Una ciudad que quiere recordar

Una carta en la que un amante renuncia a su relación amorosa por la frialdad de su dama, las panorámicas de un valle sin construir y los guayacanes que adornan las calles con alfombras de flores amarillas, hacen parte de la campaña en redes sociales de Medellín Tiene una Historia, una propuesta de la Alcaldía de la ciudad para rescatar la memoria que se ha desvanecido entre los cambios generacionales.

Pero no es el único medio por el que se le dará despliegue a esta idea, porque además de convocar a las personas para que publiquen las imágenes archivadas en sus álbumes familiares y de contar las historias individuales que conforman la memoria colectiva, la administración lanzará hoy una colección de seis camisetas que recopilan en su diseño fechas, mapas y datos curiosos para que los ciudadanos reconozcan en el pasado lo que hace parte de su presente.

“En esta primera fase las camisetas estarán disponibles por $19.900 en el Éxito. Las utilidades las vamos a destinar para comprar los techos que necesitan las familias que viven en extrema pobreza”, explica Claudia Márquez, primera dama de Medellín, y agrega que pintarán los techos de todos los colores para que la gente sepa hacia dónde fue su contribución. Además, cuenta que el Museo de Antioquia, el Museo de Arte Moderno y los aeropuertos de la ciudad serán otros sitios de comercialización. “Si nos va bien, las vamos a vender en otras ciudades, queremos que esto se vuelva el símbolo de haber visitado nuestra ciudad”.

Dice que hay alrededor de 45 mil hogares que están en la pobreza absoluta, y de ellos identificaron seis mil que al reemplazar las típicas latas sostenidas con adobes por techos dignos, subirán en el escalafón de la pobreza. “Para que una familia mejore sus condiciones de vida tiene que cumplir con varios indicadores, entre ellos el ahorro, el empleo y el techo digno. Por eso con esta campaña queremos contribuir con la tercera”.

También, asegura que los jóvenes de la ciudad no conocen el pasado del lugar que habitan y considera que al crear el espacio para que las historias sean contadas lograrán empoderarlos para que decidan y participen en la construcción del futuro. “Nadie sabe que Tomás Carrasquilla, nuestro costumbrista por excelencia, está enterrado en la Basílica Metropolitana. Nadie va a tomarse fotos allá, contrario a lo que pasa en otros lugares del mundo, y queremos que eso cambie”.

 

 

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