Uelkom, una prueba de innovación social

Una escuela con forma de caracol, 103 gafas y un pueblo de pescadores que no pesca, conforman los recuerdos más importantes de Eduardo Mejía en su vida de emprendedor.

Eduardo Mejía, emprendedor social, en uno de sus viajes a Chocó. / Cortesía
Eduardo Mejía, emprendedor social, en uno de sus viajes a Chocó. / Cortesía

Luego de vivir un año en un pueblo de África (Uelkom) haciendo un voluntariado, volvió a su ciudad, Manizales, con la decisión de crear una incubadora de proyectos sociales que incluyera a distintas comunidades colombianas en la solución de sus problemáticas.

Así nació Uelkom, una marca (inspirada por el pueblo africano) que viaja y convive, que graba y edita, que escribe y presenta; todo en función de obtener documentales y pruebas que evidencien formalmente, ante diferentes instituciones y ONG, las necesidades de educación, vivienda, salud y actividades productivas de quienes los buscan para recibir la atención que por otros medios no obtienen. Como lo describe Mejía, su equipo de trabajo siempre está alerta para cazar historias, conseguir financiación y encontrar aliados.

“No estamos solos y no somos los héroes. Lo son quienes escuchan nuestro eco. Tocamos puertas para hablar de nuestros proyectos y así conseguimos lo que las comunidades requieren”, explica. Con las voces de conocidos, las aplicaciones virtuales en la plataforma de Uelkom y las manifestaciones que reciben de líderes sociales, se guían hasta llegar a lugares como Aguadas (Caldas), donde hace más de 150 años se teje una tradición con las manos trabajadoras de sus mujeres, quienes fabrican los tradicionales sombreros aguadeños mientras entre fibra y fibra desgastan su visión. “Como resultado de una de nuestras sinergias hicimos una jornada de salud visual para las tejedoras y logramos una dotación de gafas. En este momento estamos organizando una segunda brigada para que todas puedan beneficiarse”.

Además, evoca una de las mayores satisfacciones que ha tenido desde el inicio Uelkom: la construcción de una escuela en la isla Pedro González del Archipiélago de las Perlas (Pacífico panameño), donde antes de su llegada los niños no tenían un espacio para el aprendizaje. Cuando escucharon este caso por parte de la ONG Hábitat sin Fronteras decidieron emprender un viaje para conocer a los isleños, convivieron con ellos, como suelen hacerlo en sus otros proyectos, y les pidieron imaginar la escuela. “Los niños nos dijeron que querían estudiar en un caracol, lo dibujaron, y cuando conseguimos la donación de los materiales, nos ayudaron a construir la escuela con esta forma”. Implementando un modelo de arquitectura social y con el apoyo Hábitat, convocaron a las personas y terminaron la primera fase del proyecto en cuatro meses, abriendo la primera aula de la isla. Para el futuro de esta comunidad ya planean la organización de un sistema de turismo étnico, la construcción de viviendas y la implementación de huertas como actividad productiva.

Pero tal vez una de las situaciones más importantes para este emprendedor es la resolución de la problemática de Nueva Venecia, un corregimiento de Ciénaga Grande (Magdalena). “La construcción de la Troncal del Caribe dejó a esta comunidad, que ha sufrido por el conflicto y el desplazamiento, sumida en la pobreza”. Asegura que la obra detuvo el paso de corrientes de agua al manglar en el que vive este pueblo palafito, lo que causó la pérdida de su actividad económica principal: la pesca. En este momento buscan recursos de cooperación internacional que, además de devolver los peces mediante la conexión del manglar con ríos aledaños, lleve servicios de luz y acueducto, “porque paradójicamente, aunque flotan en el agua, no tienen agua para tomar”.

Y hablando con la misma entrega de sus preocupaciones como de sus planes futuros, menciona que está a la espera de adquirir, con ayuda de algunas organizaciones, un terreno en el Chocó para construir una escuela de música que sirva como escenario de intercambio cultural entre el Pacífico y la cultura africana. “Me gustaría llevar a mis amigos de África y escuchar esa mezcla de sonidos. Sería maravilloso”.

 

últimas noticias

¿Cómo financiar y cumplir las metas de 2019?

¿El bitcoin confirmó que era una burbuja?