Un "No" que afecta al trabajo rural digno

Este viernes se celebra el Día Mundial por el Trabajo Decente. Gobierno dice que el resultado del plebiscito atrasa la llegada de los recursos para mejorar las condiciones laborales del campo.

La informalidad en el campo es de cerca del 90 %. / David Campuzano
La informalidad en el campo es de cerca del 90 %. / David Campuzano

Este viernes se celebra el Día Mundial por el Trabajo Decente, una fecha definida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para luchar por los derechos laborales en todo el mundo. Este día llega a Colombia en uno de sus momentos más complicados, pues el domingo pasado el plebiscito dio como vencedor al No con el 50,2 % de los votos y sumergió al país en un período de incertidumbre sobre el momento en el que por fin se implementarán los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc. Por esta razón, la Escuela Nacional Sindical manifiesta su preocupación, ya que el campo se quedará esperando por el punto uno de los acuerdos, específicamente el apartado 1.3.3.5, en el que el Gobierno se compromete a hacer cumplir las normas de la OIT en el agro colombiano. (Ver Anif propone incremento de 6,3% del salario mínimo para 2017)

En efecto, el campo colombiano necesita intervención en términos laborales: la tasa de trabajo infantil rural es de más del 15,6 %, mientras que en las ciudades es de 6,7 %; la informalidad en el agro es de cerca del 90 %, casi el doble que el promedio nacional; las mujeres ganan el 60 % del sueldo de los hombres; sólo el 14 % cotiza a salud; entre 1979 y 2016 se han registrado 3.211 violaciones a la vida, la libertad y la integridad física de sindicalistas de los sectores agricultura, caza, pesca y minas y canteras, y solo cuatro de cinco ancianos en el agro tienen pensión, lo que implica que hay cerca de 4 millones que están desamparados.

El Espectador habló con la ministra del Trabajo, Clara López, quien explicó que “la victoria del No en el plebiscito implica que por el momento no podamos utilizar las facultades jurídicas y los recursos de cooperación internacional que habríamos recibido con la implementación de los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc. Los cuales son insumos esenciales para poder intervenir el campo y de esta manera poder mejorar las condiciones laborales de los trabajadores rurales. Aunque no perdemos la esperanza de que se podrá llegar a una solución con la oposición frente a los acuerdos, no dejaremos de luchar por el trabajo decente en el agro. Sólo que por ahora se deberá hacer por los vehículos legales normales, posiblemente con algunos proyectos de ley. Sin embargo, seguimos optimistas sobre la paz en Colombia”.

Para Iván Daniel Jaramillo, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, “el resultado del plebiscito no puede servir como una excusa para que el Gobierno no intervenga el campo. Se trata de pagar una deuda histórica por el olvido estatal de estas zonas. Se debe llevar a cabo un programa de formalización masiva en estos territorios, se deben garantizar sus prestaciones y seguridad social. Sobre todo en el tema pensional, pues existe una población vulnerable que se está dejando a su suerte”.

Carlos Julio Díaz, director general de la Escuela Nacional Sindical, explica que “el código laboral prácticamente no existe en el agro. Sólo hace falta ver que en Colombia sólo hay 904 inspectores de trabajo para 22 millones de empleados. Y como si la falta de vigilancia estatal no fuera suficiente, la tasa de sindicatos sólo llega al 4 %. Se debe llevar estas organizaciones al campo, pues es el mecanismo para luchar por los campesinos y los demás trabajadores de estos territorios”.

Este diario conoció que varios sindicatos, y otras organizaciones, como Viva la Ciudadanía, están preparando más manifestaciones en todo el país para exigir la implementación de los acuerdos de La Habana, sobre todo el numeral que da esperanza al agro colombiano para un mejor futuro en términos de protección laboral. Con incertidumbre sobre la paz, con un país divido y con la deuda de la intervención en el campo todavía vigente es como llega el Día por el Trabajo Decente a Colombia.

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