Un sector animado

Aunque la industria de la animación digital, aplicaciones y videojuegos aún es pequeña, un grupo de empresarios colombianos se aventuró a ofrecer sus productos a Canadá, de la mano de Proexport, en la macrorrueda de Toronto.

Pese a que hace más de 15 años ya existían los primeros estudios de animación del país, que surgieron en medio de algunas dificultades tecnológicas y con pocos recursos, el entonces vicepresidente de la República, Francisco Santos, le insistió a Proexport en darle más fuerza al desarrollo de videojuegos y animación en Colombia como parte del potencial visto para el sector de los servicios.

Su gusto por este campo lo llevó a invitar a una compañía canadiense para que viera los desarrollos colombianos del momento. Ricardo Vallejo Moreno, vicepresidente de Exportaciones de Proexport, aseguró que en ese entonces Santos pidió a los animadores de Canadá ayudar al desarrollo de la animación digital en el país. “Nos llevamos a los canadienses allá. Dijeron que faltaba capacitación. Los podemos asesorar, afirmaron. El Sena propuso montar los talleres de animación digital y unos programas”. Y fue así como comenzó el acompañamiento a estas pequeñas compañías colombianas, que no pasaban de tres personas.

Aunque el Gobierno quiere expandir el sector de servicios tercerizados, Vallejo dijo que “estas empresas exportan muy poco. Las que están con nosotros actualmente son 20”. Recordó que cuando Proexport comenzó las visitas a los estudios de animación, se veían “tipos mechudos” haciendo genialidades y queriendo atravesar el Atlántico con sus creaciones. Insistió en que este campo, dedicado a desarrollar aplicaciones para teléfonos móviles, realizar animación y generar contenidos, tiene bastante potencial para vender al exterior y por supuesto a Canadá, durante los próximos años.

Muestra del trabajo que están haciendo estas compañías en el país son las labores de la firma Brash 3D, que aunque nació en Canadá, comenzó a crecer en Colombia y a expandirse a México, Panamá, China y Brasil. Luis Martínez, gerente de esta empresa que hace animación en tercera dimensión, explicó que un ejemplo del trabajo que exporta fue la película Pequeñas voces, que ya ha sido comprada en 13 países.

Brash, que comenzó sólo con dos socios, ahora tiene un equipo de 20 personas y ha realizado comerciales en 3D para Hasbro —en particular para el juego Monopoly Colombia—, Dove, Gas Natural y Colgate. Ahora alista uno para Adidas con el fin de presentar el próximo balón oficial del Mundial de Fútbol de Brasil 2014.

Martínez contó que cuando se reunió en la macrorrueda de negocios de Proexport con empresarios canadienses que buscaban animación en tercera dimensión con fines educativos, dijo que le manifestaron que no esperaban encontrar productos colombianos de tan buena calidad. “Canadá es un país caracterizado por el tema de la animación. He visto ganas de hacer cosas con Colombia, donde hay gente muy creativa”.

Asimismo, Carlos Smith, quien forma parte del equipo del estudio de animación digital Hierro Animación, comenzó en este oficio en 1993. “El principio fue duro, pero la movida de animación en Colombia es muy interesante. Hay gente que comienza a formarse adentro y afuera y hemos tenido la suerte de que algunos planes nuestros han tenido soporte del Gobierno”.

“El enfoque de la rueda ha sido de venta de servicios. Yo estoy buscando vender contenido”, explicó Carlos mientras enseñaba su producto de animación en la pantalla de su computador portátil. Aunque cree que la animación tiene futuro en Colombia, el camino es difícil debido a que en ocasiones no existe claridad acerca del rumbo que se debe tomar.

“La ‘colombianada’ perjudica mucho el desarrollo de estas empresas; es el temor a que les quiten la idea”, señaló Smith, quien aseguró que la clave del éxito en la animación no sólo está en las herramientas tecnológicas, sino en el valor que se les dé a las ideas.

En otra mesa de la macrorrueda estaba Jonathan Tarud, director de la compañía creadora de aplicaciones para móviles y sitios web Koombea, quien contó sus expectativas de negocios mientras enseñaba un juego para iPhone de un vikingo que saltaba abismos mientras capturaba pollos. Consideró que Canadá es una buena vitrina para exhibir los productos de su compañía, que hace poco puso en marcha un portal para buscar empleo a través de un diario de la Costa Caribe colombiana.

Al igual que Tarud, estuvo la compañía Bombillo Amarillo de Medellín, la cual comenzó haciendo páginas web y ahora ha vendido su potencial a los canales Discovery Kids y MTV. Asimismo, han diseñado personajes para videojuegos y durante la rueda, en un solo día, tuvieron 10 citas de negocios.

Encuentro con animadores

Los productores de animación, contenidos, videojuegos y aplicaciones que asistieron a la macrorrueda visitaron los estudios de la compañía de animación DHX Media, que está especializada en desarrollar contenidos audiovisuales para niños. Las instalaciones de esta firma ocupan un viejo edificio construido en los años treinta, donde funcionó alguna vez la empresa Wrigley Junior Company.

Mientras los empresarios colombianos recorrían los pasillos de la compañía, charlaban con Stephanie Betts, desarrolladora de contenidos para niños de DHX Media. Dejando escapar frases sueltas, manifestó que esta firma está interesada en construir relaciones de trabajo con animadores nacionales al subcontratar algunos procesos de producción.

En uno de los rincones del edificio, cimentado en columnas en piedra, uno de los diseñadores del equipo —frente a un computador Mac— hacía las pruebas de animación de un personaje destinado a una serie para niños. Sin despegarse del monitor, le hacía ajustes, al igual que muchos miembros de la compañía de animación lo hacen a diario durante largas jornadas. Luego, Betts mostró a los empresarios colombianos algunas muestras de los productos que hace con sus colegas.

Un balance de la macrorrueda

Tras dos días de negociaciones, Vallejo contó que el valor de los negocios durante la macrorrueda alcanzó los US$20 millones. “Este es un mercado donde las exportaciones colombianas tienen un porcentaje bajo. Exportamos US$580 millones”.

Entre tanto, confió que Colombia pueda llevar a US$200 millones sus exportaciones tradicionales a Canadá el próximo año. Indicó que aún a los canadienses les falta conocer un poco más de lo que ofrecen los empresarios colombianos, proceso que tomará tiempo y estos, por ahora, son los primeros pasos de un afianzamiento comercial amparado con la entrada en vigencia del TLC entre los dos países.

 

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