Un rompecabezas que no encaja

En América Latina, nueve de cada diez empresarios no encuentran trabajadores con las competencias requeridas, reveló una encuesta desarrollada por el DANE y el BID.

El porcentaje de empresas que ofrecen capacitación es 47% en industria, 46% en comercio y 74% en servicios. / Óscar Pérez

“Colombia tiene un mercado laboral con problemas”, afirmó David Rosas, especialista líder en mercados laborales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), durante el foro TransFormación: Habilidades para la productividad, que se realiza por estos días en Bogotá. Un argumento que respaldó con cifras en mano: “Aun cuando este es uno de los países que más invierten en formación, una de cada tres empresas no llena sus vacantes por falta de personal calificado y sólo el 3% de los colombianos se prepara antes de ocupar un cargo”.

Las razones, vinculadas al desconocimiento de las compañías respecto a la importancia de capacitar a sus trabajadores, a un sistema de producción bastante obsoleto y a considerar que la preparación laboral es muy costosa, hacen que este sea uno de los principales cuellos de botella para el crecimiento, no sólo de Colombia sino de América Latina y el Caribe.

Los números y las conclusiones hacen parte de una encuesta hecha a las empresas sobre la productividad y la capacitación que ofrecen a sus empleados, la cual fue realizada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y el BID en tres sectores específicos: manufacturero, servicios y comercio. La misma mostró que los países de la región tienen una brecha grande de habilidades, lo que les impide a las organizaciones innovar y mejorar sus procesos, las obliga a importar talento (un tercio de las vacantes más cualificadas se cubren con personal de otro país) y les crea barreras para atraer inversiones extranjeras.

Aunque los gobiernos de América Latina invierten en educación porcentajes similares a países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) como Alemania, Francia o Suecia, los jóvenes son los más perjudicados entre los trabajadores. Las estadísticas dejan ver que el 48% de los estudiantes de la región que acceden al mercado laboral tienen dificultades para comprender un texto básico y el 62% no puede realizar cálculos numéricos básicos. A nivel nacional, uno de cada tres jóvenes está desempleado, uno de cada cinco no estudia ni trabaja y uno de cada tres tiene un trabajo informal.

No obstante, María Fernanda Campo, ministra de Educación, dijo que el país ha ido dando pasos significativos: “En tres años y medio hemos incrementado la cobertura nacional a 46%, el 58% de los jóvenes han ingresado a programas de nivel superior, actualmente hay 2’104.000 estudiando, la tasa de deserción disminuyó 3% y cerca de un millón de colombianos que terminaron bachillerato empezaron un estudio técnico o profesional”.

Por su parte, Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, identificó como el mayor reto a nivel de país el “concebirnos como sociedad, como organismo multisectorial en el que todos somos parte de un todo. No es correcto considerarnos células independientes, por eso prefiero no hablar de alianzas público-privadas, porque nuestro papel consiste en generar progreso”.

Una tarea que David Rosas reconoce que Colombia ha venido desarrollando, pero que no le impide insistir en que el mercado laboral se sigue caracterizando “por un elevado desempleo, altas tasas de informalidad, y baja productividad. El empleo en Latinoamérica parece un rompecabezas en el que las piezas no encajan: a un lado están las habilidades de los trabajadores y a otro lado las necesidades del sector productivo”.

 

 

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@MarceDiaz20

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