio de 2,5% durante la última década.
 
Aunque efectivamente Costa Rica es un país que importa principalmente productos no mineroenergéticos (97%), el nivel de comercio hacia este país no parece suficiente como para contribuir en gran medida cumplir con la meta del Gobierno. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) las exportaciones colombianas a Costa Rica solo representan el 0,6% del total de envíos al exterior. 
 
Entre los que tienen intereses por la desgravación gradual, están: cosméticos, agroquímicos, productos de belleza, electrodomésticos, calzado, productos de madera, papel, muebles, pinturas, electrodomésticos y productos de aseo. En lo que toca al sector agrícola, productos como carne de bovino, cerdo y pollo, lácteos, café y sus preparaciones, arroz, oleaginosas y azúcar, quedaron excluidos del Acuerdo, es decir, no serán desgravados.
 
Además el tratado incluye un capítulo que busca incentivar y proteger la inversión. En él se establecen reglas del juego claras en doble vía, esquemas ágiles y oportunos en resolución de conflictos y trato de nacional para la inversión extranjera. Y la inversión directa de Colombia en Costa Rica alcanzó en los últimos 11 años, un total de US$448 millones.