Tras un lenguaje más simple para las aduanas

La DIAN busca poner a tono el sistema con los protocolos internacionales y acuerdos comerciales vigentes. Se pretende que los usuarios logísticos tengan trámites fáciles.

El director de la DIAN, Juan Ricardo Ortega, dice que uno de los capítulos más importantes del estatuto es el cambio al régimen sancionatorio.  / Archivo
El director de la DIAN, Juan Ricardo Ortega, dice que uno de los capítulos más importantes del estatuto es el cambio al régimen sancionatorio. / Archivo

La renovación del antiguo estatuto aduanero estaba anunciada. Desde el pasado 1º de abril, el Consejo Superior de Comercio Exterior recomendó la expedición de una nueva normativa, acorde con las normas de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) y con las reglas de tratados de libre comercio como los vigentes con Estados Unidos y Canadá.

Juan Ricardo Ortega, jefe de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), le contó a El Espectador que este estatuto, compuesto por más de 680 artículos, con el que se quiere cambiar el régimen sancionatorio, facilitar los trámites a los usuarios de las aduanas y aclarar artículos que causaban confusión, está a un paso de entrar en vigencia. Sólo le falta la sanción del presidente Juan Manuel Santos. Ponerlo en marcha tomará, al menos, lo que resta de 2013, debido a la adecuación de los sistemas.

¿Cuáles son las principales modificaciones que hace este proyecto al sistema aduanero?

Tenemos una preocupación: los acuerdos internacionales. Por ejemplo, está el acuerdo negociado en los tratados de libre comercio; es parte de las ventajas de los TLC. Es obligar a mejores estándares de servicio.

Esto consiste en tratar de cambiar y mejorar los procedimientos en la aduana, reduciendo gastos y haciendo más expedito lo que debe ser un trámite aduanero.

Debe haber la seguridad estatal de diferenciar la gente confiable de la que no lo es. Que los confiables no tengan afectaciones en su logística. Este es un tema sustantivo de los asuntos neurálgicos del nuevo estatuto.

Otro tema de fondo es el cambio en el régimen sancionatorio; es hacer una cosa más simplificada. Es decirle a la gente que sólo se sancionará por no cumplir con sus obligaciones; cada uno de los usuarios tipificados tiene obligaciones ante la Aduana. Por ejemplo, una zona franca, un importador.

Quien haga cosas graves que atenten contra la integridad nacional, perderá sus atribuciones desde el punto de vista de aduanas. No se van a poner mil tipos de sanciones por cualquier cosita y que daban lugar a perder beneficios. Se castiga lo grave.

Estamos coordinando con la Policía Fiscal y Aduanera para que decomise mercancías sólo por ser contrabando abierto o porque tiene pruebas claras de que es mercancía que no corresponde a los documentos o porque trae mucho más que lo que dice contener.

De resto, esas intervenciones —inmovilizaciones que muchas veces se prestaban para solicitudes indebidas— se busca restringirlas para que todo el mundo se coordine como sociedad y nadie esté dispuesto a volver a dar plata por ninguna razón.

Estas cosas son neurálgicas, pero hay detalles que se corrigen y se aclaran ambigüedades después de muchos años de permanecer con el mismo estatuto aduanero.

¿Cómo se llega a construir este nuevo estatuto?

La construcción de esto se trabajó con el sector privado (la Andi). Esperamos que el Gobierno genere una herramienta a todos los usuarios aduaneros.

Estamos listos para que las aduanas funcionen siete días a la semana, las 24 horas. Sin embargo, el país no se ha terminado de coordinar para tener una logística de primera con oferta de servicios como bancos, depósitos, operadores portuarios, transportadores y carreteras. Que seamos conscientes de agilizar la operación y la competitividad; es una manera de darle ventajas a nuestro aparato productivo.

¿Qué otros puntos deben tener en cuenta los usuarios?

Se definen más claramente los regímenes, los procesos aduaneros, los puntos de llegada autorizados para la mercancía. Las normas nacionales se homologan y se simplifican con las de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) y con las reglas de la Comunidad Andina. Es hablar en los mismos lenguajes.

Se reescribe el lenguaje, se hace compatible. Los impuestos en las aduanas no se pagan sólo sobre el valor de la mercancía, sino sobre todo aquello como costos logísticos, pago de intermediarios, etc.

¿Sólo le falta la sanción presidencial?

El tema está para la sanción del presidente en cualquier momento.

¿Cuándo estaría en vigencia?

No es inmediato, porque hay que darlo a conocer, educar a la gente, adecuar sistemas. Creo que esa transición se dará a lo largo de este año.

Temas relacionados