Un petróleo que perfora el bolsillo

El desplome del precio del crudo podría obligar al Gobierno a tramitar una nueva reforma tributaria para cubrir sus gastos. De lo contrario, corre el riesgo de bajar su grado de inversión.

 

Tardó más de seis meses y el precio del crudo tuvo que caer más del 50% para que el hueco fiscal dejara de ser considerado como especulación y que se convirtiera en una problemática nacional. Ahora el debate gira en torno a cómo hará la administración del presidente Juan Manuel Santos para suplir los recursos que por más de 15 años el país se ha acostumbrado a recibir.

El ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, le contó a este diario que el déficit fiscal colombiano actual “es cercano a los $9 billones, de los cuales $4,5 billones se solventaron con la reforma tributaria de diciembre pasado, y los otros $4,5 billones van a ser cubiertos con más deuda. Es decir, el Gobierno tendrá un déficit más alto, pues pasará de tener uno de 2,3% del PIB, a algo así como 2,8%”.

Cerca del 20% de los ingresos de la nación dependen del petróleo, es por esto que al igual que las compañías productoras del hidrocarburo, el Gobierno ha tenido que hacer ajustes presupuestales para hacer frente al desplome de la cotización del crudo. Gran parte del déficit actual se explica por la caída de las utilidades de Ecopetrol, pues sólo en dividendos la estatal le generó al país más de $9 billones en 2014.

Es por esto que Esteban González, analista de Alianza Valores, advirtió que “si el deterioro en el sector de hidrocarburos se mantiene en 2015, el verdadero impacto presupuestal se dará en 2016. El hueco fiscal podría incrementarse en $12 billones y el nivel acumulado de la deuda colombiana podría quedar en más de $30 billones. Implicando que el déficit presupuestal podría situarse el próximo año entre 3,1 y 3,5%”.

“El escenario más crudo se daría en 2016. Este año la caída de los ingresos no fue tan pronunciada, porque durante el primer semestre de 2014 el precio del petróleo se mantuvo cercano a los US$100. Además, el próximo año hay un paquete de títulos de deuda pública (TES) que se vence y que el país tiene que pagar a sus inversionistas”, explicó Juan David Ballén, analista de Casa de Bolsa.

Para Andrés Pardo, analista de Corficolombiana, “en 2016 se reducirá el déficit fiscal. Se espera que el Gobierno entre en un programa de recorte de gastos y de incremento de ingresos. Es por esto que lo más probable es que a finales de este año se pase otra reforma tributaria, en la cual se podría optar por incrementar el IVA o por gravar los dividendos de las empresas”.

Esta solución no es siempre recomendable. El fondo de inversiones JP Morgan manifestó que el último cambio de esquema tributario que el Gobierno realizó fue en contravía de la generación de ingresos de algunos sectores de la economía colombiana. Una muestra de esto es que esta entidad financiera sacó de su portafolio de recomendaciones a la acción de Bancolombia, pues argumentó que este banco se verá golpeado a raíz de la reforma tributaria tramitada en diciembre pasado.

La caida de los precios del petróleo tiene otro efecto. En su informe JP Morgan también advirtió que la economía colombiana experimentará una desaceleración en los próximos dos años, ya que considera que el país sólo crecerá 3,3% en 2015 y 2,8% en 2016. Y es una estimación similar a la que hacen entidades locales, como el Banco de la República y Anif, que proyectan que este año el PIB se incrementará 3,6 y 3,8%, respectivamente.

Sin embargo, Pardo sugiere que la desaceleración todavía no es motivo de alarma. Según el analista, la regla fiscal permite al Gobierno endeudarse de manera proporcional a episodios de lento dinamismo como el de ahora, o frente a escenarios extremos como el caso de un crecimiento del PIB menor al 2,5%”.

No obstante, “la desaceleración económica implicaría que el indicador deuda pública como porcentaje del PIB se haría más grande, y dependiendo de la forma en que evolucione está relación podríamos llamar la atención de las valoradoras de riesgo. Y si no se tramita una reforma tributaria que aumente el recaudo de manera importante o si el precio del petróleo continúa cayendo, las calificadoras podrían, en el caso más optimista, dejar en revisión el grado de inversión colombiano”, afirmó González.

Hay varios asuntos pendientes en materia fiscal. Para empezar, “queda tener más claro de dónde provendrán los recursos para pagar el costo del posconflicto, pues hoy apenas se encuentran incluidos en el presupuesto nacional recursos por alrededor de $8 billones para apoyar estrategias destinadas a la consolidación de la paz. Además, es necesario tener claridad sobre el enfoque que tendrá el posible acuerdo de paz con los grupos ilegales y la posterior reinserción de sus miembros a la sociedad civil”, estableció Camilo Silva, director de Análisis Técnico de Valora Inversiones.

Además todavía está pendiente la venta de la estatal de energía Isagén. El Gobierno espera que en agosto se logren obtener ingresos por más de $5 billones con esta operación, los cuales servirán para financiar la construcción de las carreteras 4G. Y vale la pena recordar que el sector de la construcción y de la infraestructura es la gran apuesta del Gobierno, tanto así, que algunos funcionarios han declarado que puede ser el reemplazo del petróleo.