Temor por crisis de deuda de mercados emergentes

Mientras el dólar se fortalece mes tras mes, crece el coro de voces que manifiestan preocupación respecto de cómo afectará a las compañías de mercados emergentes que tomaron crédito en el exterior.

El gobernador del banco central de India, Raghuram Rajan, dijo en febrero que esa deuda equivale a jugar a la ruleta rusa. Unos meses antes, el Banco Internacional de Pagos (BIS, por la sigla en inglés) la calificó de “posible fuente de vulnerabilidad”, debido a que un dólar más fuerte exige a los deudores de los países en vías de desarrollo reunir más moneda local para reembolsar las deudas.

Si bien hay motivos lógicos para expresar preocupación sobre un mercado que se ha triplicado en los últimos cinco años y ha llegado a US$1,4 billones, los temores podrían ser exagerados.

Ello se debe a que dos décadas después de que los deudores de países emergentes tuvieran por primera vez acceso a los mercados internacionales, su conformación sigue siendo hoy más o menos la misma de entonces. Es difícil obtener un detalle preciso, pero esos emisores tienden a ser compañías que generan buena parte de sus ingresos a partir de exportaciones, lo cual les da un flujo constante de dólares que crea una cobertura natural contra las devaluaciones, según Barclays Plc y Goldman Sachs Asset Management. Por otra parte, muchos de los que no tienen ingresos en el exterior suelen comprar coberturas cambiarias en el mercado de derivados, a efectos de protegerse, dijeron.

“¿Algunas empresas son vulnerables? Por supuesto”, dijo Yacov Arnopolin, un administrador de fondos de renta fija de mercados emergentes que contribuye a la gestión de unos US$39.000 millones en Goldman. “Pero el relato actual tiende a exagerar el dramatismo en relación con el tema”.

Una medición de Bloomberg de bonos basura que venden compañías de países en vías de desarrollo ha retornado 3,3 por ciento este año hasta el 31 de marzo, en comparación con un promedio de 0,5 por ciento de retorno en el caso de sus pares globales. Los bonos empresariales de los países en vías de desarrollo rinden 5,6 por ciento. Si bien es alrededor de 1 punto porcentual más respecto de igual período del año pasado, sigue estando por debajo del 6,6 por ciento de fines del año pasado.

En los últimos años, la emisión de bonos de mercados emergentes se ha visto dominada por compañías en momentos en que los gobiernos, que cuentan con abundancia de efectivo, reducen su endeudamiento internacional.

Analistas e inversores dividen el mercado en tres categorías: los deudores que tienen ingresos en dólares; los que han protegido sus obligaciones en dólares y aquellos que no tienen ganancias en el exterior ni coberturas.

Tal vez el primer grupo sea el más grande. Tan sólo las compañías productoras de petróleo y materias primas —dos sectores exportadores— han vendido alrededor de 30 por ciento de la deuda en dólares, según datos que recopiló Bloomberg. Si bien las afecta la caída de los precios de la energía, no lo hacen —o hasta las beneficia— las declinaciones cambiarias, porque reciben ingresos en dólares y tienen la mayor parte de sus costos en monedas locales, dijo Aziz Sunderji, un estratega de Barclays

 

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