Tensión entre Grecia y Alemania antes de negociaciones sobre plan de rescate alternativo

El nuevo gobierno griego ha prometido el fin de la austeridad y menos imposiciones de sus principales acreedores, que han prestado al país más de 200.000 millones de euros desde 2010.

Archivo AFP

La tensión entre Grecia y Alemania subió de nuevo este martes, pocas horas antes de que el gobierno de Atenas presente un plan de rescate alternativo al que pusieron en marcha en 2010 sus acreedores internacionales.

"Schäuble [el ministro alemán de Finanzas] nos lo puede pedir cómo quiera pero no pediremos una prolongación del plan de ayuda", dijo ante el parlamento el primer ministro Alexis Tsipras, justo antes del voto de confianza de los diputados a su programa de política general.

Como estaba previsto el programa obtuvo la confianza de la asamblea con 162 votos a favor de los 299 presentes (en total hay 300 diputados). El resultado representa exactamente el número de diputados de Syriza (149) -el partido de izquierda radical del primer ministro- y de su aliado, el partido de la derecha nacionalista Griegos Independientes (13).

Pocas horas antes, Wolfgang Schaüble se había mostrado inflexible sobre la cuestión del rescate a Grecia tras la reunión de ministros de Finanzas del G20 en Estambul: "No estamos negociando un nuevo programa, ya tenemos un programa", aseguró.

Tspiras le replicó en su discurso que a pesar de su respeto por "el particular peso económico y político" de algunos de sus socios, como Alemania, "aquellos que apuestan por [...] el enfrentamiento comprenderán que cometen un trágico error".

"No dañan a los débiles, se dañan a ellos mismos y dañan Europa", subrayó. El discurso de Tspiras terminó con palabras de esperanza y dijo confiar en que "nuestros socios de la UE responderán de manera positiva a nuestras propuestas",

Todo parece encaminarse ahora hacia un enfrentamiento entre Grecia, cuyo primer ministro prometió devolver el orgullo a los griegos frente a los acreedores del país, y una Alemania decidida a mantener la ortodoxia presupuestaria en la UE.

También en Estambul, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, abogó en un tono más conciliador por "negociar en un marco colectivo, común, que ya existe, y es el del programa en curso".

Tsipras, por su parte, mantuvo una conversación por teléfono, calificada de "amigable y constructiva", con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Un plan "lógico"

El nuevo gobierno griego ha prometido el fin de la austeridad y menos imposiciones de sus principales acreedores (UE, BCE y FMI), que han prestado al país más de 200.000 millones de euros desde 2010.

Según los sondeos publicados el martes, ocho de cada diez griegos apoyan al gobierno en las negociaciones. Los detalles del plan griego comenzaron a filtrarse en los medios de comunicación. Una fuente del ministerio de Finanzas griegos indicó que este proyecto no tenía nada de "radical", sino que era "lógico".

Grecia aceptaría respetar en torno al 70% de sus compromisos de reformas, y el otro 30%, calificado de "tóxico", sería remplazado por una serie de reformas a elaborar en concertación con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), cuyo secretario general, el mexicano Angel Gurría, será recibido el miércoles por Tsipras.

Atenas desea poner en marcha un sistema de ingeniería financiera para aligerar su deuda, que supera el 175 % de su PIB, y para mantenerse a flote hasta la entrada en vigor de su plan el 1 de septiembre.

Sin embargo, el gobierno griego ha anunciado sus condiciones: cumplir únicamente con un excedente primario del 1,5% del PIB, contra el 3% previsto este año, y tener las manos libres para hacer frente a la "crisis humanitaria" en el país con medidas valoradas en 2.000 millones de euros.

La bolsa de Atenas cerró optimista con una subida de casi el 8%, impulsada por la expectativa de un compromiso entre Grecia y sus socios europeos. Sin embargo, la agencia de calificación Fitch situó la nota griega en perspectiva negativa, al considerar que las negociaciones con Bruselas se presentan "muy difíciles".