Un modelo que genera utilidades y bienestar

En Colombia el tema es nuevo; sin embargo los empresarios están dirigiendo su mirada a un concepto que busca crear mejores negocios, que piensan en la gente y el desarrollo del entorno en que operan.

Al conversatorio “Líder, ¿para qué?”, organizado por El Espectador, asistieron   200  personas entre académicos, empresarios y emprendedores. / Gustavo Torrijos
Al conversatorio “Líder, ¿para qué?”, organizado por El Espectador, asistieron 200 personas entre académicos, empresarios y emprendedores. / Gustavo Torrijos

El encuentro “Líder, ¿para qué?”, organizado por El Espectador el miércoles 23 de noviembre en el hotel JW Marriot, nos propuso serias reflexiones sobre un tema del que aparentemente casi todo está escrito: el liderazgo. El enfoque durante el evento fue el liderazgo consciente, en el que los panelistas invitados fueron: Carlos Enrique Cavelier, coordinador de sueños de Alquería; María Victoria Riaño, presidenta de Equión Energía; Pablo Felipe Robledo, superintendente de Industria y Comercio, Gustavo Ordóñez, consultor y formador empresarial experto, entre otros, quienes desde sus roles hablaron de la importancia de ejecutar acciones que impacten de forma positiva la sociedad y que se destaquen por el actuar de forma ética, en pocas palabras, un liderazgo consciente o basado en un propósito.

Un concepto relativamente nuevo, que desde la academia y las tendencias administrativas nos han presentado en los últimos 30 o 40 años con la imagen de un líder que inspira y que logra que lo sigan. Desde mi investigación y práctica, se nos queda corta esta aproximación. El líder consciente es aquel que contribuye a la transformación de la calidad de vida de quienes lo rodean y de su entorno. La pregunta, haciendo eco de Simon Sinek, Raj Sisodia y estudiosos del tema, es: ¿Para qué? Desde esta cuestión emanan los dos pilares del liderazgo consciente: trabajar desde el propósito y responder a la necesidad creciente de la humanidad de encontrar bienestar.

En este contexto, el liderazgo consciente plantea que nosotros y nuestras instituciones, públicas y privadas, le apuesten decididamente a la sostenibilidad que con acciones claras y con carácter ético vayan más allá de la asignación de algún presupuesto al ítem de la oficina de responsabilidad social, a un manual de gobierno corporativo. La sostenibilidad debe formar parte del modelo estratégico, de negocio y de las prácticas de la cultura organizacional.

Estas orientaciones, que se han adoptado, se denominan “empresas exponenciales” o “Green Giants”, que trabajan en beneficio de los colaboradores. Sus resultados son contundentes, las organizaciones que aplicaron este modelo en 2014 generaron alrededor de US$122 billones en beneficios, producidos por líneas de negocios sostenibles, desde un enfoque de liderazgo consciente. La tendencia comienza a ser visible; los mercados están orientando su relacionamiento, capacidad y decisión de compra hacia empresas y líderes conscientes. Citando a Chris Argyris y Thomas Kuhn, el nuevo paradigma es el cambio de hábito, de modelo mental hacia el liderazgo de propósito y el giro hacia un modelo estratégico transformacional.

Colombia no es ajena al tema, ya que varios de sus empresarios se están acercando a este modelo y están buscando las herramientas para ejecutarlo de la forma correcta. Durante el conversatorio “Líder, ¿para qué?” quedaron grandes reflexiones que nos muestran cómo está el panorama en el país. En primer lugar: para los líderes empresariales es importante armonizar el logro de resultados económicos, con la imperiosa necesidad de ser actores de transformación activa del entorno en materia ambiental, normativa, calidad de vida de los empleados y la aplicación seria y consistente de mecanismos de buen gobierno y ética corporativa que bloqueen la entrada de malas prácticas a las organizaciones.

También reconocen que los líderes no son sólo los directivos de la compañía. Se debe migrar a un modelo en el que los liderazgos se den en todos los espacios de la organización. Que pasemos de lo vertical a lo horizontal. Además, que en este mundo acelerado y con un mercado más exigente se requieren compañías que vayan más allá del ámbito local y lideren verdaderos procesos de transformación global. Este modelo, tanto en entidades del sector público como del privado, ya se está implementando. Un concepto de liderazgo ético y más cercano al ciudadano.

Ahora el reto es que las personas que están al frente de las grandes, medianas y pequeñas empresas dirijan su mirada a un liderazgo consciente. Que trabajen por construir mejores sociedades, más equitativas, éticas, que piensen en todos los grupos de interés y que trasciendan en el tiempo. ¿Estamos preparados para asumir los grandes desafíos implícitos en tal tarea frente al mundo y comprometernos con un modelo de liderazgo consciente?

* Experto en temas de estrategia, transformación empresarial y liderazgo del CESA.