Tito Livio Caldas: el estilo es el hombre

Fundador de Legis, dejó de existir a los 94 años. Su actividad empresarial había comenzado en los años 50, mediante la creación de una publicación periódica en la que se recopilaban las normas económicas proferidas por 16 organismos del Estado.

Tito Livio Caldas, fundador de Legis. / El Espectador.
Tito Livio Caldas, fundador de Legis. / El Espectador.

Hace apenas un par de semanas recibí una llamada del emblemático editor e intelectual Tito Livio Caldas. Luego de explicarme algunas novedades acerca de su salud, se dedicó a describir un nuevo proyecto editorial en el que venía trabajando desde hace algunos meses. Se trataba de la publicación de un libro sugestivamente intitulado Manifiesto por la modernidad de Colombia. La obra, según el doctor Caldas, sería el punto de partida para nuevas reformas legislativas, orientadas a facilitar el comercio y a reducir obstáculos y trabas legales a la actividad económica. Luego de algunos minutos, la conversación se convirtió en un monólogo en el que mi interlocutor revelaba los más exhaustivos detalles de la publicación y, sobre todo, de su importancia para el país. (Vea Eutanasia, la última voluntad de Tito Livio Caldas, fundador de Legis y Ámbito Jurídico)

A sus 94 años, su obsesión seguía siendo la lucha frontal contra ciertas estructuras jurídicas que, según él señalaba irónicamente, formaban parte de la “Colombia feudal”. La vitalidad, la lucidez y el acento que ponía en cada idea me impedían presagiar que apenas 15 días más tarde ya no estaría entre nosotros.

Aunque se había graduado como abogado en la Universidad Nacional, su amplia cultura se debía a su genuina vocación de autodidacta. Escogía cuidadosamente sus lecturas y recordaba citas textuales que esgrimía con agudeza en defensa de sus posturas, con las que frecuentemente lograba persuadir a sus contradictores.

Como él mismo lo narraba con entusiasmo, su actividad empresarial había comenzado en los años 50, mediante la creación de una publicación periódica en la que se recopilaban las normas económicas proferidas por 16 organismos del Estado. El éxito había sido instantáneo. Desde entonces, su creatividad desbordante y su capacidad de trabajo le habían permitido convertirse en uno de los principales editores de América Latina.

La invención o introducción en nuestro país de los Códigos con “hojas sustituibles”, de las formas continuas, de los eruditos prácticos, de las noticias jurídicas por fax y del periódico Ámbito Jurídico, habían sido el producto exclusivo de su infatigable inventiva. Esta última publicación se convirtió en referente obligado para los abogados. Por ello, muchos consideran a Tito Livio Caldas como el padre del periodismo jurídico en Colombia.

Pero su legado no se limita al entorno empresarial y al de las ediciones de textos jurídicos, pues sus preocupaciones iban más allá de sus prósperas compañías. En los últimos años dedicaba buena parte de su tiempo a la concepción de proyectos legislativos de talante progresista.

Aparte del relativo a la Sociedad Agraria de Transformación, su aporte fundamental estuvo en el impulso y la consolidación de la Sociedad por Acciones Simplificada (SAS). En la mente lúcida del doctor Caldas era indispensable modificar el anacrónico régimen de sociedades previsto en el Código de Comercio para darles paso a postulaciones contemporáneas sobre la materia. Su empeño decidido en este asunto permitió que se avanzara hacia la mayor revolución del derecho comercial colombiano en las últimas décadas.

No menos relevante fue su proyecto legislativo sobre la libertad de testar. En efecto, para combatir la obsolescencia de las reglas hereditarias vigentes en Colombia, caracterizadas por la presencia de sucesores obligatorios y “legítimas rigorosas”, cuya inflexibilidad crea una camisa de fuerza para la asignación del patrimonio del causante, propuso un sistema moderno y flexible, que ojalá gozara del beneplácito de nuestro legislador.

Como fundador del Instituto de Ciencia Política y más adelante del Instituto Libertad y Progreso, promovió ideas vanguardistas respecto del sistema democrático, así como sobre la estructura del Estado. En este último ámbito fue un partidario decidido del régimen parlamentario.

Pero más allá de sus logros empresariales y de sus contribuciones en el mundo editorial, fue un hombre de grandes convicciones, recio carácter y lealtades ideológicas y personales. En el caso de Tito Livio Caldas nada más cierto que la frase del conocido naturalista francés Georges Louis Leclerc: “El estilo es el hombre”.

* Superintendente de Sociedades.