Un impulso al país por $5 billones

El Gobierno presentó ayer su plan estratégico con el que busca generar más de 350.000 empleos y un punto de PIB.

El plan fue presentado por el presidente Juan Manuel Santos y sus ministros en el auditorio de la Cámara de Comercio de Bogotá. / Gabriel Aponte
El plan fue presentado por el presidente Juan Manuel Santos y sus ministros en el auditorio de la Cámara de Comercio de Bogotá. / Gabriel Aponte

Ese salto fue la respuesta natural de los mercados a dos de las 24 propuestas que presentó ayer el Gobierno en su Plan para el Impulso de la Productividad y el Empleo (Pipe), la hoja de ruta con la que busca no sólo reavivar la producción de la industria y el agro, sino crear un punto adicional de crecimiento económico en 2013.

La primera de ellas autoriza a los fondos de pensiones a diversificar sus inversiones en el exterior, a través de la figura del ahorro previsional. “La meta es aumentar la diversificación del riesgo, que actualmente se encuentra en niveles de 6%, mientras en Chile es del 38%. Si aumentamos cinco puntos, generaremos una demanda de US$4.000 millones”, aseguró Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, al tiempo que anunció que se mantendrán en el exterior los recursos en dólares por cuenta de las regalías.

El propósito de ambas medidas es claro: estimular la demanda de dólares en el país para evitar que la apreciación del peso siga afectando la productividad de los empresarios. Para ello, adicionalmente, el 1º de mayo se suspenderán los aportes parafiscales que los empleadores debían pagar por cuenta del ICBF y el Sena, los cuales equivalen a un 5% de la nómina. El Gobierno también se comprometió a fijar una retención en la fuente del 0,3% al agro, el comercio y la industria, por vía del impuesto Cree (para la minería será de 1,5%) y de extender hasta agosto de 2015 su programa de eliminación arancelaria para más de 2.500 subpartidas.

El agro, por su parte, también se beneficiará de una serie de reformas que comprenden $500.000 millones que se destinarán a la reconversión de las pequeñas industrias lecheras, programas fitosanitarios para mitigar el impacto de enfermedades como la pudrición del cogollo en los cultivos de palma, una línea de crédito a proyectos de infraestructura rural con períodos de gracia de hasta 15 años, y un programa para ampliar las coberturas cambiarias.

Pero uno de los ejes fundamentales del plan es el sector vivienda, el cual seguramente se dinamizará con el pacto entre el Gobierno y el sector financiero para disminuir la tasa de interés del crédito hipotecario de niveles del 12% actual a 7%. “Esa es la tasa de un país moderno, de un país desarrollado”, afirmó Cárdenas, y explicó que la caída cobijará a las viviendas de entre $80 millones y $200 millones cuyas cuotas mensuales se reducirán en $600.000. “Es una medida que busca atraer una mayor demanda, generando el crecimiento del sector y la creación de empleo. Es un círculo virtuoso para que más colombianos tengan su vivienda”, dijo Efraín Forero, presidente de Davivienda.

Este programa se complementa con la construcción de 14.000 soluciones de vivienda en el campo a través del Banco Agrario en un programa que amplió su cobertura de 19 departamentos hace un decenio a 28 en la actualidad.

Otro sector beneficiado será el de infraestructura, en el que se adelantarán vigencias futuras para rehabilitar más de 160 kilómetros de vías en obra pública y se destinarán $455.000 millones para concluir este año carreteras como Quibdó-Ciudad Bolívar o Puerto Boyacá-Chiquinquirá.

Asimismo se creará la Financiera de Desarrollo Nacional, un banco de desarrollo a cargo de Clemente del Valle, exsuperintendente de Valores, que tendrá como función principal estructurar nuevos proyectos de infraestructura. “Nosotros nos reunimos semanalmente y el gran objetivo es asegurar los fondos para que las obras a futuro nunca sufran por presupuesto”, dice Luis Fernando Andrade, director de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI).

Este plan, que se complementa con medidas anticontrabando y de competitividad, tendrá un costo calculado de $5 billones y podría generar 350.000 nuevos empleos.

dmayorga@elespectador.com

Hacia la media mañana de ayer, el mercado de divisas dio un salto impresionante. En poco más de hora y media, el apetito de los inversionistas se volcó hacia el dólar, haciendo que su precio saltara de $1.827, en el que se mantuvo la semana pasada, a $1.837,45. Aquel pico se fue moderando con las operaciones siguientes, al punto que hacia la una de la tarde la divisa estadounidense se cotizaba a $1.834.

 

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