TLC con Turquía: de alarmas y alianzas

Mientras la industria local advierte que el 37% de su empleo peligra con la negociación, los empresarios turcos creen que el tratado incentivará el desarrollo empresarial.

La meta es clara: antes de terminar 2012, Colombia y Turquía deben haber concluido las negociaciones que conducirán a un tratado de libre comercio (TLC) entre ambos países, uno de los más importantes pasos comerciales del Gobierno hacia su meta de abrir nuevos mercados, especialmente en Oriente Medio. Pero es un camino en el que la propia industria colombiana podría salir perjudicada.

Así lo señaló Marta Lucía Ramírez, directora de la Coalición para la Promoción de la Industria Colombiana, al advertir del peligro que correría el 37% de los empleos del sector de llegar a suscribirse ese acuerdo comercial: “Turquía cuenta con grandes fortalezas en áreas sensibles para nosotros. Es lo que ocurre con la siderúrgica y la metalmecánica, donde producen con mayor eficacia y menores costos”.

En su concepto, sectores como el de confecciones y textiles, las manufacturas de cuero y las autopartes también se verán perjudicados si el Gobierno no toma la decisión de excluirlos de la mesa de negociación. “El país tiene que asumir una posición firme en la defensa del empleo. No podemos entregárselo al resto del mundo sólo porque atraviesan una crisis económica”, comentó, y añadió que el panorama actual de la industria está lleno de desesperanza por el cortocircuito dentro del Estado: “La renuncia del director de Colciencias por la falta de apoyo al interior del Gobierno demuestra que a dos años de la promulgación de la locomotora de la innovación, que debería ser la gran aliada, ésta no ha arrancado”.

Es un hecho que los mismos industriales han reconocido. En la más reciente edición de su Encuesta de Opinión Industrial Conjunta, la Asociación Nacional de Empresarios (Andi) señaló que la infraestructura deficiente, el contrabando, los altos costos de fabricación, la informalidad, pero sobre todo la inflación, están impactando negativamente en el sector.

“No es posible que el país asuma una posición resignada frente a este tema, sobre todo cuando la revaluación de la tasa de cambio le resta competitividad a los productos colombianos frente a las manufacturas de países asiáticos como Vietnam o Corea del Sur, que son más activos al tomar medidas para contrarrestarla”, comentó Saúl Pineda, director del Centro de Pensamiento en Estrategias Competitivas de la Universidad del Rosario.

Por su parte, los interlocutores del proceso creen que el futuro de ambas economías, así como de sus sectores industriales, puede ser muy distinto al proyectado por las voces de alerta. “Hay que ver al TLC como una oportunidad para que las empresas sellen alianzas estratégicas que les permitan ser complementarias en tecnología y en información”, señala Yunus Yaman, presidente de la Cámara de Comercio Colombo Turca, quien indica que la industria nacional también podría beneficiarse con las inversiones de su país: “Nuestros empresarios buscan contratar mano de obra en diferentes sectores”.