Un Niño no tan débil

A pesar de que la sequía ha disminuido por los efectos del huracán Cristóbal y de que el fenómeno de El Niño que se pronostica es de nivel débil a moderado, las medidas preventivas y la acción del Estado, dicen expertos, deben continuar.

Con cada cambio brusco en las condiciones climáticas es de esperar que haya una variación en la oferta, por ejemplo, de alimentos. La presión sobre los precios, por supuesto, depende de la magnitud y prolongación de las precipitaciones o la sequía.

Durante las últimas semanas, el país se ha estado preparando para un fenómeno de El Niño que empezó con amenaza de moderada a fuerte, con 80% de probabilidad de presentarse. Hoy, la advertencia se mantiene entre el 50 y el 65%. De ocurrir, el Ideam sostiene que sería un fenómeno de débil a moderado.

¿Qué pasaría entonces con la producción? Por poner un ejemplo, las 17.000 hectáreas de arroz que había sembradas en el norte del Cesar y parte de La Guajira se echaron a perder, con lo que se dejaron de producir cerca de 51.000 toneladas, por cuenta de la prolongada sequía de 2014. Esta cifra es tan solo el 2% del total de la cosecha nacional, que son 2,2 millones de toneladas de arroz anuales. En ese caso, según Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), “en cuanto a oferta no se va a ver una alteración”.

La gran parte de los colombianos no va a sentir mayor efecto de El Niño, que se esperaba fuera más agresivo por su coincidencia con un período seco durante el primer semestre del año. “Estos últimos días hemos registrado unas precipitaciones importantes en la región Caribe, particularmente en el Magdalena y La Guajira, debido al impacto que ha tenido la tormenta tropical Cristóbal”, dijo Ómar Franco, director del Ideam. “Octubre y noviembre son los meses más lluviosos. (Las precipitaciones) no se verán en la misma proporción, pero se van a tener”.

“El problema es de las familias que, por ejemplo, sembraron 10 o 12 hectáreas de arroz. Ellos necesitan, por un lado, refinanciación de lo que debían y financiación para volver a sembrar y tener recursos para vivir dignamente hasta que les vuelvan a ingresar sus cosechas”, agregó Rafael Mejía. En otras palabras, el problema no es la oferta de alimentos, sino la situación de las familias para quienes, en su realidad, El Niño no es tan débil como para el resto del país.

Para Franco, Colombia está mejor preparado este año para el fenómeno que hace cinco, cuando se presentó el último Niño, que, además, coincidió con la crisis económica mundial. “El país se ha venido preparando en adaptación, está advertido y las corporaciones autónomas han trabajado en planes de contingencia. La Unidad Nacional de Riesgo ha atendido todo lo que tiene que ver con las contingencias”.

Sin embargo, de otro lado, no se ve tan claro. “El país ha tomado medidas muy coyunturales. Tenemos que seguir trabajando en distritos de riego y drenaje, embalses y reservorios, para darle un ordenamiento al agua, porque no la sabemos manejar cuando hay ni cuando no hay”, dijo Mejía.

Para Ana María Ibáñez, decana de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, “es insólito que se supiera que venía el fenómeno de El Niño y que hayamos tenido varios eventos climáticos complicados como el de hace dos años, que fue el del fenómeno de La Niña, y el país siga tan mal preparado. Es como si fuera la primera vez que se viera y no es así”.

El problema, por un lado, es la insuficiencia de distritos de riego, los cuales, ante la insistencia de gremios como el arrocero, el Gobierno decidió empezar a construir en asociación público-privada, comenzando por La Guajira. Por otro, está la dicotomía de los seguros para los agricultores.

“Hoy hay oferta de pólizas, el gran problema es que los agricultores ven todavía los seguros como un costo y no como una inversión”. La razón: las posibilidades son muy reducidas, pues pocas firmas, como Mapfre y Sura, las tienen. El Gobierno, sin embargo, subsidia hasta el 80%para pequeños productores.


@alejandra_mdn
@camilovega0092
 

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