Un computador, decenas de pruebas, años de avances

A golpes, cambios de temperatura, descargas eléctricas, vibración o polvo son sometidos los computadores más vendidos en el mundo.

Cada cosa tiene su estudio y no hay lugar para la improvisación. En el complejo de 13 edificios que pertenecía a la empresa Compaq y que fue adquirido por Hewlett Packard en 2002, está uno de los centros de operaciones más importantes del negocio de la tecnología. Pocas personas se ven entre los pasillos que atraviesan las oficinas, amplias pero identificadas como pequeños rincones de creatividad. Así es como se presenta la compañía que más vende computadores en el mundo (18,1% del mercado) cuando toma la decisión de mostrar su gran espacio de pruebas.

Allí, donde se han gastado más de 100.000 horas de pruebas y una destacada inversión, es que se consigue llegar en unos meses al producto que están finalizando para lanzar al mercado bajo la nueva serie de sus computadores portátiles y de escritorio pertenecientes a la línea Elite.

Y es que la evolución de los computadores ha hecho que los usuarios se ocupen de exigir más a la máquina, algo que han entendido los creadores de estos aparatos, que no ahorran en sus esfuerzos investigativos por brindar cada día una experiencia más agradable frente a uno de los inventos que mueve todas las esferas del mundo.

Personas cuya vida gira en torno a una parte específica del computador aparecen en los salones por donde se inicia el recorrido. No todos tienen la imagen del científico que no ve la luz en varios días. Allí, como en la nueva movida generacional de genio de la innovación, hay jóvenes, adultos, bien vestidos, mal vestidos, peinados, despeinados, latinos, asiáticos, norteamericanos, afroamericanos, tímidos, expresivos. Aquí queda claro que la inteligencia y la capacidad de crear ya no está ligada a un individuo extraño, de gruesos lentes y con cero interés por comunicarse con su entorno.

Todo eso hacía parte de la expectativa con la que se llega a un lugar donde nace una buena parte de los avances con los que el mundo se sorprende, luego se acostumbra y en un tiempo pide más. Por ahora, lo importante es descubrir que todo lo que un ser humano desea de un computador está siendo trabajado por la industria y en poco tiempo será posible ver algunos resultados que, dicen lo ejecutivos, sorprenderán tanto al sector como a los consumidores.

Las pruebas y algunos avances

La experiencia empezó en el diseño, donde aparecieron algunos de los nuevos modelos que estarán en las tiendas y reinó el concepto de que los computadores de escritorio no han muerto, pero sí han cambiado. Pantallas ergonómicas, fáciles de desarmar, con tecnología ‘touch’ y que se acomodan con deslizadores a la forma que un usuario lo necesite (se pueden acostar para trabajar como si fuera una mesa), serán ahora todo el centro de cómputo.

Luego aparecieron los portátiles, donde su construcción, basada en una solo pieza, muestra como novedad el uso de materiales como aluminio, titanio y magnesio, que reemplazan al plástico para generar mayor resistencia al desgaste, los golpes, las manchas y, entre otras cosas, crear un teclado resistente a salpicaduras de líquidos.

Las pruebas vinieron después en el área de baterías, donde el encargado afirmó que podían proporcionar 32 horas de carga, usando en los nuevos computadores algo que ellos llaman HP Ultra-Capacity Battery. El número impresiona y puede generar dudas, pero Wozniak, el experto, habló de materiales y celdas que ayudan en este propósito, en el que el clima tiene mucho que ver y, por eso, se usan máquinas especiales donde las pilas son sometidas a altas y bajas temperaturas hasta pasar un test que garantice su duración y seguridad.

Ahora, algo que realmente llama la atención y de lo que pocas personas se percatan al usar un computador, es de los colores que aparecen en la pantalla. Se cuentan por millones y siguen creciendo para incrementar la calidad de lo que se proyecta. Tres pantallas comparativas hacen que se note la diferencia, y en verdad sí es importante saber cuántos millones de tonalidades puede reflejar un computador. De ahí depende que la foto de recuerdo o la presentación de una página web responda a las exigencias de los amantes del diseño, por ejemplo.

La seguridad también tiene su espacio, y es allí donde ya se han mostrado avances como la identificación por medio de la huella. O por lo menos en eso fue pionero HP. Ahora la idea es lograr que la máquina tenga reconocimiento facial para acceder a la información. De este adelanto surgen varias preguntas: ¿Qué pasa si en la imagen que reconoce el computador un hombre está sin barba y luego se la deja crecer? ¿O una mujer se corta el pelo o el usuario sube de peso y cambian sus facciones? ¿Tendrá que tomarse una foto cada día? La respuesta la tendremos en unos meses.

En cuanto a sonido, las cosas también han cambiado. Antes influía el tamaño de la máquina para obtener un mejor resultado (más grandes podían llevar altavoces), pero ahora el objetivo es no depender de este factor para lograr la buena experiencia que depende, en este capítulo tecnológico, del producto que vaya a ver y oír, del formato o la fidelidad. Por ejemplo, si es una película, música o una voz, cada uno tiene sus propias cualidades. Realmente se escucha diferente.

Pero no es sólo eso. Un inmenso salón que desde la puerta está dotado de espumas que aíslan el sonido, además de micrófonos que permiten monitorear la salida y recepción de ruidos por cada computador fabricado, deja claro que en la próxima generación de HP este factor estará bastante mejorado.

La board, donde van todos los circuitos de la máquina y compone casi que el cerebro de su funcionamiento, también tiene un importante proceso de ensayo para estar al nivel de las otras ventajas que se están desarrollando. Éstas van desde tests que la ponen a intensa temperatura hasta una máquina especial que revisa cada uno de los puntos que componen la pieza e identifica las fallas. Aquí el detalle es lo que importa.

Ya armado el computador vienen los chequeos que utilizan estándares militares para certificar los avances reales de las investigaciones y que les permitirán mostrar un aparato resistente, confiable y duradero. Así, máquinas que simulan un calor desértico y un frío polar, y otras que mantienen el computador en sistemas de vibración durante horas, son los primeros pasos para descubrir que en el Sahara o en Alaska, o durante su transporte a miles de pies de altura, la máquina no va a colapsar.

Finalmente, un hombre de por lo menos 90 kilos sube en un computador, luego de que una máquina lo ha arrojado 26 veces al piso desde una altura de 1,50 metros y una carga pesada le cayera encima en repetidas ocasiones. Todo esto cuando ya se ha sometido a descargas eléctricas que certifican que ante una caída de electricidad no va a dañarse.

El detalle va hasta lo mínimo. Pareciera que nada se escapa en estos laboratorios, que durante varios años han presentado importantes hallazgos que, aunque grandes para ellos y la industria, para muchas personas pasan desapercibidos, pues en esta era de tecnología informática ya resulta fácil asumir que una máquina debe hacer todo por el usuario.

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