Un Monopolio de 80 años

El juego de mesa, que, se calcula, ha vendido más de 750 millones de copias en todo el mundo, está de aniversario.

 

Es posible que usted sea una de los mil millones de personas que Hasbro calcula que en el mundo han jugado Monopoly —o Monopolio— desde que este fue patentado en 1935. Puede amarlo o no, ya sea porque es un juego que se puede extender por horas, porque no es —del todo— de estrategia, o porque simplemente siente algo parecido por todos los juegos de mesa. Lo que es difícil de negar es que lo que sucede en el tablero en el que habita el anciano de bigote y sombrero de copa, llamado Rich Uncle Pennybags, el 13º personaje de ficción más rico del mundo según Forbes, corresponde por lo menos con las aspiraciones que muchos tienen y que a otros no los desvela.

Es el capitalismo hecho juego, asumir el reto de conseguir estabilidad financiera, perseguir la ilusión de tener un imperio temido por todos en un microuniverso de bienes raíces y, de hecho, lograrlo. O es enfrentarse, como en la vida, a las deudas sin pagar, a tener que hipotecar un inmueble para cumplir con las obligaciones, al sosiego —aunque temporal— que produce un día de pago o, en este caso, una pasada por la casilla de salida, e incluso a la bancarrota. No porque las reglas lo avalen, sino porque los jugadores se apersonan de la ficción, en el tablero de cuatro esquinas también suceden las promesas, los chantajes o los acuerdos amañados, pero a diferencia de la realidad, una ida a la cárcel rara vez produce algo más que una maldición.

El juego, que tiene decenas de ediciones, entre las que se cuentan las versiones júnior, de Bob Esponja, Los Simpson, Star Wars y ediciones especiales de ciudades o países, cumple 80 años desde su patente. El éxito del registro estuvo bien abonado por los años que siguieron a la Gran Depresión. ¿Qué mejor que un juego que hiciera a la gente soñar con tener pilas de títulos y dinero? La historia oficial siempre habló de un sujeto llamado Charles B. Darrow, quien les vendió la idea a los hermanos Parker (Parker Brothers), quienes registraron la marca pero cuyo negocio sería luego adquirido por Hasbro.

La otra historia, recogida, entre otros, por el Wall Street Journal (WSJ) en 2009 y por el diseñador de juegos Philip Orbanes en su libro El juego más famoso del mundo, habla de un maestro de economía en California, llamado Ralph Anspach, oriundo de la otrora Checoslovaquia y que tuvo su primer contacto con Monopoly en los años 30. Anspach, cuya familia llegó a Norteamérica luego del Holocausto, sostenía que Monopoly tiene un origen del todo opuesto a un monopolio, una creencia que defendió en una pelea jurídica que llegó hasta la Corte Suprema de Estados Unidos.

La justa del profesor de la Universidad de San Francisco, hoy de 89 años, comenzó un día de los años 70 cuando trató de explicarle a su hijo William cómo funcionaban los carteles del petróleo. Anspach, aficionado a Monopoly, buscó un juego que ilustrara la economía así como lo hace el juego de los hermanos Parker, pero fracasó. Se le ocurrió entonces crear un juego, el Anti-Monopolio, en el que el objetivo es deconstruir un monopolio y no crearlo. Lo sacó al mercado y, según el WSJ, vendió 200.000 copias el primer año.

La carta del abogado de los hermanos Parker no tardaría en llegar. En la pelea legal por el uso de la marca registrada, Anspach decidió probar su teoría de que Monopoly no era más que una versión de un juego tradicional que se jugaba en distintas partes del país, patentado por una cuáquera, Elizabeth Magie Phillips, en 1904. El juego de Phillips se llamaba The Landlord’s Game (el juego del terrateniente) y, según lo rastreado por el profesor, era mucho más complejo que Monopoly. La Atlantic City Quacker School hizo la dinámica más digerible para los niños y se dice que esa versión simplificada fue la que llegó a oídos de Darrow.

Anspach, luego de hipotecas en la vida real para poder procurarse la asesoría legal, perdió y se ordenó la destrucción de 37.000 ejemplares de su juego. La década de los 70 terminó entre apelaciones, debates sobre si “Monopoly” era un genérico o si podía mantenerse como marca registrada, un paso por la Corte Suprema y enmiendas a Ley de Marcas, que concluyeron en un acuerdo entre Hasbro y Anspach en 1985. El Anti-Monopolio se empezó a vender con licencia de Hasbro, de acuerdo con el WSJ.

La celebración

Para celebrar los 80 años, Hasbro presentó su edición especial vintage de Monopoly, que tiene casas de madera y las fichas con forma de gato, cañón, bolsa con dinero, entre otros. Los aficionados al juego de mesa se reunirán, como casi cada cuatro años, en el torneo mundial de Monopoly organizado por Hasbro, que se llevará a cabo en Macau-Hong Kong, en septiembre próximo. Por Colombia irá el ganador del campeonato nacional, que se jugará en línea desde el 13 de abril al 12 de mayo. Todos, a actuar como si por un rato tuvieran algo de los US$1.200 millones que componen la fortuna de Rich Uncle Pennybags.

 

 

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