Un pequeño gran empujón

Esta teoría de dos profesores de la Universidad de Chicago busca cambiar la conducta ciudadana al modificar el entorno en el que se toman las decisiones.

Sendhil Mullainathan, profesor de la Universidad de Harvard y experto en la teoría ‘nudge’, dictará una conferencia hoy en la Universidad de los Andes. / Reuters

En 2005, dos profesores de la Universidad de Chicago, Thaler y Sunstein, se reunieron con un joven senador afroamericano poco conocido pero muy inteligente y lleno de entusiasmo. El propósito del encuentro fue presentarle al recién elegido congresista una novedosa teoría sobre el diseño de políticas públicas que excluye la regulación y la prohibición y en cambio utiliza la psicología y la economía del comportamiento en el diseño de medidas eficaces para modificar la conducta de los ciudadanos. La teoría llamó la atención del senador por Illinois.

Tres años después, ese carismático político —Barack Obama— fue elegido como el primer presidente afroamericano de Estados Unidos y empezó a implantar recomendaciones de Thaler y Sunstein, quienes sacudían los fundamentos de la ciencia de la administración pública con la aparición de su libro Nudge (Un pequeño empujón).

Su innovación consistió en demostrar con evidencia empírica que es posible cambiar la conducta de los ciudadanos modificando el entorno en el que se toman ciertas decisiones, que “empujar sutilmente” hacia el comportamiento deseado cambiando dicho ambiente puede lograr más que leyes llenas de prohibiciones, amenazas y castigos.

Empezaron con experimentos pequeños, por ejemplo, qué hacer para motivar el consumo de comida saludable en las escuelas y combatir así la obesidad infantil. La solución de política pública tradicional consiste en prohibir las gaseosas, las pizzas, las hamburguesas, las tortas de chocolate, las galletas, las costillas de cerdo, los perros calientes, etc. La solución usando la teoría nudge modifica el orden y la forma como se presentan los alimentos en la cafetería: las verduras y el resto de la comida saludable primero y en la línea de visión de los niños, dejando la comida poco saludable al final y en la parte alta de la vitrina. Resultado: un aumento del 25% en el consumo de comida saludable.

Luego probaron la teoría con adultos. Para evitar accidentes de tránsito en las vías de Chicago causados por el exceso de velocidad, y después de tratar sin éxito de resolver el problema a través de multas y castigos, decidieron intentar el siguiente “empujón”: pintaron líneas paralelas blancas sobre la calle, con la particularidad de que cuando se aproximan las curvas peligrosas la distancia entre una línea y otra disminuye, dando la impresión al conductor de estar aumentando la velocidad, “empujándolo” entonces —casi sin darse cuenta— a pisar el freno. Resultado: una reducción drástica en la accidentalidad vial.

Con más confianza producto de sus buenos logros, los creativos profesores aplicaron su teoría a resolver desafíos complejos, como qué hacer para que las personas decidan ahorrar más para su pensión. En el sistema de pensiones de Estados Unidos, cada trabajador es libre de decidir qué porcentaje de su sueldo desea aportar al ahorro pensional. Una vez contratado, debe entrar al sistema a definir el porcentaje que desea aportar; si no lo hace, su contribución será por defecto equivalente a cero. Haciendo uso de un hallazgo de la psicología que prueba que frente a la necesidad de hacer un esfuerzo adicional los seres humanos preferimos quedarnos con la opción preprogramada, intentaron lo siguiente: modificaron el sistema para que la opción predefinida dejara de ser cero y pasara a ser un porcentaje (digamos el 5%). De esta forma, si el trabajador por descuido, pereza o negligencia no entra al sistema a elegir su porcentaje de ahorro, el sistema por defecto automáticamente le asigna el 5%. Resultado: un aumento exponencial en el número de trabajadores que ahorra un porcentaje de su sueldo para su pensión, y un dolor de cabeza menos para gobiernos futuros en materia de financiación del déficit pensional.

La teoría del “pequeño empujón” no tardó en cruzar el Atlántico. El primer ministro británico, David Cameron, creó en 2010, como parte de su gabinete, la Behavioral Insight Unit (Unidad de Conocimientos del Comportamiento), conocida popularmente como The Nudge Unit, que aplicó la teoría a una de las políticas públicas claves: el recaudo de impuestos.

Para aumentar el recaudo y disminuir la morosidad en el pago del impuesto de vehículos dieron el siguiente “empujón”: en el recibo del impuesto de vehículos incluyeron la frase: “Pague su impuesto o pierda su vehículo”. Esa frase aumentó un poco el recaudo. Entonces incluyeron un “empujón” adicional que fue realmente impactante. Adicionaron una foto del vehículo del contribuyente tomada en uno de los peajes de la ciudad. Resultado: 30 millones de libras esterlinas adicionales de recaudo.

Todos los días se descubren novedosas aplicaciones de la política del “pequeño empujón” que benefician iniciativas de toda índole, como la donación de órganos o la disminución de la violencia callejera. El secreto esencial de estas aplicaciones es que alterando el ambiente en el que se toma una decisión se puede facilitar e impulsar una conducta deseada.

Otra gran ventaja de la teoría es que estas intervenciones de política pública tienen un costo irrisorio, no sólo económico sino político, pues por tratarse de medidas administrativas no requieren de la promulgación de nuevas normas aprobadas por el Legislativo, con todo el costo político y las demoras que eso implica.

Hoy estará en Colombia Sendhil Mullainathan, profesor de Economía de la Universidad de Harvard y experto en la teoría nudge. Ojalá que quienes formulan nuestras políticas públicas aprovechen esta visita para poner en práctica estos “pequeños empujones” en vez de aplastarnos con grandes normas que poco o nada sirven.

 

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