Tropiezos petroleros

Cerca de 70 ataques a la infraestructura, demoras en el otorgamiento de licencias ambientales y un éxito exploratorio no muy alto han complicado el camino hacia el millón de barriles diarios.

Nuevos atentados a la infraestructura petrolera —como el que afectó el oleoducto Caño Limón-Coveñas y perjudicó el acueducto de Arauca el domingo pasado—, un éxito exploratorio no tan elevado (de un 35%) en lo corrido de este año, demoras en el otorgamiento de licencias ambientales e inconvenientes en transporte preocupan a los empresarios del petróleo y, por supuesto, al Gobierno, que aún no ha logrado su cometido de llegar a producir un millón de barriles de crudo al día.

Julio César Vera, consultor experto en hidrocarburos, comentó que aunque las cosas están bien en materia de exploración petrolera —se han perforado 73 pozos de 150 agendados—, sólo el 35% de lo que se perfora da lugar a algún descubrimiento. De este último porcentaje, tan sólo un 20% tiene uso comercial.

Según Vera, el país atraviesa una época de descubrimientos de crudos pesados en pozos pequeños, hecho que haría repuntar la producción por encima del millón de barriles en el largo plazo. “Hay bastante demora en el corto plazo para llegar al millón de barriles (el último dato de producción nacional fue de 934.000 barriles diarios en junio). Sin embargo, hay mucho interés en Colombia”.

La más reciente muestra de hallazgos fue la reportada el lunes  por Ecopetrol en el bloque Caño Sur, ubicado en Puerto Gaitán (Meta). Este pozo arrojó una producción de 434 barriles diarios de crudo pesado. “El hallazgo es muy importante. Ecopetrol desarrollará este campo perforando más pozos alrededor de este descubrimiento”, comentó Juan David Piñeros, experto en energía de la firma Interbolsa.

A Alejandro Martínez, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), no sólo le preocupa la cantidad de agua que sale de algunos pozos exploratorios perforados, sino el incremento de la inseguridad que afronta la actividad petrolera de la mano con una caída en la producción.

“El deterioro en la seguridad es importante en el Putumayo, el Caguán, Meta y también Vichada. Se han hecho este año más de 70 atentados a la infraestructura petrolera”, comentó Vera, quien agrega que otro factor que le está pasando factura a la producción petrolera son los retrasos en el otorgamiento de licencias.

En este momento una firma petrolera tiene que esperar el doble de tiempo para obtener una licencia. “Antes se esperaba cuatro meses; ahora, entre ocho y 12”. Para el presidente de la ACP, el represamiento de los permisos les está costando caro a los inversionistas.

“No se ha alcanzado la meta del millón de barriles por la demora en el otorgamiento de licencias para expandir la producción de campos existentes como Quifa, donde están Pacific Rubiales y Ecopetrol”, comentó Piñeros, quien calculó que el éxito exploratorio ha sido este año del 45%, cifra menor en 3% a la registrada durante 2011.

Sin embargo, el Gobierno se escuda al asegurar que la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) ha venido resolviendo los permisos represados con el fin de que en septiembre de 2012 se reduzca el tiempo de otorgamiento.

Otro asunto que una vez más le preocupa a la industria petrolera es la congestión de los oleoductos en medio de un escenario donde aún no se han consolidado los proyectos para el transporte de crudo. Esto significa continuar dependiendo de carrotanques para evacuar la producción. “Por ejemplo, el oleoducto Bicentenario —con el que se sacará petróleo desde Araguaney (Casanare) hasta Coveñas (Sucre)— ha tenido retrasos importantes”, comentó Vera.

En cuanto a la caída del precio del petróleo durante los últimos dos meses, Germán Corredor Avella, director del Observatorio Energético Colombiano de la Universidad Nacional, opinó que este factor puede afectar el presupuesto de las compañías petroleras que va destinado a sísmica y exploración.

Arauca, sin agua

Los atentados terroristas contra el oleoducto Caño Limón-Coveñas dejaron sin agua a los municipios de Arauca, Arauquita y Saravena.

Así lo señaló el viceministro del Agua y Saneamiento Básico, Iván Mustafá, quien explicó que el crudo llegó hasta las bocatomas y que esto no permitió el suministro de agua, el cual se está haciendo con carrotanques. El funcionario señaló que esta situación se prolongará durante varios días, hasta que Ecopetrol termine de retirar los residuos de crudo que contaminaron estas bocatomas.

Mustafá recalcó que lo que ocurrió en Arauca es similar a lo que aconteció en el acueducto de Cúcuta. Ecopetrol desplegó su personal para atender la emergencia.